Pumas: el ejemplo perfecto de cómo escupirle en la cara a tu historia

Por@LUISRICARDOHR

Últimos instantes del partido, Paco Palencia tiene la bola, abre para David Toledo, éste encara su marca pero no logra quitársela. Toledo retrasa el balón, parece que hoy no habrá milagro en CU. El Puebla está a nada de avanzar a la final del torneo y el estadio abuchea al mediocampista por tocar hacia atrás.

Pero Pumas no se rinde; un último centro es enviado al área en búsqueda de que alguien consiga la hazaña. A segundo poste aparece el histórico, el central, el líder, el capitán: Darío Anastasio Verón remata con la cabeza y anota el gol de último minuto con el que Pumas avanza. El estadio explota en un grito de júbilo y las cabelleras de todos los presentes se bañan con la lluvia de cebada que cae y decora el cielo de CU. Verón le da el pase a la final a los auriazules y a la postre Pumas sería campeón.

Escribo este texto como periodista, pero con el corazón de un dolido aficionado universitario. Ayer el caos se apoderó de los Pumas de la UNAM, pues además de hallar un cadáver en Cantera, los felinos anunciaron que ni Darío Verón ni Alejandro Palacios permanecerán con el equipo. El legendario número cuatro de los Pumas ni si quiera pudo despedirse en el campo pues no jugó contra Puebla ya que estaba suspendido, o sea que su último partido con la camiseta auriazul fue ante Veracruz y lo último que hizo como Puma fue hacerse expulsar.

Hace algunas semanas dije en este mismo portal que la defensa de la UNAM es un chiste de zaga, pero a la vez hice énfasis en que Verón no debía salir, al menos no de la forma en la que lo hizo. No es posible que ni si quiera lo anuncien antes de que ocurra. Ahora el último torneo de Darío va a ser recordado por haber sido el peor torneo defensivo de Pumas en los últimos años; el equipo recibió 30 goles en 17 partidos.

Por si fuera poco queda la sensación de que Verón se va por haber abierto la boca. Tras ser arrastrados por el Morelia en la fecha 16 del torneo, el jugador emitió un mensaje en su cuenta de Twitter en el que aseguraba que “sólo seguían órdenes”. El mensaje de Darío levantó suspicacias y Jaguares pidió que se investigara. La interpretación del post, tuvo dos vertientes; que el central estaba justificando las fallas defensivas del equipo diciendo que ‘sólo seguían órdenes de Palencia’ o que el partido había sido arreglado por gente de más arriba y los jugadores ‘sólo seguían órdenes’.  El asunto jamás se esclareció y Verón se defendió diciendo que ‘lo hackearon’.

Tras ello el central abrió una nueva cuenta de Twitter y ante los rumores sobre su posible retiro, Verón emitió un comunicado en tonos azul y oro en el que afirmó que “sólo él decidiría cuando retirarse”.  De acuerdo a Sancadilla, Verón sostuvo una reunión con Rodrigo Ares de Parga para ver los de su renovación; sin embargo el directivo no estaba dispuesto a ofrecerle los 100 mil dólares que el jugador exigía por lo que decidió cortar el ciclo de manera tajante.

De ser cierta la versión publicada por Reforma se entendería que no se quisiera renovar al defensor; sin embargo lo que es incomprensible es que el central no haya tenido un partido de despedida ni se le haya hecho nada especial el domingo ( el central estaba suspendido por lo que no podía jugar).

El caso de Alejandro Palacios es aún peor.  Si hay… mejor dicho si había un jugador que había mostrado constancia en los últimos años con Pumas ese era el Pikolin portero. Es más, el nivel del arquero fue tan alto que hasta llegó a ser convocado a Selección Nacional.  Palacios no es  un top 5 de los mejores porteros mexicanos pero es un guardameta cumplidor y muchas veces salvó a Pumas de goles inminentes.

Pikolin comenzó el torneo como titular, luego se lesionó y Alfredo Saldívar tomó su lugar. Palacios volvió de la lesión y regresó a las canchas pero tuvo una baja de nivel (normal para alguien que regresa tras unas semanas parado). Saldívar se hizo con la titularidad y ya no la soltó pese a que los errores del Pollo le costaron varios puntos a Pumas a lo largo del torneo.

La semana pasada surgieron varios rumores de que Paco Palencia tenía problemas con Pikolin; sin embrago nada pudo confirmarse. Previo al partido contra Puebla los narradores que asignó Televisa para el encuentro ya sabían que Palacios diría adiós o sea que no fue una sorpresa su ‘despedida’ a final del juego. Era un partido intrascendente, el equipo no tiene problemas de descenso y no peleaba por calificar a la Liguilla y aún así Pikolin no jugó y de todos modos Pumas perdió.

Al final del encuentro el guardameta y su hermano, que estaba en el estadio fueron a despedirse de la afición entonando un último Goya. El gesto de los Pikolines hizo que los aficionados se sintieran aún más ofendidos por el hecho de que el guardameta no jugó.

Tras confirmarse su salida de la UNAM, Alejandro Palacios publicó en sus redes sociales un mensaje en el que aseguraba que  “el nuevo proyecto (de Pumas) está dejando fuera a quienes tienen puesta la camiseta y aman los colores”. Además de todo a excepción del defensor Rodrigo González que estaba fuera a préstamo Pumas no contratará a nadie para suplir las bajas de Verón y Palacios, así lo confirmo el vicepresidente deportivo, Sergio Egea.

La administración de Ares de Parga no pudo haber comenzado de peor forma, vendió a Ismael Sosa, dejó ir al Chelo Alatorre y a otro histórico como Luis Fuentes. Bajo el mando de Palencia  el equipo ha tenido un torneo mediocre y otro tan malo que terminó penúltimo y por si fuera poco a excepción de Jesús Gallardo la cantera es un mito.

A la directiva del conjunto universitario no le importa la historia y por eso la pisotea.  Pumas les escupió en la cara a Darío Verón y Alejandro Palacios, no por no haberlos renovado sino por la forma en que se fueron. No es posible que en un partido intrascendente no les hayan dado la oportunidad de partirse el alma en la cancha de CU por última vez. Lo peor del asunto es que si en la fecha 6 o 7 del próximo torneo el equipo está fuera de zona de Liguilla  seguro correrán a Palencia y entonces la despedida de Pikolin dolerá aún más, pero el menos él sí pudo decir adiós, en cambio Darío Verón será recordado como el capitán que se fue sin gritar un último Goya.

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