Habitantes de Chiapa de Corzo declaran a EPN “persona non grata”

Como diciendo ¿y a este güey quien lo invitó?, en cuanto supieron que el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) se disponía a visitar Chiapa de Corzo, los habitantes de la nada acogedora (para mandatarios) ciudad se dispusieron a nombrar al susodicho como “persona non grata”. Sin embargo, valiéndole que iba quedar peor que gorrón en XV años, el Ejecutivo hizo la nada grata visita y así le fue.

En concentración realizada en el exconvento de Santo Domingo de Guzmán, los chiapacorceños expresaron su rechazo ante la inminente llegada de EPN. Como si él fuera el responsable de la permanencia de Osorio en la selección, los habitantes de la ciudad chiapaneca tacharon al mandatario de “traidor a la patria”, ya que –según sus reclamos– además del petróleo, las minas y cuanto megaproyecto que se realiza en la entidad y, en general, en el país es ofrecido en bandeja de plata a empresas transnacionales. ¿Y qué pitos toca EPN? Bueno, pues todo esto está sucediendo durante su administración… algo tendrá que ver.

De acuerdo con Proceso, la manifestación de los de Chiapa de Corzo no fue gratuita. Fue en respuesta al fuerte rumor que existe sobre la entrega que el gobierno hará de algunos monumentos y edificios  históricos al sector privado, esto a poco de haber sido rehabilitados.

Pero bueno, esto fue el previo… ya a la hora buena, cuando llegó el presidente, los manifestantes sostuvieron un enfrentamiento contra la policía, la cual habría respondido arrojando gases lacrimógenos. Para darle más intensidad al asunto, todo esto ocurrió mientras se repicaban las campanas de la iglesia para llamar a los pobladores a sumarse a la protesta.

Obviamente el presidente evitó recorrer las calles de la ciudad colonial, como lo tenía programado. En lugar de eso, después de su encuentro con representantes de pueblos indígenas, sólo llegó para supervisar la rehabilitación de algunos de los monumentos históricos (el exconvento de Santo Domingo, uno de ellos) y después procedió a abandonar el lugar en helicóptero. Claro, para esto la seguridad del lugar se intensificó y la presencia del Estado Mayor Presidencial impidió que los quejosos pudieran acercarse a tomarse la selfie con el presidente.

Por cierto, todo esto como marco de las celebraciones del Día Internacional de los Pueblos Indígenas… ¿y ya, ahí acabó el asunto? Pues no… Aunque el presidente ya andaba a kilómetros de distancia, las protestas siguieron y al menos siete policías federales fueron detenidos y golpeados por manifestantes, esto ya por la noche. Todo el asunto terminó no de muy buena manera: con un autobús en el que se transportaban lo uniformados en condiciones no aptas para echarse un viaje y varios detenidos. Aunque las autoridades no hay señalado el número.