Lennon: entre lo político y lo espiritual

Por Mariana Pedroza

Ev’rybody’s talking ’bout

Bagism, Shagism, Dragism, Madism, Ragism, Tagism

This-ism, that-ism, is-m, is-m, is-m

All we are saying is give peace a chance

Inicio mi día escuchando a Los Beatles para ponerme en sintonía y poder escribir este texto. No es difícil encontrar letras que evocan esperanza e invitan al amor, a la resistencia o a la unidad. Vivir en armonía es posible (all you need is love), parece ser uno de los de mensajes que Los Beatles –y John Lennon en específico– insisten en transmitir a lo largo de su discografía.

Ahora bien, cuando el llamado a la esperanza es fuerte suele ser porque, alrededor, reina una enorme desesperanza. Así pues, el momento histórico es crucial para entender el apremio de estos discursos que surgen, no sólo en las canciones de la banda, sino en movimientos contraculturales afines y paralelos al desarrollo de Los Beatles, como el hippismo, sin ir más lejos.

En plena década de los sesenta, Los Beatles son testigos del momento más álgido de la Guerra Fría entre los bloques formados por Estados Unidos y la Unión Soviética, así como de la Guerra de Vietnam en la que se buscaba impedir la reunificación de Vietnam bajo el gobierno comunista, guerra que impactó particularmente a Lennon y lo llevó a escribir canciones como “Revolution” o “Give Peace a Chance”.

El compromiso político de Lennon no es ningún secreto para nadie.

Siempre he sido propenso a lo político, ¿sabes?, y estoy en contra el statu quo. Es lo básico cuando creces, como yo, odiando y temiendo a la policía como un enemigo natural y despreciando al ejército como un ente que se lleva a tantos, y los abandona, muertos, en alguna parte,

comentó en una entrevista que le hicieron en 1980.

Lo interesante, sin embargo, es que en los sesenta, en medio de la psicodelia y el hippismo, lo político estaba circunscrito invariablemente en lo espiritual, no se podía pensar uno sin el otro, y la tormentosa búsqueda existencial de Lennon es un gran ejemplo de ello.

Recordemos que Los Beatles viajaron a la India en 1968 y tomaron sesiones con el Maharishi Mahesh Yogi, gurú religioso y fundador del movimiento de Meditación Trascendental. Poco tiempo después, Lennon —el más comprometido— escribiría “Sexy Sadie”, una canción de desprecio hacia el Maharishi, al parecer, después de que se hiciera un escándalo porque el gurú había mostrado interés sexual por una de las chicas que estaban en el curso, contradiciendo su propia ideología.

Sexy Sadie, what have you done

You made a fool of everyone

You made a fool of everyone

Sexy Sadie, ooh, what have you done

Sexy Sadie, you broke the rules

No obstante, más allá de esa separación, Lennon nunca abandonó sus inquietudes espirituales. Al poco tiempo, inició su relación con Yoko Ono, quien pronto se convirtió en compañera y cómplice de su nueva etapa: el activismo, siempre con este cariz hippie distintivo de la época. Una de sus protestas más icónicas de la pareja es “La encamada por la paz”, en la que ambos pasaron literalmente dos semanas en una cama, en Ámsterdam y en Montreal, como una forma no violenta de protestar contra la guerra y promover la paz.

Desde entonces, Los Beatles han recibido toda clase de encomios por su talento y por haber sido un parteaguas en la historia de la música, pero más allá de eso, podemos recordar a Los Beatles –así como a la eterna inquietud política y espiritual de Lennon–, como uno de los canales por los cuales se pudo propagar e impulsar un movimiento de resistencia pacífica que mostró la inconformidad de la gente ante los bombardeos masivos, las armas químicas y las arbitrarias decisiones del gobierno en turno.

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Mariana Pedroza es filósofa y psicoanalista.

Twitter: @nereisima