Cuando demasiado es suficiente #FueraOsorio

En un país en donde las tranzas, la corrupción y la inseguridad se han vuelto cosa de todos los días, el enemigo público numero uno es ¿el técnico de la selección nacional?

Dicen que “el fútbol es lo más importante dentro de lo menos importante”, aunque ¿no creen que últimamente le estamos dando demasiada importancia?

La pregunta es mucho más seria de lo que parece y es que ¿cómo explicar que cosas que pudieran parecer superfluas, como es un partido de fútbol, pueden llegar a indignarnos muchísimo más que cualquier otra tragedia de la vida real?

Y voy a ser claro con una cosa: por supuesto que me duele y me enchila ver los bailes que de vez en vez le ponen a nuestra selección. Por supuesto que soy de los que enloquezco y disfruto ver al TRI en las grandes competencias internacionales y por supuesto que entiendo la ilusión, el dolor y la frustración que muchas veces provocan estos descalabros, incluido el osazo contra Jamaica en Copa Oro.

Lo que no deja de sorprenderme, es la manera en la que un jugador, un equipo o un técnico suelen convertirse cíclicamente en el blanco perfecto para que todo México desate su ira y frustración, olvidando por completo la perspectiva de que –pese a todo– se trata “simplemente” de un partido de fútbol.

¿Fuera Osorio? Cada quién tendrá su opinión, pero lo que habría que preguntarnos es  ¿por qué una derrota en un torneo de fútbol puede lastimar en lo más profundo nuestro orgullo nacional, mientras que por otro lado, dejamos que los actos de corrupción, injusticia e impunidad se sigan acumulando?

En el último mes, organizaciones civiles exhibieron la forma en la que el Gobierno Federal gastó cientos de millones de pesos en un software que le permitiera espiar a periodistas, activistas y a sus propios ciudadanos.

El cuerpo del periodista Salvador Adame fue encontrado sin vida en Michoacán, convirtiéndose así en el octavo periodista asesinado en lo que va del 2017, ¡el octavo en lo que va del 2017!

También nos encontramos con un socavón que cobró la vida de dos personas, en una obra que costó el doble de lo presupuestado y que se inauguró apenas hace tres meses. En la ciudad hemos vivido los desastres de las “lluvias atípicas” y ni qué decir de la inseguridad, pero, pese a todo ¿el enemigo público número uno en estos días es el Director Técnico de la Selección Nacional?

Y sí, me queda claro que son cosas distintas, pero precisamente por ello, ¿no deberíamos de dar más importancia a las cosas que realmente marcan una diferencia en nuestra vida cotidiana?

Bien dicen que el fútbol es lo más importante dentro de lo menos importante, pero de verdad ¿no creen que le estamos dando demasiada importancia?