¿Adónde camina el rock progresivo contemporáneo? Entrevista con Pat Mastelotto de King Crimson

Por Raúl Bravo Aduna

El rock progresivo nunca ha sido un género particularmente amable con el “gran público”. Y aunque su peso en la historia del rock es considerable, no es fortuito que, en inglés y de broma, en vez de prog rock se le llame snob rock. Es un género que combina, desde sus inicios que además son difícilmente cartografiables –¿Viene de los Beatles, los Byrds y The Who? ¿De Frank Zappa, el jazz progresivo y el rock psicodélico? ¿Marcamos el banderazo de salida con la corte del rey carmesí de King Crimson o con la “Interstellar Overdrive” de Syd Barrett y Pink Floyd? ¿O con la capirotada que sale de todos los anteriores y varios más?–, elementos disímiles que suelen reducirse, como David Weigel propone, a tres: retrospección consciente para buscar influencias que se alejen lo más posible del pop contemporáneo; combinada con un futurismo elegante que busque, también, técnicas y recursos vanguardistas con los cuales experimentar; con ritmos, polirítmicos y politonales, de 19/8s. ¿Qué quiere decir esto? Que el rock progresivo, aunque difícil de definir, se suele enmarcar en música virtuosa, polifónica, progresiva (es decir, que progresa) y vanguardista.

Y desde sus orígenes hay una banda que ha acompañado al género en sus altas y bajas, con un total de 21 músicos que han rotado en diversas alineaciones de su historia: King Crimson.

Con motivo de su visita a la Ciudad de México (revisen la reseña de la primera fecha acá), platiqué con Pat Mastelotto (el baterista que más tiempo ha estado activo en King Crimson en su historia) sobre lo que significa ser parte de una de las bandas más importantes de la historia de la música, la importancia de divertirse en su oficio y sobre el presente (¿y futuro?) del rock progresivo.

Foto: drummerworld.com
Raúl Bravo: Robert Fripp ha dicho en más de una ocasión que el baterista es quien define a una banda, y lo ha dicho explícitamente para el caso de King Crimson. Aunque no fuiste el primer baterista de la banda, eres el que lleva tocando con ella por más tiempo en su historia. Llevas casi 25 años de “titularidad”. Y a pesar de que Gavin Harrison y Jeremy Stacey también son bateristas en este momento, sueles estar al frente. ¿Cómo se siente llevar tanto tiempo ya en King Crimson? ¿Qué opinas de lo que dice Fripp? ¿Es verdad, King Crimson se define por tu batería en estos tiempos?

Pat Mastelotto: Definitivamente es una combinación. Todos los músicos contribuyen muchísimo. Soy dichosísimo de poder tocar en la banda por tanto tiempo, y de poder tocar en King Crimson. Es una alegría completa. Hay momentos en los que es aterrador, pero, en general, es maravilloso. Tuve la oportunidad de poder trabajar con Bill Bruford por tres o cuatro años. Fue magnífico. Gavin y Jeremy son excelentes bateristas también. Yo… sólo soy parte de la maquinaria.

Me parece muy interesante que digas que seas tan dichoso de poder tocar con estos músicos increíbles. Apenas podría a alcanzar a empezar a imaginar lo que debe sentirse ser parte de esto… pero eso es algo que también has dicho de manera constante a lo largo de tu carrera: la música se trata sobre la diversión, la música trata sobre prestar atención al momento exacto en el que se ejecuta (o se escucha) y disfrutarlo. En alguna ocasión dijiste que amabas a los Beatles precisamente porque hacían que pareciera divertido tocar. Ahora, tienes un poco más de 60 años, llevas 25 años tocando con King Crimson, una banda que lleva alrededor de 50 años presente en el mundo, ¿qué tan divertido es? ¿Es igual, es más interesante, más complejo? Uno no puede olvidar todo lo que trae consigo el nombre “King Crimson”. En el escenario, cuando compones y haces arreglos, ¿la naturaleza de esa diversión sigue ahí?

Es una pregunta bastante complicada. Sí. Sí quiero que sea divertido, pero también tiene que ser muy serio. Muy serio. Trabajamos duro. Como mencionaste, cuando veía a los Beatles en la televisión, veía lo genial que sería eso: estar con tus cuates, tocar con tus amigos, hacer a la gente feliz. Era muy jovencito, tocaba en algunas bandas y, de pronto, es como una bola de nieve rodando. Sigue levantando más y más. Y de repente parece que termina, pero veo todas las cosas que he hecho y, a veces, no puedo creerlo ni yo mismo. He sido un hombre muy afortunado al tener todas esas experiencias. Y sí, todavía es divertido. No creo que los fans puedan entender lo divertidísimo que Robert Fripp puede llegar a ser. Parece como un maestro malhumorado, pero es un tipo muy gracioso. Gavin es hilarante. Hay veces que despierto a la mitad de la noche riendo de algo que dijo en el día.

Quizá cuando tocas con tus otros proyectos (O.R.k., Stick Men, KTU, TUNER) las cosas pueden ser un poco más divertidas que con King Crimson, precisamente por todo el equipaje simbólico que carga: King Crimson crea expectativas, tiene una historia titánica (es una de las bandas de rock más importantes de la historia); tiene cierta responsabilidad, pues. Sin embargo, a lo largo de los últimos diez, quince años el rock progresivo se ha vuelto un género mucho más periférico. Ya no es un género al que se voltee a ver comercialmente y tampoco está muy presente en la cotidianidad. ¿Ese movimiento del progresivo todavía más a las periferias de los circuitos más comerciales (aunque alternativos), te da un poco más de libertad (la que experimentas con O.R.k., por ejemplo) o King Crimson sigue siendo y seguirá siendo tan imponente como siempre?

Para mí, en lo personal, siempre es un poco más divertido cuando toco con los otros proyectos, que no tienen expectativas tan altas. Con King Crimson siempre hay muchísima gente que quiere verlos, ya sea en los noventa o los dosmiles, son fans viejos que quieren escuchar el material que antes no tocábamos. Mucha de esa presión ha desaparecido porque el King Crimson de ahorita, la versión actual de la banda, toca canciones viejas. Estamos tocando muchísimas canciones de los primeros dos o tres álbumes. Todo esto hace que los conciertos se sientan frescos, aunque sean largos. Y, teniendo tantos músicos en el escenario, hace que nuestra responsabilidad sea, hasta cierto punto, menor. Es un poco más cómodo con esta alineación. Pero también es personalmente más incómodo como baterista estar al frente. Me gusta más estar atrás, en lo oscuro.

Foto: Spike Maford

 

Sobre lo que dices del rock progresivo en las periferias de lo comercial, no estoy muy seguro de eso. Pienso que la música progresiva, el rock progresivo, la música de vanguardia, siempre se ha encontrado en las periferias. Nunca ha sido una moda particularmente comercial o redituable. Se volvió un poco con bandas como Genesis o Yes o Pink Floyd. Algunas de esas bandas tuvieron tours gigantes, pero la mayoría de la música progresiva siempre ha tenido que vivir en las periferias. Creo que lo que llamamos, o solíamos llamar, rock progresivo, o lo que sea, se ha tenido que mover y se ha convertido más comercial. No escucho mucho la radio. Pero cuando lo hago con mi hija adolescente, y escucho bandas como Tool o The Mars Volta y ese tipo de bandas (Muse también, por ejemplo), a las que les va relativamente bien, me doy cuenta que su música es bastante progresiva. Siento que es la evolución de la música pop, desde los Beatles y Jimi Hendrix –que eran bastante progresivos. Quizá es una lástima que ese tipo de industria esté terminando. Lo que la mayoría de las personas escucha es lo que escuchan gratis, cuando van al supermercado, o están todo el día trabajando en la oficina, hay música en todas partes, pero es puro pop el que suena.

Para terminar, una última pregunta. ¿La música todavía importa? ¿Por qué?

Es una pregunta muy difícil. Sí. ¡Sí! La respuesta más rápida es sí. Sí. La música todavía importa. La música le habla a las emociones de las personas, y lo hace de una manera en que las palabras y las imágenes no pueden necesariamente hacerlo. Es un lenguaje común. Sé que es un cliché viejísimo decir que la música es un lenguaje común entre todos los países, pero es cierto. Y ahora estamos en un momento de la civilización, quizá más que nunca antes, en el que la humanidad necesita unirse, la música podría ayudar en algo a hacerlo.

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Raúl Bravo Aduna estudió letras inglesas en la UNAM y es maestro en Periodismo y Asuntos Públicos por el CIDE. Actualmente es el Coordinador de Noticias de Sopitas.com.

Twitter: @rbaduna

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