Operación anticorrupción en Arabia Saudita lleva a la cárcel a príncipes, exministros y empresarios

Mientras que en otras latitudes quienes aspiran al poder dicen que no habrá venganzas políticas… pues para que los grupos de elite no le tengan miedo y permitan su ascenso, en Arabia Saudita el heredero al trono no se aguantó a ocupar el cargo de su padre y, de una vez, está enseñando cómo va a ser su reinado.

Como parte de la investigación dirigida por un comité anticorrupción creado por decreto real del príncipe Mohammed bin Salman, este fin de semana se llevó a cabo el arresto de 11 príncipes, cuatro ministros y varios exministros de la administración saudí. Esta acción no dejó de sorprender, ya que entre los arrestados se encuentran magnates que parecían intocables, como Alwaleed bin Talal, quien además de ser príncipe, es considerado uno de los hombres más ricos del mundo, según Forbes.

Más que una acción para luchar contra la corrupción que existe en Arabia Saudita (que en parte sí lo fue), la acción encabezada por bin Salman es interpretada como una forma violenta de consolidar su poder. “Se deshizo de todos los obstáculos para su control total de uno de los principales productores de petróleo del mundo y casa de los sitios más sagrados del islam”, señala Frank Gardner, de la BBC.

El comité anticorrupción creado por el príncipe de 32 años, tiene como principal objetivo investigar las inundaciones que devastaron en 2009 la ciudad de Yeda, ubicada a orillas del mar Rojo, además del brote del virus Mers, en 2012. Todo con la intención de alejar a Arabia Saudita de la imagen conservadora que tiene. “No pasaremos otros 30 años de nuestra vida acomodándonos a ideas extremistas y vamos a destruirlas ahora”, señaló en octubre pasado el heredero al trono.

Con gran popularidad, desde el año pasado bin Salman reveló que llevaría a cabo una serie de medidas que servirán para cambiar económica y socialmente al reino que depende principalmente del petróleo. Una de esa medidas es la implementación del “islam moderado”, para así erradicar los “vestigios de extremismo”.

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