American Dream: La nostálgica mirada al pasado de LCD Soundsystem

La apatía de James Murphy ante la compleja y relativamente rutinaria vida de un músico lo llevaron a la creencia de que muchos proyectos perdían su relevancia después de un tercer disco, justificándose en que no quería perder el interés una vez que los niveles de éxito de la banda superaran sus expectativas. Fue así como en 2011 LCD Soundsystem anunció su separación, luego del lanzamiento de This Is Happening. Irónicamente, el supuesto “último show” se realizó en uno de los recintos más importantes de Nueva York (el Madison Square Garden), agotando las entradas en cuestión de minutos.

A pesar de todo, luego de una serie de rumores, el regreso de la banda se hizo oficial en 2016 con su participación en Coachella y una suerte de disculpa por el repentino cambio de opinión. Las inseguridades personales de Murphy ocasionaron que los años alejado de sus compañeros solamente alimentaran su necesidad de crear música, comenzando un dilema sobre si debía o no retomar este proyecto al notar que la mayoría de sus canciones terminaba en la misma dirección. La decisión final de esta segunda oportunidad fue influenciada por una conversación con David Bowie, donde le pedió que no ignorara su inquietud para realizar nuevas cosas.

Siete años después de su último álbum llega a nosotros American Dream, una depresiva fiesta de regreso que nos recibe con “oh baby”, cuya base instrumental está inspirada en “Dream baby Dream” de Suicide (publicada en 1979). De hecho, la mayoría de las canciones de este disco son una mirada al pasado con toques dance setenteros y sintetizadores ochenteros; buscando principalmente resaltar la mezcla de géneros que fusiona LCD Soundsystem, donde también notamos guitarras chillantes desde su más recóndita esencia punk.

 

 

Con más de una hora de duración, este disco se adentra en una explicación de por qué James Murphy se hartó del mundo de la música. El claro ejemplo de esto lo encontramos en “change yr mind”, donde nos cuenta cómo es que hay gente con mejor apariencia y mejores ideas en los escenarios, haciendo referencia a las múltiples ocasiones en las que dijo ser demasiado viejo para este tipo de vida. Un gran distanciamiento social en el que asegura, prefiere pagar a tener que escuchar la opinión de la gente por esa conducta depresiva derivada de el enojo por parte de los fans al anunciar el retiro de LCD Soundsystem. 

Aunque también hay espacio para otro tipo de temas como una oscura crónica sobre su extraña relación con Tim Goldsworthy, el hombre con el que fundó su sello discográfico DFA Records y a quien más tarde demandó por incumplimiento de contrato, así como una desviación de fondos hacia sus cuentas bancarias personales.

Una de las canciones más destacadas sin duda alguna es “tonite”, con una compleja y profunda letra que nos habla sobre los hits repetitivos y pensamientos suicidas, dejando de lado que tarde o temprano todos “tendremos el mismo final” con la muerte. Lo más importante es dejar todo atrás y divertirse esta noche, criticando cómo han cambiado las cosas gracias a internet y esa necesidad de crear una imagen falsa sobre nosotros que tarde o temprano tiende a copiar la conducta de otras personas. Un mundo que perdemos mientras llenamos nuestra mente de preocupaciones innecesarias, desperdiciando el valioso tiempo del presente.

 

 

La tranquilidad de “call the police” y “american dream” cobran sentido una vez que las encontramos mezcladas con el resto de las canciones, donde la tensión política se centra en algunos problemas y el contraste de opiniones constante. El uso de LSD, encuentros sexuales, depresión y hasta referencias a Karl Max, así como la falta de interés en esta clase de temas por la intimidación de las figuras de poder. Un punto crítico en el disco con una ligera conexión entre ambos temas, que ocasionaron que fuesen lanzadas a la par.

Para cerrar con broche de oro tenemos “black screen”, una canción donde James Murphy inmortaliza su amistad con David Bowie y describe que todo el tiempo lo vio como una figura paterna, con una línea que también delata que todo el tiempo supo sobre su enfermedad. Una carta de despedida en la que revela cuánto extraña a una de las figuras más importantes de la música, con la que siempre estará en deuda, lamentándose por distanciarse ante su poca falta de interés en las personas.

LCD Soundsystem dejó las presiones atrás y realizó este disco con tanta calma como fue posible, pues su motor principal fue pasar un buen rato, en lugar de hacer dinero con la música. Por lo tanto, queda abierta la incógnita sobre si frenaron o no su sonido en comparación con otros trabajos con tal de no darle la dirección equivocada. American Dream ya está disponible en todas las plataformas de streaming con una portada bastante “aestética”, a la que definitivamente no debemos juzgar en primera instancia.

 

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