Villains: El “diabólico” festejo del regreso de Queens of the Stone Age

Texto: Aarón Cortés

Cuando Queens of the Stone Age anunció que su gran regreso sería producido por Mark Ronson, algunas dudas comenzaron a girar en torno a la dirección que tomaría la banda, luego de que Josh Homme declarara que “Upton Funk” inspiró al estilo que tendríamos en su nuevo disco. Es así como llega a nosotros Villains, donde, al contrario de lo que muchos pensarían, encontraron el balance perfecto entre uno de los productores pop más relevantes del momento y ese sonido desenfrenado lleno de ira.

 

 

Antes de comenzar, vale la pena mencionar que a pesar de que el nombre del álbum es Villains (villanos) Queens of the Stone Age rompió lo que parecía una tradición en los regresos de este año –Gorillaz, Arcade Fire, etc–, pues en lugar de llegar a satirizar a la sociedad moderna o criticar los problemas políticos que afectan al mundo en temas de reflexión, prefirieron llevarnos por su propia fiesta de “chicos malos” en la que Josh Homme sólo quiere divertirse. El título fue elegido de esta forma porque no querían adoptar la versión de “héroes” debido a que existía otro gran álbum con ese nombre (uno de los mejores homenajes indirectos a David Bowie en los últimos años).

Uno de los principales motivos de apostar por esta actitud despreocupada y un tanto rebelde, fue influenciado luego de mostrarnos la oscuridad que abraza a su predecesor (…Like Clockwork). Éste fue inspirado en un encuentro cercano con la muerte, luego de que Homme pasara más de un año hospitalizado y sufriera muerte clínica por asfixia durante una operación. El estado de reposo y la conmoción por lo sucedido lo llevaron a una depresión que dio como resultado uno de sus trabajos más complejos y melancólicos. Y aunque se podría pensar que el atentado del concierto de Eagles of Death Metal en 2015 podría haber influido en las letras, en su lugar recibimos un giro completamente diferente.

“Feet Don’t Fail Me” es la pieza encargada de abrir y prepararnos al subir la intensidad de volumen poco a poco, hasta descubrir un sintetizador y una línea de bajo muy familiares. El ritmo base de la canción contiene algunos elementos que Homme utilizó durante su verso en “Sunday” de Iggy Pop, pues recordemos que ambos trabajaron juntos en Post Pop Depression. Gracias a esto la canción está inspirada en la creencia de Iggy de que la música es una salvación; y, de hecho, él fue el que eligió su nombre. Una incitación a librarse de los prejuicios en la pista de baile, enfatizando en la idea de sentir la música mientras escuchamos una melodía bastante pop que posee parte similitudes con “Smooth Sailing” (2013). Así, podría decirse, fueron los primeros intentos de perseguir este nuevo sonido.

 

 

“The Way You Used To Do” es probablemente la canción más pegajosa del disco, que además fue el primer sencillo con el que la banda anunciaba una nueva y arriesgada etapa. Dentro de la letra encontramos un par de referencias a la vida de Josh Homme, como la vez que conoció a su esposa Brody Dalle cuando ella tenía sólo 17 años en 1996. Esta clase de datos se repiten durante el resto del álbum, aprovechando como rimas cosas tan simples como una fecha de nacimiento.

A pesar de que Homme asegura que es una historia sexual, en esta canción domina la romántica idea de librarnos de las complicaciones en las relaciones y amar en la forma que solíamos hacerlo. Y sin importar el cambio “drástico”, dentro de su instrumental encontramos algunos tintes de su álbum debut (publicado en 1998), como una ligera vibra “robótica” en las guitarras rítmicas.

 

 

Villains trata de replicar la fórmula de su trabajo en canciones como “Little Sister”, “3’s & 7’s”, “No One Knows”, y todas esas pocas excepciones de cada disco que, sin necesidad de clavarse en los arreglos instrumentales, lograron convertirse en sus mayores hits. La producción de este álbum es algo muy destacable que lo permite existir junto a sus demás materiales sin problema alguno, pues en esta ocasión se puede apreciar cada capa de sonido sin la saturación donde comenzaban a perderse los contrastes de cada instrumento.

Gracias a esto, durante las 9 canciones encontramos segundas voces, líneas de bajo dominantes acompañados de riffs chillantes, y otras tantas cosas que resaltan el salvajismo de canciones como “Domesticated Animals”, impregnada de las secuelas de …Like Clockwork. Un tema que continúa la actitud positiva, enfrentándose a la falta de creatividad personal, responsabilidad, y compartir opiniones con el resto de las masas para rescatar la individualidad dormida en nuestras mentes.

A diferencia de sus líneas anteriores donde encontrábamos frases como “no siento amor” (“The Vampire of Time and Memory”),  hay muy pocas baladas en el disco con las que Queens of the Stone Age marca un gran cambio en su lírica en “Fortress”. La primera pieza tranquila del disco está dedicada a los hijos de Josh –Camille, Orrin y Wolf– hablándoles de los miedos de la juventud que nos obligan a escondernos detrás de una máscara y asegurándoles que pase lo que pase las cosas saldrán bien, porque a pesar de que cada fortaleza caiga esto no será el fin.

Pero ni todo el romanticismo de Villains los aleja de su oscura y misteriosa esencia, pues otros temas como “Villains Of Circumstance” (encargado de cerrar el disco) vuelve la idea de la muerte y todo lo que pasará una vez que dejemos este mundo. Una extraña canción de amor que fue escrita en 2014 en un hotel de Australia, presentada pocos días más tarde en versión acústica.

 

 

La idea de hacer un disco más “bailable” deja de ser tan descabellada una vez que prestamos atención a las canciones de Eagles of Death Metal, y curiosamente, la guitarra rítmica de los últimos minutos de “The Evil Has Landed” es idéntica a “I Only Want You” de su disco debut Peace Love Death Metal (2004). Sin embargo, “Head Like A Haunted House” es en definitiva el tema que se roba la atención, pues está colocado exactamente a la mitad y probablemente se convertirá en el arma secreta durante cada concierto.

Relaciones destructivas donde la manipulación es comparada a una especie de síndrome de Estocolmo, la ignorancia de querer recuperar la eterna juventud a través de las drogas y cómo esta clase de obsesiones pueden tener un alto precio, son algunos de los temas desarrollados en metáforas con las que Queens of the Stone Age hacen un regreso triunfal y nos preparan para un oscuro otoño. La evolución en su sonido es notable y necesaria. Claro que algunos fans aguerridos defenderán sus orígenes, pero bien dicen que no puedes juzgar un libro por su portada; menos si es un excelente trabajo de Boneface con el diablo manipulando a Joshua Homme.