Diego Lainez y la generación que nunca existió

Por Daniel Montes de Oca | @montesdeoca11

 

Se había vuelto una agradable costumbre descubrir el talento de chamacos mexicanos en mundiales de futbol con límite de edad. Era recurrente que uno o varios sorprendían al aparecer en una vitrina de grandes dimensiones, pues por lo regular a los 17 años no han debutado en Primera División y se les conocía poco y nada.

Sin embargo, la Copa del Mundo Sub 17 que se lleva a cabo en la India ha sido un terrible golpe de realidad. El representativo nacional estuvo repleto de chavitos sumamente limitados con los resultados ya conocidos: eliminado en Octavos de Final por Irán tras no ganar un solo partido de cuatro disputados.

En medio de esta alarmante oscuridad para un país que se considera ‘potencia’ en categorías juveniles, brilla por encima de cualquiera Diego Lainez, el futbolista del América que el torneo pasado debutó a los 16 años en el Máximo Circuito de la mano de Ricardo La Volpe.

Lainez era la esperanza de este representativo extraviado, sin un docente capaz de implementar una idea de juego o transmitir confianza a los jóvenes, pues Mario Arteaga ni director técnico parece.

Y el atacante lo intentó, guardando las sanas distancias jugó “a lo Messi”, se echó al equipo al hombro, por sus pies nacieron prácticamente todos los avances nacionales, pero no pudo solo.

Hablar de una generación perdida al referirnos a esta selección que fracasó de forma rotunda es pretender que existió y la realidad indica que ni a eso llegó.

Son muy jóvenes y están en plena formación, cierto, pero conceptos básicos como perfilarse para marcar, no arriesgar el balón en ciertas zonas del campo, control y pase y muchos otros, no solo no los dominan, algunos ni los conocen. Así de grave.

Lainez es todo lo contrario. El chamaco encaró y ganó cuantas veces se lo propuso, anotó, sirvió, comandó, pero todo fue insuficiente, aunque sin duda que esta experiencia ayudará a su proceso de consolidación.

Con certeza el América sabrá guiar a este diamante en bruto porque, vaya paradoja, en medio de una generación que nunca existió, Lainez es el gran prospecto del futbol mexicano.

El chico es pensante dentro y fuera del campo, calmo, desequilibrante, descarado y con un talento fuera de lo común. Más allá de su formación o la camiseta que defiende, ver a Diego Lainez a sus 17 años llena de emoción y esperanza.

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