Live Out 2017 demuestra que no es un festival solo para regios

Por Maximiliano Torres

Fotografías: Fer Vega

El verano es, en opinión de muchos, la temporada ideal para asistir a festivales de música, pero si vives o estás de paso por Monterrey, Octubre es el mes y el clima para hacer doce horas de música en vivo sin pedir primeros auxilios. Si bien el Live Out tiene esa gran ventaja, su edición 2017 ofreció un cartel lo bastante memorable para que lo último que se hable de él sean detalles como el buen clima.

Bandas tocando discos entrañables completos, bandas emocionadas que terminaron su gira en esta fecha, bandas con playeras de otras bandas, bandas que nunca habían estado en México y comprobaron la insuperable reputación de la audiencia mexicana. Quien busque su recuerdo favorito del Live Out 2017, tendrá de dónde escoger.

Los actos qué más amor recibieron por parte de los early birds fueron, sin duda, Pumarosa y The Cribs. Después de abrir los shows de Interpol en Ciudad de México, Pumarosa tuvo su propio cara a cara con el público mexicano, y si su vocalista Isabel Munoz-Newsome sabe algo de español, es posible que haya entendido algunos de los piropos más políticamente incorrectos. The Cribs, los hermanos no enemistados más famosos del Reino Unido, insertaron algo de punk entre los sets melódicos de la primera mitad del día.

The Growlers saben cómo causar una primera gran impresión. Quizá se deba a que tienen años “entrenando” para festivales de música siendo headliners de su propio festival, que organizan en California desde el 2012. Si buscan dos palabras que describan lo que Brooks Nielsen y compañía transmiten en el escenario, es Beach Goth.

The Growlers

El turno de tocar en el cambio de día a noche fue de Portugal. The Man con un set caracterizado por sus hits (Still I Feel, So Young, Modern Jesus), covers de The Beatles (I Want you), Metallica (“For Whom the Bell Tolls”), Oasis (“Dont look back in anger”) y un código de vestimenta en el que todos pactaron usar gorras y sombreros.

En los festivales, la hora del día a la que empiezas a sentir que las bandas tienen fans y todos están en el mismo lugar que tú es aproximadamente las 19:00 hrs. De allí en adelante la gente se sabe no sólo los coros de las canciones, conoce todo el setlist y está organizada para cantar al unísono en caso de que les cedan el micrófono. Glass Animals alcanzó los principios de esta euforia; fue como ver una banda de indie rock con en el fandom de una boy band. Pero el efecto completo lo tuvo Paramore, demostrando ser uno de los fenómenos más singulares en la música. Hace diez años se les podía comparar con varios grupos; en 2017 han superado a su competencia, siguen vigentes e incluso más frescos de lo que iniciaron. Nada contra la timidez de Thomas Mars, Paul Banks o Romy Madley-Croft, pero Hayley Williams fue, sin problemas, la vocalista de la noche, dando la foto de los mil likes a los fotógrafos de barricada, invitando a fans al escenario y convenciéndonos de que están disfrutando (y haciéndonos disfrutar) la faceta más alejada de sus orígenes musicales.

Interpol vino a celebrar los quince años del lanzamiento de Turn on the bright lights. Escuchar en vivo y en el orden del tracklist uno de los álbums esenciales de los 00s fue el sueño cumplido de miles. Como bonus tracks nos regalaron: “The Heinrich Maneuver” y “Slow Hands”.Escucharlos mientras la gente contaba leyendas no googleadas sobre por qué Paul Banks habla español (“Es que sus jefes son mexicanos”) no se compara con el servicio premium de ninguna plataforma de streaming. Es fácil saber decidir cuál fue la canción más esperada de un concierto normal de Interpol. Tratándose de escuchar el “Turn on…” completo, cada canción tuvo su efecto muy particular en el público.

Seguramente hubo quienes pensaron que Interpol debió ser el encargado de cerrar la noche o, cuando menos, ser la penúltima banda en lugar de The xx. Es un tema de trayectorias, popularidad, demanda y oferta en el que nunca nos pondremos de acuerdo, pero llegada la hora, el show de The xx era justo la atmósfera necesaria para recuperarnos de la intensidad (y los flashbacks) de Interpol. Las voces de Romy y Oliver (quien salió a tocar con una playera de Paramore) y la hipercalculada producción de Jamie xx rindieron el show menos nostálgico y más interesante del Live Out.

Hay que tener cuidado de no minimizar el mérito de Phoenix. Es inexacto decir que son la banda más grande de Francia; son la única banda grande de Francia que ha estado vigente en la escena mundial durante dos décadas y, curiosamente, no necesitan hablar su idioma natal para hacernos sentir inmediatamente que son franceses. Su hora y veinte minutos para cerrar el Live Out fue una acertada selección de hits y nuevos sencillos.

Si los festivales de música son el deporte de las nuevas generaciones, el Live Out es uno de los maratones que este año valió la pena hacer.