“Voto de militancia no alcanza para elecciones”, admite Camacho, candidato podría ser “simpatizante”

Luego de celebrar tímidamente el nada contundente triunfo de Alfredo del Mazo en el Estado de México y tras analizar el número de mentadas que EPN, Enrique Ochoa y cualquier priista que se expresa en redes promedia por día, en el PRI ya están cayendo en cuenta que igual y ya o no son tan amados como pensaban.

De cara a la próxima Asamblea Nacional del tricolor, el coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, César Camacho, aceptó que ya no les alcanza con el voto de sus incondicionales militantes para llevarse las elecciones. Por ello, para futuros comicios se aprovecharán con más ganas de la necesidad de la gente con menos recursos prevén estar más en contacto con la ciudadanía y, por qué no, que su candidato no sea un férreo dinosaurio (o un elegido por), sino un “simpatizante” del partido.

“A los priistas no nos resultan suficientes los votos de nuestros correligionarios en una contienda electoral, y más en tiempos de elecciones cerradas, apretadas, por eso nos importa mucho que sea la nuestra una organización abierta a la comunidad, a la ciudadanía, que sumemos mucho pueblo al partido”, comentó el hombre de los relojes majaderos.

Aunque no dejó de presumir que el PRI es el partido con más militantes de país, Camacho señaló que ya es tiempo de voltear a ver a la ciudadanía en general, la cual no sólo serviría para conformar una plataforma electoral, sino para también conseguir los votos necesarios para ganar una elección… Algo así como para lo que les servía el Partido Verde que –según– ahora dice que está pensando en ir solito en la contienda presidencial.

El exdirigente nacional del PRI recordó que desde 2013 se abrió la opción para que los candidatos del partido puedan salir no necesariamente de las filas de la militancia. Es decir, existe la posibilidad de que el abanderado sea un simple mortal… bueno, no tanto así: podría ser un simpatizante del partido.

Lo anterior podría leerse como la posibilidad de que el candidato presidencial del PRI no sea un militante sin gracia (cof, Nuño, cof,  Osorio Chong, cof). Podría ser alguien emparentado con otro partido, pero que se ha desempeñado como parte de la administración de Enrique Peña Nieto… no sé, quizás José Antonio Meade. O bien, quizás “alguien” que no está afiliado a ningún partido, como José Narro, actual secretario de Salud.

“Creemos es que necesitamos un candidato muy competitivo, que sea alguien que conozca bien lo que el país tiene como retos inmediatos y sea capaz de aglutinar la voluntad y la capacidad de organización de los priistas y de los ciudadanos”, agregó Camacho.

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