¿Dónde jugarán las niñas?, el disco que revivió el rock en México

Era la parte final de la década de los 90, los conciertos de rock eran escasos y las bandas que había no eran mostradas en los anaqueles de Mix-Up y Discolandia. El rock era casi underground, los chavos tenían que asistir a las tocadas de CU, la Prepa Fresno o ir hasta Ecatepec o al exbalneario Olímpico de Pantitlán.

Jacobo Zabludovzky era quien daba las (aburridas) noticias en el Canal de las Estrellas junto al ‘Joven’ Murrieta, Ernesto Zedillo estaba en el poder tras caer de rebote por la muerte de Luis Donaldo Colosio, México salía airoso de otra devaluación, las Arcadias estaban de moda para los amantes de los videojuegos (eran mejor conocidas como Las Chispas), los chavos hablaban horas por teléfono en casa, el Discman era la novedad para escuchar música y el pop dominaba la radio con grupos ‘hechos en casa’ como Aqua, Whigfield, Vengaboys, Westlife, NSYNC, Backstreet Boys, Spice Girls y en español, Shakira, Sentidos Opuestos, Moenia, Kabah, Onda Vaselina, Mercurio, Jeans y otras ‘joyitas’ que animaban las fiestas de ese entonces.

¡Pero no! ¡Ni pensar que hubiera algún grupo que le mentara la madre al gobierno en turno (el PRI), o al presentador ‘oficial de Los Pinos’ que daba las noticias o hiciera una tocada masiva! Todo el rock se resguardaba en bares y era considerado para vagos; si estabas tatuado, eras delincuente para la sociedad mocha mexicana hace 20 años.

¿Quién en ese entonces osaría a escribir una canción con una crítica tan fuerte al gobierno, con tanta fuerza y coraje que hizo de “Gimme Da Power” un himno dentro y fuera del país para todos los hermanos mexicanos? ¿Quién no se sabe de pe a pa esta canción? Tómate un minuto para leer y analizar con calma la letra: (Recuerda, era 1997)

 La policía te está extorsionando, (¡dinero!)
pero ellos viven de lo que tú estás pagando
y si te tratan como a un delincuente (¡ladrón!)
no es tu culpa, dale gracias al regente.

Hay que arrancar el problema de raíz,
y cambiar al gobierno de nuestro país,
a la gente que esta en la burocracia,
a esa gente que le gustan las migajas.

Yo por eso me quejo y me quejo,
porque aquí es donde vivo y yo ya no soy un pendejo
el que no wachas, los puestos del gobierno,
hay personas que se están enriqueciendo.

Gente que vive en la pobreza,
nadie hace nada porque a nadie le interesa 
La gente de arriba te detesta
hay más gente que quiere que caigan sus cabezas.
Si le das mas poder al poder,
mas duro te van a venir a coger
porque fuimos potencia mundial
somos pobres, nos manejan mal.

Dame dame dame dame todo el power
para que te demos en la madre
Game gime gime gime todo el poder
So I can come around to joder
Dámele, dámele, dámele, dámele todo el poder
Dámele, dámele, dámele, dámele todo el power

Así es, ¡puto! – ¡Fuck you puto baboso!

Porque no nacimos donde no hay qué comer
No hay por qué preguntarnos cómo le vamos a hacer

Si nos pintan como a unos huevones
No lo somos, ¡viva México, cabrones!

¡Que se sienta el power mexicano!
¡Que se sienta!, todos juntos como hermanos
Porque somos más, jalamos más parejo
Porque está siguiendo a una bola de pendejos

Que nos llevan por donde les conviene
Y es nuestro sudor lo que los mantiene
Los mantiene comiendo pan caliente
Ese pan es el pan de nuestra gente

El pueblo unido, jamás será vencido

Y aunque Molotov no fue la primera banda en hacer una crítica social tan fuerte en el rock, sí fue una de las primeras bandas que lograron una exposición mediática monumental, colocándose de inmediato en el gusto de la gente, pero con una gran dosis de tabú.

Los tiempos cambian; hoy es común escuchar groserías, mentadas de madre masiva, gritar “¡ehhhhh, Puto!” en el estadio y hay tocadas cada semana que castigan la cartera godín durísimo por los elevados precios.

Sin embargo, en agosto de 1997, un disco con una portada escandalosa comenzó a circular de mano en mano. En ella, una chica vestida con uniforme de secundaria diurna del entonces Distrito Federal, posaba con las bragas abajo en una posición sugerente, incitaba a la rebeldía y las malas prácticas para la iglesia católica. La imagen fue tomada por Víctor Covarrubias y la chica se llama Ana Bidart. En la parte frontal decía el nombre de MOLOTOV y del lado izquierdo de la caja una leyenda: ¿Dónde jugarán las niñas?

Sus letras eran algo que no se había escuchado antes; desde la critica a Don Jacobo, pasando por una mentada de madre, un grito que se ha puesto de moda en el pambol y una mezcla rara de ‘splanglish’ cholo, dieron como resultado el disco más vendido de rock hace 20 años.

Un álbum que estuvo prohibido en las tiendas y estaba hasta atrás en los estantes. En los puestos pirata era el número uno y su costo era de 50 pesitos (no se quemaban tantos CD’s como diez años después). Incluso Tito, Micky, Paco y Randy salieron a vender en la calle y en el Chopo el disco porque nadie quería tenerlo en exhibición.

Títulos sugerentes como “Chinga Tu Madre”, “Puto”, “Mátate Tete” y “Quítate Que Ma’sturbas” no eran lo que los papás querían que sus hijos escucharan. Fue el escaparate de una juventud lastimada y reprimida por los gobiernos del PRI, ese que vetó toda rebeldía y actitud en contra de su sistema.

Desde el principio, la ironía fue el sello del disco. El título era una burla al ‘discazo’ ¿Dónde jugarán los niños? de Maná; los nombres de cada canción salieron a través de la improvisación. Como al baterista se le iba el avión le decían ‘Pendejo’ (que no se incluyó) o ‘Chinga Tu Madre’ (que terminó siendo una letra de un novio ardido a una ex al igual que ‘Por Qué No Te Haces Para Allá … Al Más Allá’) para que recordara lo que tenía que hacer. Solo eran palabras para molestarse entre ellos durante los ensayos y terminaron por darle forma al disco como se conoce.

Contrario a lo que se piensa, “Puto” no se refiere a insultar a la comunidad gay, sino a mencionar la acción cobarde de un hombre ante un acto. “Voto Latino” y “Gimme Tha Power” son himnos que perduran hasta nuestros días. La segunda es un hip hop que adoptaron indocumentados en Estados Unidos como un acto de rebeldía hacia el Tío Sam. La canción dio pie a un documental dirigido por Olallo Rubio y que es recomendable. “Cerdo” hace mención a aquellos que son adictos a la gula, mientras que “Molotov Cocktail Party” y “Use Or Lose It” fueron idea de El Gringo Loco para recordar las fiestas a las que era adicto.

Letras llenas de leperadas, albures, bullying y otras chuladas que contiene esta joya de 40:50 minutos, y 12 rolas, la cual hizo que la industria musical en México cambiara.

A partir de este disco la industria del rock comenzó a abrirse camino nuevamente. Grupos como Resorte, Control Machete, Plastilina Mosh, Genitallica y otras bandas de antes como La Cuca, Fobia, Santa Sabina, volvieron a figurar en carteles de festivales y tocadas.

Desde entonces, Molotov grabó otros cuatro discos con la misma tónica, ironía y groserías incluidas. Sin embargo, hace 20 años, ¿Dónde Jugarán las niñas? hizo que el rock volviera a circular en México.

Por: Emmanuel Gutiérrez

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