El guapo y carismático Trudeau evita el tema de las mineras canadienses

El jueves y viernes pasado Justin Trudeau estuvo en México por primera vez, en el marco de la cuarta ronda de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El primer ministro de Canadá tiró rostro y se lució en la Cruz Roja y en el Senado. El carismático canadiense de 45 le pidió a los legisladores mexicanos mejorar las condiciones salariales y laborales de los trabajadores del país. “Es necesario que se consigan mejores normas, mejores salarios y mejores condiciones de trabajo. Por ello, tenemos que nuestras prioridades políticas son las de nuestros ciudadanos”. También habló sobre la trata y la desaparición forzada en nuestro país –con énfasis en los estudiantes de Ayotzinapa–, habló sobre la violencia hacia periodistas y hasta citó a Benito Juárez en español: “entre los individuos como entre la naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

De cara a esta visita, Artículo 19 y numerosas organizaciones civiles enviaron una carta a Trudeau para que en su estancia en México tocara ciertos temas con motivo de la renegociación de TLC. Muchos de los puntos se trataron en la reunión con representantes de la sociedad civil. El único tema que omitió el primer ministro que enloqueció a la reportera de RadioFórmula fue el de las mineras. En la misiva antes mencionada se solicitó “Hacer una revisión sobre la eficacia de los lineamientos y compromisos adquiridos por el Estado canadiense en materia de respeto a los derechos humanos en sus actividades empresariales y operaciones en el exterior (…) tomando en cuenta que la mayoría de las empresas mineras operando en México son canadienses”.

vía Twitter

El asunto de las abusivas mineras canadienses en México –así como en otras partes de de Latinoamérica y África– y las peticiones para que Trudeau intervenga no son nuevas. El Maestro en Geografía Medioambiental no ha regulado el despojo ni las violaciones cometidas por mineras canadienses a los países de América Latina, México incluido. Entre las compañías canadienses que violan el derecho al territorio, a la propiedad, al medio ambiente sano, a la participación, a la consulta y el consentimiento, a la legalidad y seguridad jurídica en nuestro país destacan Metallica Resources en San Luis Potosí, Minefinders en Chihuahua, Alamos Gold en Sonora, Linea Gold Corp en Chiapas y Oaxaca, Gold Group en Veracruz, Almaden Minerals en Puebla, Excellon en Durango y First Majestic Silver Corp en Coahuila y Zacatecas.

En 2014, 30 organizaciones civiles presentaron el informe “El impacto de la minería canadiense en América Latina y la responsabilidad de Canadá” ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En el documento se informa que en el caso de México, las empresas canadienses operan más del 65% de 850 proyectos mineros que se encuentran en fase de exploración, desarrollo y explotación, de acuerdo con la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA). En 37 de los casos en que 17 mineras han dañado comunidades en América Latina, 19 han ocurrido en territorio mexicano, incluyendo tres asesinatos y amenazas a ejidatarios, de acuerdo con el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina. Uno de los asesinados fue Mariano Abarca por oponerse a una empresa minera canadiense.

Responsabilidad de México

Y como para que las cosas se hagan, se necesita consenso de ambas partes, en el informe también se mencionan las condiciones de los países en los que se encuentran estas mineras, las cuales permiten y solapan el impacto negativo de la actividad minera… para que Peña Nieto y demás gobernadores tomen nota (ajá):

  • Marcos jurídicos deficientes y problemas en su implementación y aplicación
  • No respeto a los derechos de los pueblos indígenas y tribales
  • No respeto a reservas naturales o zonas protegidas
  • Falta de participación real de los ciudadanos afectados
  • Recursos judiciales ausentes o poco efectivos

Así es, como ya todos sabemos, si las mineras canadienses hacen lo que se les viene en gana en nuestro país es porque el gobierno lo permite. Por tanto, además de exigirle a Canadá, también tenemos que hacer lo propio en casa.

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