“Me estoy mordiendo un huevo para no decir lo que tengo que decir”: Javier Duarte

Quienes creen que Javidú, además de unos kilos de más, tiene valiosa información que serviría para entambar a uno que otro político que anda por ahí asegurando que en el PRI ya no hay nada de corrupción… puede que tengan razón. Sin embargo, el exgobernador de Veracruz no podrá soltar la sopa… por ahora, ya que, por razones judiciales, no tiene permitido hablar nada sobre el proceso que lleva en contra y las acusaciones que se le han imputado.

Con mucha expectación se anunció que Duarte había decidido hablar por primera vez desde que fue trasladado al Reclusorio Norte. Pero, en lugar de hablar sobre dónde estaban los miles de millones de pesos que se chin&%ó del erario veracruzano, dónde anda Karime Macías o, de menos, quién le arregla su barbita hípster… el exmandatario se limitó a justificar por qué hizo ir a lo güey a un reportero del noticiero de Ciro Gómez Leyva. “Te suplico [Ciro] me entiendas las situaciones, las características por las cuales no puedo darte una entrevista en este momento”.

En su noticiero televisivo, Gómez Leyva señaló que Duarte recibió en la cárcel al reportero Humberto Padgett, quien por las razones expuestas no pudo obtener una declaración de relevancia. Sin embargo, para que no se fuera con las manos vacías, el buen Javidú se aventó otra de sus frases de antología “Lo voy a decir en buen jarocho: me estoy mordiendo un huevo por no decir todo lo que tengo que decir y el otro para no mentarle su madre a Miguel Ángel Yunes”.

Miguel Ángel Yunes
Foto: Yerania Rolón / Proceso

Duarte vive en el área de ingreso del Reclusorio Norte desde hace cuatro meses, ya que por razones de seguridad no puede ser llevado al área de población general. A diferencia de lo que cuentan reos a los que no se les permite estar en contacto con otras personas (cof, El Chapo, cof) niega estar deprimido o que ya le haya dado “el carcelazo”, que es como en el argot presidiario conocen a la honda melancolía que les da a quienes acaban de perder la libertad.

Aunque se ve que se la pasa como cualquier reo (con ciertos privilegios, claro… ya que nomás se la pasa leyendo libros de Dan Brown), Padgett notó ciertos detalles a destacar. Como el hecho evidente de que, pese a las enfermedades que su defensa dice que sufre, sigue igual o más gordo o que el reloj que tiene marca una hora diferente: su entrevista fue a las 9:30 am, mientras que el reloj de pulso de Javidú marcaba las 3:30pm… hora de Londres, ciudad inglesa donde se supone que se encuentra su esposa, Karime Macías.

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