Conciertos

Billie Joe Armstrong lo hace una vez más: Le regaló su guitarra a una fan en el Corona Capital 2017

Sólo los que son muy fans de alguna banda alcanzan a comprender por qué hay gente que se rifa toda una noche acampando a las afueras de un foro, con la firme intención de estar en primera “fila”. Por qué pagan la entrada para un festival y sólo permanecen en un sitio. Aguantan sol y frío. Nada de comida y – claro – clausuran por varias horas la actividad de los esfínteres. ¿Por qué? Pues para  estar lo más cerca posible de sus ídolos. Ahh, pero en el caso de los fans de Green Day, la apuesta va más allá: ser uno de los afortunados en subir al escenario y, aunque sea por unos segundos, formar parte de su grupo favorito.

 

Eso ocurrió ayer domingo, cuando Billie Joe Armstrong no subió a uno… sino a tres suertudotes con los que compartió el micrófono. El primero llegó muy rápido. Un chavo que entonó parte de la inicial “Know you enemy”. Un par de canciones después, tocó el turno a un fan más veterano y con facha más aguerrida que, de inmediato, se ganó la ovación del público y de Billie Joe, no sólo por lo bien que se lució al cantar “Longview”, sino por la actitud de rockstar con la que enfrentó a la multitud.

En ambos casos, un abrazo a su ídolo fue suficiente recompensa… pero lo mejor llegó para una tercera fan: una chica que, seguramente, llegó a soñar que sería la elegida para subir y tocar con Green Day (algo común en toda la gira “Revolution Radio”), pero lejos estaba de pensar que eso pudiera pasarle. Pero bueno, los astros se alinearon y la chica – identificada como “Mary” – fue escuchada por Armstrong, cuando éste preguntó: ¿Quién sabe tocar guitarra? La chica tomó el instrumento de seis cuerdas de manos de Armstrong para tocar los tres acordes base de “Knowledge”, cover de Operation Ivy que los californianos ejecutaron justo después de “St Jimmy”.

Con algunos problemas al inicio, pero “Mary” salió bien librada y pudo acompañar a Green Day el resto de la canción… Ah, por cierto, la guitarra con la que tomó su curso exprés ya ni se la tuvo que quitar: “puedes conservarla”, le dijo Armstrong, para envidia de miles que nos tuvimos que conformar con ver la escena y pensar: “hubiera llegado más temprano… igual me hubiera tocado”.

Regalazo.

 

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