Una charla con King Diamond, última parte

Por Ari Montañez
Fotos Facebook King Diamond

Primera parte aquí.

Este 6 de mayo del 2017 tocará en la ciudad una de las grandes leyendas del metal y está decidido a envolvernos en una atmósfera tan única, que es muy probable que jamás olvidemos el concierto de King Diamond en México.

Nuestro show será tan old school, que no utilizaremos ni una pedalera especial para simular efectos de guitarra acústica como muchas bandas lo hacen en su shows. Habrá un momento en donde el público verá a Andy tocar la guitarra eléctrica y a Mike la acústica, como debe ser. El concepto de lo análogo no lo abandonamos por nada, al contrario, se vuelve parte primordial de nuestra puesta en escena.

Treinta años atrás, la industria musical en todo el mundo era muy distinta a como la conocemos hoy. No había tanta cosa digital volando por la “nube” y los estudios de grabación probablemente tenían hasta lista de espera para poder entrar a grabar con el mejor productor o ingeniero. Incluso bandas como King Diamond, tuvieron que conocer poco a poco, las virtudes de trabajar con lo que tenían en aquellos años en Dinamarca.

En aquél tiempo no sabíamos mucho de la industria y prácticamente todo lo hacíamos nosotros, sobre la marcha aprendíamos mucho del manejo de la música y de cómo grabar propiamente, hasta llegar a conocer lo que hoy día involucra al streaming digital.
Actualmente, las disqueras se convirtieron en catálogos para vender o rentar servicios de streaming musical a aquellos que desearan tener una especie de suscripción a dicho catálogo. Ahora puedes pagar 10 dls para escuchar lo que ellos te ofrecen en diferentes servicios, llámalos como quieras.

Es interesante cómo ha cambiado el panorama de la música viéndolo de 30 años a la fecha. Hoy la gente paga más por esos servicios, que por comprar CDs. Es la era moderna, en donde la industria sabe qué viene, qué sucede y qué harán eventualmente para continuar explorando caminos nuevos, lo cual es bueno.
Nosotros contamos con un catálogo muy grande de canciones y está bien saber que puedes contar con un buen servicio de streaming para que lo distribuya a la gente.

Si me lo preguntan, yo soy muy old fashion. Aún continúo tocando mis CDs, todos ellos ya se han convertido en clásicos porque los tengo desde hace 30 años. El otro día encontré una caja de viniles con ediciones raras del ‘70 o ‘71.

Este es el momento mágico de la entrevista, aquí todos nos sentiremos relacionados con la idea que Kim nunca ha perdido desde joven: es fan de la música, de sus formatos y de las bandas.

En dicha caja estaba el primer disco de Queen del 73 y dentro de su empaque vi un pedazo de papel ¡y era un autógrafo!
Cuando era joven estaba loco y solía coleccionar autógrafos. Siempre me quedaba afuera del venue aunque lloviera o nevara, con tal de tener un autógrafo de la banda que había visto.

Recuerdo que en 1975 estuve cazando a Thin Lizzy y los fui a ver tocar; cuatro días después vi a Blue Öyster Cult y en el concierto estaban los de Thin Lizzy, pues se quedaron en Copenhague y me emocioné mucho al verlos, así que los abordé para que me dieran su autógrafo. Lo mejor de todo es que se portaron increíble conmigo. Algún día de estos subiré el autógrafo a mi Facebook para compartirlo.
En aquél entonces las bandas podían firmarte en las propagandas que daban en los shows como en ese de Blue Öyster Cult, en donde venía su biografía y te contaban más de la banda. Fue justo ese fue el papel el que usé para tener la firma de los de Thin Lizzy. Ya le tomaré fotos y se los mostraré.

Se lo que se siente cuando tienes algo de una persona a la que admiras, es una experiencia placentera el hecho acercarte a conocerla o a conocerlos, y para mi fue increíble descubrir este artículo dentro de una caja de viniles de colección que a la fecha conservo..

Como aprendizaje del día, nunca olviden la época en la que fueron fans de una banda e hicieron todo por conseguir algo de ellos, pues hasta King Diamond aún se siente orgulloso de cuando perseguía a grupos para tener una pizca de ellos en su colección personal.

Uno de los sujetos a los que siempre admiraré es a David Byron (Uriah Heep), es mi cantante favorito. De hecho antes de salir a tocar al escenario, siempre ponemos “The Wizzard” de Uriah Heep. Así que ya lo saben, una vez que escuchen esa canción, significa que nosotros ya estamos listos detrás del escenario, listos para salir a tocar.

Pensar en David Byron me aviva el sentimiento de ser fan de alguien y eso me hace pensar en la emoción que sienten los fans por King Diamond, cómo sería cantar como King Diamond o cómo sería tocar en King Diamond.

Regresando a la pieza importante que celebra sus 30 años, el álbum Abigail

La grabación del disco la hicimos sobre cinta y no teníamos una mezcladora que nos hiciera todo de manera automática, así que requerimos de la ayuda de muchas manos para tener la mezcla final. Y algo que descubrimos, es que no debíamos darle el control de volumen a cada músico con su instrumento, porque siempre le subían demasiado. Con la ayuda de varios en el estudio, podíamos poner marcas de volumen para que nadie osara rebasarlas y se pudiera mezclar bien.

A veces para no rebasar el volumen de solos de guitarra o de batería, los músicos intercambiaban sus instrumentos para poderlo hacer de una manera adecuada. Así es como los egos se forzaron a desaparecer.

Es un gran recuerdo que tengo de la grabación del Abigail, músicos viéndose trabajar unos a otros.

Así como se han escuchado historias de sucesos paranormales en grabaciones de películas de terror, también las hubo durante las sesiones del Abigail

Roberto Falcao y yo no recordamos haber grabado un grito gutural en la canción “The Family Ghost”, en la canción había un UUUAAAGHHHH! (risas) y no recuerdo haber grabado eso. Incluso esa pieza en particular no podía ser localizada en el tracking y no ha sido la primera vez que ha ocurrido.

Con el disco “Conspiracy” nos pasó algo similar, se registraban voces y luego desaparecían del track y en aquél entonces no contábamos con tanto tiempo para re-grabar y así dejábamos las piezas.
Una noche, una ingeniera de audio salió corriendo y llorando del estudio porque mientras estaba haciendo ajustes con la cinta mientras yo cantaba en “At the Graves” se empezaron a escuchar murmullos y más voces en la grabación.

El conjunto de sentimientos y atmósferas oscuras y macabras, son parte de la esencia de cada grabación de King Diamond, especialmente las del disco Abigail.

La historia del disco es impactante y en vivo lo es aún más. Podrán ver su ataúd sobre el escenario y muchos elementos brutales como en la escena donde nuestra actriz toma por los pies a un muñeco que simula ser un bebé y le hace algo horrible. Yo nunca la veo, pero con la reacción de la gente me basta, es muy divertido.

Abigail es la historia de horror perfecta que se tiene que seguir contando por generaciones. De hecho es el primer disco de horror grabado en la historia de la música y la gente tiene que saberlo.

Las habilidades teatrales que he aprendido a lo largo de estos años se las debo a Genesis, a quienes vi en el ‘74 con Peter Gabriel, y a Alice Cooper a quien vi un año después. Mi inspiración de todo lo que puedes hacer con props y música salió de ahí.

La gira de los 30 años del Abigail dicta una gran puesta en escena y Kim nos asegura que incluso podremos ver detalles muy bien trabajados para momentos como “The Exorcist” o “Welcome Home”, los cuales ya tienen que ver con otra brecha generacional de King Diamond.

¿Están listos?, nos vemos en el show.

ImI

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