Pablo Escobar, un padre imposible de superar

Por: Mercedes Martínez Rojas 

La familia siempre nos acompaña y forma parte indiscutible de quienes somos, lo queramos o no. Lo anterior es aún más evidente cuando se tiene a un familiar famoso, pues hay que a prender a vivir bajo su sombra. Tal es el caso de Juan Sebastián Marroquín Santos, mejor conocido como Juan Pablo Escobar Henao, el hijo de, posiblemente, el narcotraficante más conocido del mundo. Y si muchos tenemos problemas con nuestros padres por no compartir ideologías o formas de ver la vida, imagínense el caso de Escobar junior, que ama a su padre a pesar de todo y de tomar un camino completamente distinto al que le dictó la “tradición familiar”.

La vida de Juan Pablo Escobar está marcada por su padre en todos los aspectos, aun luego de tantos años de muerto. Sus decisiones en la vida son producto de lo que vivió de niño y adolescente, y de la marca que implica el apellido Escobar, el cual sigue teniendo un gran peso en su día a día, a pesar de haber cambiado de nombre al momento de ser exiliado de Colombia. Antes de Pablo Escobar In fraganti, Juan Pablo ya había escrito Pablo Escobar, mi padre y participado en el documental Pecados de mi padre, además de dar numerosas conferencias alrededor de todo el mundo promoviendo la paz.

Entonces, ¿por qué escribir un segundo libro acerca de su padre?

Las razones son muchas. Para empezar, este es un libro en que Juan Pablo ya no se limita a su visión personal, sino que desenmascara la figura de Pablo Escobar con ayuda de otros. En sus propias palabras, descubre “lo que mi padre nunca me contó”. En esta novela se muestran entrevistas con toda clase de personajes que se vieron involucrados en la vida del narcotraficante colombiano. A algunos de ellos ya no los alcanzó en vida pero aún así hizo un esfuerzo por saber de ellos. Es el caso del Barry Seal, piloto asesinado luego de saberse que también trabajaba como informante para la DEA. Para poder saber de Barry, Juan Pablo se puso en contacto con su hijo, Aaron Seal… el libro comienza justo con este encuentro y nos sumerge de lleno en el mundo del narcotráfico.

Por momentos se sienten excesivas y hasta falsas las disculpas y los sentimientos encontrados que plasma el autor en este libro, y por más que se quiera, es imposible ponerse en su lugar por lo complicado, único y casi inverosímil de su vida. Pero como bien dice Juan Pablo, si alguien tiene derecho a lucrar con la figura de su padre, es él; al menos sí más que series como Narcos. De hecho, hay un capitulo entero –”Las narco-series y mi padre”– dedicado a este tema. La principal crítica del autor a dichas series es que vuelven atractivos a los narcotraficantes; siendo que la vida de los narcos no es como la pinta Netflix. Ser narco no es cool y las consecuencias de enaltecer y suavizar el narcotráfico y la violencia que conlleva esa vida las podemos ver, por ejemplo, hoy en día reflejadas en la realidad mexicana.

Sin embargo, también hay otras partes del libro más fluidas y ligeras de cierto modo, a falta de una mejor descripción, en las que pareciera que estamos leyendo ficción pura y nos podemos dejar llevar un poquito por el estilo de novela detectivesca o negra que se aprecia al momento de contar las últimas 72 horas de vida de un Pablo Escobar destrozado e impotente; separado de su esposa e hijos, y sin embargo cuidado y querido por su prima Luz. Es sorprendente que se suicidara tan sólo un día después de cumplir 44 años, que dentro de todo el caos que era su vida tuviera un momento para partir el pastel – o la torta como le dicen en Colombia– y que le cantaran el “Happy Birthday”, que tanta gente lo quisiera y admirara.

En conclusión, y sin más spoilers, este es un libro que me dejó contrariada y no acabo de decidir si me gustó o no. Lo que sí es un hecho, es que en él Juan Pablo Escobar aboga por la paz. Estado muy necesario y a lo que, dice, en Colombia no están acostumbrados… y nosotros en México tampoco. Vale la pena leerlo e intentar escarmentar un poco en cabeza ajena, porque en la historia de las drogas y el narcotráfico, tristemente, compartimos mucho con Colombia.

Juan Pablo Escobar, Pablo Escobar In fraganti, Planeta, 2017.