¿Qué dice de nosotros la polémica de Maluma y Camus?

“Maluma ya leyó a todo Camus y tú todavía no terminas la tesis”, escribió la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes el pasado martes 10 de julio a través de su cuenta de Twitter. El INBA Literatura acompañó su publicación con una imagen del reguetonero intérprete de temas como “Felices los cuatro”, “Cuatro babys” y “El perdedor” posando mientras, supuestamente, leía un libro del escritor francés. Obviamente se trataba de un montaje. Aun así, las reacciones no se hicieron esperar y las redes sociales se encendieron. La gente encontró ofensiva la imagen, aunque no todos lo hicieron por las mismas razones. Algunos criticaron al instituto señalando que si realmente buscaban fomentar la lectura, mejor hubieran escogido a otra personalidad “de verdad culta” y no a un “cantante” para su tuit. Otros indicaron que Maluma es un tipo pretencioso, poser y que sólo “leía por tramar”. “Ya quisiera él comprender la postura filosófica y literaria de un autor como Camus“, escribió un tuitero indignado.

“¡Cómo se atreven a relacionar en un enunciado los nombres de Albert Camus y ese señor Maluma!”, tuiteó otro usuario enfurecido. Por el otro lado, hubo quienes consideraron que la publicación del INBA Literatura tenía un tufo clasista e implícitamente señalaba que la cultura debe ser de unos cuantos. Otros tuiteros y opinólogos entendieron el tuit del instituto como una expresión de prejuicio que da por hecho que las superestrellas de cine, telenovelas o del mundo musical son incultas. Pareciera que este prejuicio se extiende a aquellos que oyen y disfrutan su música y, después, se extrapola a un universo mayor: el prejuicio da por hecho que todos los que escuchan reguetón son ignorantes. Claro, hubo otros que aprovecharon el momento para hacer memes y sumarse al cotorreo de Maluma y Camus a través del humor.

El Instituto Nacional de Bellas Artes aclaró que el mensaje y la imagen que lo acompañaba no forma parte de ninguna campaña publicitaria, sino que su intención era simplemente compartir un meme para fomentar la lectura entre el público más joven.

El tuit original ha sido compartido más de 2 mil 500 veces, ha recibido más de 5 mil 600 me gusta, más de 500 comentarios y de acuerdo con Favstar, este es, por mucho, el tuit más exitoso y con más reacciones en la historia de la cuenta @LiteraturaINBA. La publicación también superó el promedio de reacciones que suele tener el reguetonero colombiano en Twitter, que recibe entre 300 y 500 RT’s por mensaje compartido. El especialista en marketing Miguel Jarquín explicó a la revista Expansión que el éxito del tuit del INBA se debe a que el contenido se adaptó a Twitter, definió su público objetivo, sus necesidades y la combinación de estos factores logró que la publicación se volviera viral. En pocas palabras: el INBA Literatura acercó a Albert Camus a personas de la generación Z y millennials que quizá nunca había escuchado sobre él.

Roberto Perea, director de relaciones del instituto, indicó en una entrevista que pensaron en utilizar la figura del exitoso reguetonero “porque es un personaje cercano a, justamente, el público joven que quizás no conozca a Albert Camus, pero identifique al señor Maluma”. El experimento fue tan exitoso que, de acuerdo con Google Trends, las consultas sobre el Nobel de Literatura 1957 incrementaron en México. Así como leen, durante los últimos días el autor de La Peste y El mito de Sísifo ha sido más buscado en nuestro país, Guatemala, Colombia, Paraguay y El Salvador, que en Francia, país que hace un mes lideraba las búsquedas sobre Camus. Claudio Alcaraz, músico conocido como “El abogado de la banda”, realizó la siguiente reflexión sobre el tema. Con el tuit del martes todos ganan: el INBA, Camus y Maluma.

“Leer te hace más inteligente y guapo y listo y mejor persona”

Maluma, reguetonero colombiano
Foto: Rodrigo Varela/Getty Images For Univision

Estamos acostumbrados a ver esos gigantescos espectaculares que amarillean por las noches y rotulan frases como “menos face y más book”, “dios, haz que lean” o “que compres un libro, carajo. Libros para neuróticos”. “Los mexicanos no leemos”, es una afirmación que se repite como una letanía. Y ni cómo contradecirla. De acuerdo con datos del Módulo de Lectura del Inegi, menos de la mitad de nuestra población lee un libro al año. “Leer te hace más inteligente, más guapo, más interesante, mejor persona, hasta te van a dejar de oler las patas”, es lo que prometen las petulantes campañas para fomentar la lectura. Pero esto no es así. Alejandro Carrillo, autor de Adiós a Bob Dylan, ganador del premio Mauricio Achar y defensor férreo del reguetón, indicó para Sopitas.com que ver la literatura de esa manera es de hueva. Que uno no debería de leer por obligación —”para volverse más culto, más preparado, más sabio, más feliz, más analítico, más más más más”— sino como un acto de rebeldía, para llevar la contra.

Por su parte, el escritor chilango Emiliano Monge, ganador del Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska y autor de Las tierras arrasadas, indicó que la estrategia y las campañas para fomentar la lectura fallan en un tema primordial: para leer hay que tener tiempo de calidad. “En un país donde 98% de la gente vive preocupada, no por su forma de vida, sino por su forma de superviviencia no existe tal cosa como el tiempo de calidad”. De acuerdo con el escritor leer no te hace mejor persona ni te hace más inteligente, simplemente te hace lector. Monge dice que la lectura te puede hacer más sensible y más simpático, tal vez más culto, pero no mejor persona: “hay gente inteligentísima que no ha leído un libro jamás. Hay gente mega astuta que no ha leído un libro jamás. Hay muchos hijos de puta muy leídos. Muchísimos”.

Lectura: No puede haber un país lector con la realidad de México: una charla con Emiliano Monge

La pírrica cifra de lectores en nuestro país, indica el autor de La superficie más honda, también está relacionada con la situación y condiciones que viven y vivimos muchos mexicanos —acaso la mayoría—. Estos factores impiden que seamos devoradores compulsivos de libros. “No puede haber un país lector si hay un país desigual. No puede haber un país lector si hay un país con el miedo que hay en México. No puede haber un país lector con la realidad de México. No es raro que en México lea poca gente, hay poca gente que tiene el tiempo de leer. Las cifras de lectores están relacionadas con la élite privilegiada de los que podemos comprar, leer y escribir un libro. Nos guste o no. ¡Qué trágico!”, remata Monge.

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