Muertos, represión y enfrentamientos enmarcan la elección de la Asamblea Constituyente en Venezuela

En un país que desde hace años ha sufrido una grave crisis económica y cuya división política ha dejado más de 100 muertos y miles de detenidos tan sólo en los últimos cuatro meses, Venezuela salió este domingo a elegir a los 545 miembros que conformarán la Asamblea Nacional Constituyente mediante la que Nicolás Maduro buscará legitimarse en el poder una vez más. Sin embargo los lugares en donde se localizan la casillas han lucido vaciós a lo largo del día, a pesar de los esfuerzos del gobierno de Maduro por evitar que se viera esto con la prohibición a los medios de comunicación de reportar desde los centros de votación.

Lo que supone ser un ejercicio de democracia, en Venezuela se convirtió en una muestra más de represión, violencia y cinismo. 
El miedo y la desconfianza distinguieron la elección de este domingo y en un intento de certificar la transparencia con la que se desarrollarían estos comicios, Nicolás Maduro terminó por exhibir ante los ojos del mundo las deficiencias de una democracia que, como tal, simplemente no existe.

Y es que, pese a las protestas –que se dieron a pesar de la prohibición que emitió el gobierno venezolano– Nicolás Maduro intentó alentar la participación ciudadana en las votaciones, mediante un video que fue transmitido a toda Venezuela a través de la señal oficial : “Ojalá el mundo abra sus ojos sobre nuestra amada Venezuela y borre toda su campaña imperial que se ha hecho y extienda sus manos”. Además, desde ayer el presidente de Venezuela ha estado ocupado tuiteando y retuiteando en su cuenta oficial para mostrar al mundo una Venezuela que lucha por la paz y que apoya estas elecciones históricas.

Sin embargo, lo que el mundo vio fue algo muy distinto. Haciendo caso omiso a la mayoría opositora que votó en contra de esta Constituyente hace dos semanas en un plebiscito, Maduro quiso demostrar que el carnet de la patria, la herramienta de control social puesta en marcha este año, funciona perfectamente: “Vamos a hacer el chequeo de mi carné de la patria, para que quede marcado para toda la vida que voté el día histórico de la Constituyente”. Acto siguiente, una asistente, se encargó de pasar el código del documento ante la base de datos, y a los pocos segundos la pantalla del dispositivo arrojó la frase menos esperada:  “La persona no existe o el carnet fue anulado”.

La transmisión oficial cambió rápidamente de toma, la asistente reaccionó con una risa nerviosa, mientras Maduro disimuló como pudo lo que había ocurrido y por el contrario, intentó registrar la cédula de su esposa, sin que la transmisión haya mostrado el resultado de este segundo intento. Las reacciones no se hicieron esperar, entre ellas destaca la del Presidente del Parlamento Venezolano, Julio Borges, quién compartió en twitter el video de lo ocurrido acompañado por la frase “Quieren hacerte creer que el carnet funciona para controlarte, pero el sistema no funciona ni con Maduro”.

Y es que el llamado Carné de la Patria es una polémica herramienta mediante la que el gobierno venezolano busca vigilar y registrar todos los movimientos de sus ciudadanos. Desde su participación en elecciones, hasta los beneficios sociales que hayan recibido. Pero sobre todo, permite al gobierno saber la ubicación de quién la tiene, gracias a la información almacenada durante su proceso de registro.

Al momento se enfrentan dos visiones de Venezuela distintas, la de Maduro y la de la oposición, pero la del presidente, por muy optimista, no convence… pues más de 100 días de protestas, hambre, desabasto y muertos no se pueden borrar así como así.