Cataluña declara su independencia; suspendida temporalmente, para abrir diálogo con España en las próximas semanas

El pasado 1 de octubre, las autoridades catalanas convocaron a un referéndum para decidir si se debe proceder o no a la “desconexión” de España. Durante la jornada electoral, se registró la violenta represión contra pro separatistas por parte de agentes de la Guardia Nacional. El resultado de la polémica votación fue “Sí” a la independencia de Cataluña. Desde ese día hasta la fecha, ha sido un ir y venir de declaraciones en las que, por un lado, se afirma que se pronunciará la independencia catalana y, por el otro, se advierte que se tomarán todas las medidas necesarias para evitar el acto calificado como “ilegal”.

Hoy, con la comparecencia del presidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont, ante el Pleno del Parlament, se esperaba la declaratoria de independencia. Previo a esto, medios como The Guardian informaron que el líder catalán mantuvo contacto con representantes del gobierno de Estados Unidos e, incluso, con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. La incertidumbre respecto al posicionamiento de Puigdemont creció con el desacuerdo expresado por partido pro-independencia de la CUP, respecto al texto que leería el líder de la Generalitat ante el Pleno.

Carles Puigdemont

“En estos últimos días se me han dirigido muchas personas, todos con sugerencias lícitas y propias de un momento como este. También yo he pedido opinión a diversas personas. Lo que les expongo no es una decisión personal, sino el resultado del 1 de octubre, de la voluntad del gobierno que presido. Hoy toca hablar de los resultados del 1 de octubre en el Parlament”, abrió su participación el presidente de la generalidad de Cataluña. Acto seguido, denunció la violenta participación de la policía española contra las personas que votaron o buscaban votar en el referéndum de hace nueve días.

El objetivo no era sólo confiscar urnas y papeletas sino provocar el pánico para que la gente renunciara a su derecho al voto“, dijo Puigdemont. Aun así, indicó, más de dos millones de personas “vencieron el miedo” y emitieron su sufragio. El presidente sentenció que los catalanes “nunca olvidarán” las agresiones y los maltratos de los que fueron sujetos.

En otro fragmento de su participación, Puigdemont recordó cómo las autoridades españolas disminuyeron el estatuto de autonomía catalana en 2005 y 2010 a pesar de seguir los procedimientos constitucionales, tener mayoría en el Parlament, y pese a contar con el voto popular. “Durante este periodo millones de ciudadanos han llegado a la conclusión racional de que la única forma de mantener el autogobierno es que Cataluña se constituya en un Estado. Las últimas elecciones al Parlament son prueba de ello”, indicó el dirigente catalán. De ahí se desprende la Declaración Unilateral de Independencia.

“Como resultado del referéndum, Cataluña se ha ganado el derecho a ser un Estado independiente y a que se nos escuche (…) asumo el mandato del pueblo para que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”, dijo el presidente de la Generalitat.

Puigdemont declaró la independencia de Cataluña pero propuso suspender los efectos de la declaración, durante varias semanas, “para emprender un diálogo, para llegar a una solución acordada y para avanzar en las demandas del pueblo de Cataluña”. El líder catalán indico que, si todos los involucrados actúan con responsabilidad, el conflicto se podrá resolver de manera serena. “Por nosotros no quedará”, remató el político.

Cataluña declara su independencia
Foto: Dan Kitwood/Getty Images

Miguel Iceta, del Partido de los Socialistas de Cataluña, respondió el discurso de Puigdemont asegurando que “no se puede suspender una declaración que no se ha tomado”. Según Iceta, el referéndum celebrado el pasado 1 de octubre se situó fuera de la ley y no tenía efectos vinculantes. “El 38.47% (personas que participaron en la consulta) no es el pueblo de Cataluña. Con este apoyo no se puede hacer lo que querían hacer. No puede acabar su mandato permitiendo que una minoría, por muy importante y respetable que sea, se imponga a la mayoría”, sentenció el político catalán. En pocas palabras, que el voto de dos millones de personas no se puede imponer al de otros 3 millones.

El presidente Carles Puigdemont firmó, junto con un grupo de 72 parlamentarios catalanes, una declaración de independencia que se dejará en estado suspensión a la espera de poder entablar una negociación con el gobierno central de Mariano Rajoy. “Proponemos que el parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia con tal de que en las próximas semanas comencemos un diálogo sin el cual no se puede llegar a una solución acordada”, dijo el político. Medios de comunicación españoles han reportado que el documento firmado por los parlamentarios no tiene valor legal.

Lo que sigue para Cataluña

El presidente de España, Mariano Rajoy, convocó a un Consejo de Ministros Extraordinario para mañana, 10 de octubre. De acuerdo con los expertos, este sería el primer paso para activar el artículo 155 de la Constitución. Este artículo es una especia de mecanismo de protección de emergencia que se puede accionar en caso de que alguna de las 17 comunidades autónomas que forman España no cumpliera con las obligaciones que la Constitución le impone o actuara en contra del “interés general” del país. Para este fin, el gobierno central podría adoptar “las medidas necesarias”, siempre y cuando cuenten con la aprobación absoluta del Senado. Entre estas se podrían enlistar la suspensión de servicios, funcionarios y actividades, imponer medidas de presión económica; la autonomía, sin embargo, no puede ser suspendida.

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La comparecencia de Puigdemont se retrasó una hora. Prevista inicialmente para las 18 horas, la aparición de presidente de la Generalitat se pospuso por “una situación política” de la cual no se dio detalle alguno. Aunque se desconocía el contenido del pronunciamiento del líder separatista, las acciones en las afueras del recinto legislativo iban dibujando el panorama. Anticipadamente la Asamblea Nacional Catalana (ANC) convocó a una concentración a las afueras del Parlamento para “precipitar la sucesión”. “El pueblo ha hablado y ha dicho sí a la independencia, ahora, declaración”, señala el mensaje que la ANC circuló por redes sociales.

Pero, por otra parte, previo al arribo de Pugdemont al Parlamento, Bloomberg informó sobre el posible arresto del líder de la Generalitat. De ahí se comenzó a especular que esta acción se daría como una forma tajante de evitar el pronunciamiento independentista. Una vez que el presidente de Cataluña ingresó sin problema al recinto legislativo, la versión mudó y se apuntó que la aprehensión podía darse sólo si declaraba la independencia catalana. De acuerdo con ABC.es, Puigdemont ya es investigado por las autoridades españolas por los delitos de desobediencia, prevaricación y malversación. “Además, podría ser perseguido por un delito de sedición, otro de usurpación de funciones y el que implica mayor castigo: rebelión, por el que se piden hasta 30 años”.

 

Aún sin conocer el pronunciamiento de Puigdemont, varias empresas decidieron trasladar sus sedes principales de Cataluña a otros puntos de España. De acuerdo con El País, cerca de 30 empresas radicadas en Barcelona optaron por mudarse a otras ciudades. Ante los graves daños económicos a la región que esto representa, representantes del Fondo Monetario Internacional han llamado a ambas partes a retomar las negociaciones y dejar de lado las decisiones precipitadas. “La situación en España desde luego es preocupante, ya que causa mucha incertidumbre tanto para la economía catalana como para la española”, señaló Maurice Obstfeld, economista jefe del FMI.