México produce 86 mil toneladas de basura al día

A propósito de la temporada de lluvias en el país, con sus ya para nada atípicas inundaciones, y el nuevo sistema para separar la basura en la capital, vale la pena mencionar que el 50% de los encharcamientos e inundaciones son provocados por la basura que se tira a las coladeras. La otra mitad se debe al mal estado del sistema hidráulico, la tala, la sobrepoblación, etc…

Estas 86 mil toneladas diarias de desechos –770 gramos por persona– según datos del Instituto Nacional de Estadística y  Geografía (INEGI), que se producen en el país (casi el 50% del total), en su mayoría provienen de los siguientes estados: 19.7% en la CDMX, 9.6% en Estado de México, 7.6% en Jalisco, 5.2% en Veracruz y 4.3% en Guanajuato. Asimismo reportan que 87% de los tiraderos de basura son a cielo abierto y el 13% son rellenos sanitarios. 

¿Cuantos reciclan?

El INEGI informa que solamente 46 de cada 100 hogares reciclan y separan su basura. Las cinco entidades que mejor lo hacen son: Querétaro, Jalisco, Nuevo León, la CDMX y Estado de México. Se supondría que a estas alturas ya debería ser habitual separa la basura, o mínimo no deberíamos tirarla a las calles, porque cuando esto último sucede, los desechos obstruyen la corriente de agua de lluvia, propiciando su estancamiento, lo que –además de tapar el drenaje– genera focos de infección y puede desencadenar en un peligro para la salud. A nivel nacional existen 241 centros de acopio autorizados (definitivamente no son suficientes, pero algo es algo), los cuales recolectan diariamente materiales diversos, como papel, cartón, PET y vidrio.

Recomendaciones de SEGOB para la temporada de lluvias y la basura
vía Twitter

El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) a través de la SEGOB ha solicitado a la ciudadanía mantener las coladeras limpias para evitar que se tapen, así como no arrojar la basura a espacios públicos, alcantarillas, barrancas o ríos. Asimismo, es importante podar los árboles, recoger las hojas y las ramas para que no obstruyan el paso del agua e informar a las autoridades de los cambios en los ríos y quebradas, como el olor y el aumento o disminución del flujo de agua.

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