La presentación de Alt-J marcó un antes y un después en el Corona Capital 2017

A las 8:30 en punto un tipo se trepó a uno de los árboles del escenario Corona Light para presenciar el enorme intro de “3WW”, una canción que volvió a sonar a Alt-J después de un disco ‘distinto’ en 2014. Todo estaba a reventar (lo bueno es que entre todos se cubrían del frío) por el simple hecho que desde sus inicios en 2012, esta banda británica ha ido creciendo como pocas lo han hecho.

Con un espectáculo de luces alucinante y unos visuales en las pantallas que acompañaban la imagen de Alt-J tocando por primera vez en un Corona Capital, comenzó una de las mejores presentaciones de esta edición. Sin poder subir una prueba a redes porque no había señal, descubrimos entre canciones que ahí nadie estaba de paso. Todos y cada uno de los asistentes estaban escuchando un set list de lujo muy esperado que no decepcionó a nadie y abarcó los tres discos.

Joe Newman, con unos (muchos) kilos más, cantó “Something Good”, “Tessellate”, “Matilda” “Fitzpleasure”, “Intro” y para cerrar su enorme show, “Breezeblocks”, como una forma de recordarle a la gente por qué regresaron al país en un escenario más grande y por qué todos ellos, los que coreaban sus canciones, debían estar ahí. Cada vez que sonaba una canción de An Awesome Wave, la gente se emocionaba y bailaba. 

Si su presentación de 2013 en un espacio cerrado y con un solo disco en su maleta te sorprendió, su concierto de noche en el segundo día del CC fue imponente. Podría sonar a cliché, pero ayer vimos cómo la banda ha evolucionado y se ha convertido, por decirlo de alguna manera, en un grupo más sabio, más estudiado que supo integrar algunos arreglos a sus canciones para hacerlas más movidas.

Con pocas palabras hacia los asistentes por parte de Joe y el genio musical Gus Unger-Hamilton, se escucharon los aplausos de la multitud que no esperaba otra banda en el escenario con el sonido más rockero de “Left Hand Free” y más oscuro de “Deadcrush”.

La voz de Joe acompañada de los coros de Gus, su seria y magistral forma de tocar su música, hicieron que Alt-J se convirtiera en un nuevo parámetro para las presentaciones del festival. Estos chicos son una bandota que sabe lo que hace y que no le queda a deber nada a ningún headliner. Quizá debamos prepararnos para pronto, muy pronto, verlos solitos llenando un lugar grande y magistral. De eso no hay duda.

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