Las sagas literarias como formadoras de comunidad

Por Alejandra Eme Vázquez

Muchos de los actuales lectores se han acercado a los discursos literarios a partir de sagas. Pensemos, como La Saga Por Antonomasia, en Harry Potter, cuya autora y lectores cumplieron hasta en carne propia con el viaje del héroe para revitalizar discusiones sobre lo clásico, lo mercantil, lo literario y tantas otras cosas que siguen en el tintero, a 20 años de publicado el primer libro. Por supuesto, ha habido más sagas antes y después, lo que ha dado en analizar a sus lectores y revelar esta configuración que les caracteriza como mártires de la paciencia, contenedores de espoilers, electores de personajes favoritos y exigentes intérpretes que deben hacer acopio de tolerancia cuando, por ejemplo, se les adapta a película esta historia que consideran tan suya. Porque también son, a su modo, sus creadores.

En México, las sagas literarias han encontrado especialmente un muy buen recibimiento en el terreno de la LIJ y están sucediendo cosas muy interesantes a partir de esta colectividad de lectores que reciben historias pensadas desde su contexto y las hacen parte de su constelación personal y literaria. Las trilogías Mundo Umbrío, de Jaime Alfonso Sandoval, Los Dominios del Ónix Negro, de Adriana González Márquez y Leyendas de Quidea, de Juan Comparán Arias, han encontrado su nicho de lectura y formado, cada cual a su modo, este modo de leer con participación distinta que recupera una recepción por entregas, sin posibilidad de resolución inmediata y educada en la espera, a veces realmente tortuosa.

Y eso no sólo no es cosa menor en términos de literatura, sino que realmente crea una comunidad distinta, porque el tiempo-espacio de la lectura se da en una dimensión que va más allá del individuo mismo. Porque las sagas son formas de pensar la lectura en colectivo con el autor, con los libros y con otros lectores.

El libro de los héroes

El libro de los héroes es una pentalogía escrita por Antonio Malpica cuyo primer libro, Siete esqueletos decapitados, apareció en 2009 y el último acaba de ver la luz en esta recta final de 2017. Cuando se publicó Siete esqueletos…  en la colección “El lado oscuro” de la editorial Océano, nadie sabía a ciencia cierta qué iba a pasar: se le criticó por la crudeza del título y se le cuestionó si no era demasiado contar la historia de un asesino serial de niños en un libro dirigido a jóvenes. Y todo porque esta historia, protagonizada por un joven secundariano llamado Sergio Mendhoza, quien no tiene una pierna y quien se resiste a tener una misión en la vida para acabar con los demonios, pone en el centro la maldad como materia y el heroísmo como construcción que sólo puede lograrse entre todos. Podría decir más, pero temo a la policía del espóiler.

Dos años después se publicó el segundo libro, Nocturno Belfegor, que explora el miedo desde una perspectiva aguda y casi persecutoria, casi como para prescribir en la receta de lectura que debe evitarse leerlo por la noche si se quiere conciliar el sueño. Después vino El llamado de la estirpe y esto adquirió dimensiones épicas: sin olvidar el género del terror, Malpica se dio gusto llevando su historia a los más altos vuelos y eso habla de su incuestionable respeto por las historias y los lectores. Por eso es que da tanto gusto el éxito de esta saga, que se hizo patente desde la cuarta entrega, El destino y la espada. Dice Sandra Sepúlveda, editora de cabecera de El libro de los héroes, que ya para entonces a Océano llegaban airadas exigencias de lectores a quienes les urgían más entregas de esta historia que hasta vidas salvó, imagínense.

En 2016 se presentó en IBBY México el cuarto libro, en un salón abarrotado. Cuando Toño Malpica dijo que era la primera vez que había tanta gente reunida con motivo de su saga en su ciudad de origen, muchos no pudimos evitar el asombro genuino. Porque para entonces ya los lectores de estos libros habíamos conformado una especie de legión que casi podría credencializarse: estoy segura de que si en algún momento un fan de El libro de los héroes estuviera en apuros, seguro aparecería otro para ayudarle en cuanto gritara un código o entonara un jingle. Precisamente éste es el tipo de comunidad lectora que crea una saga y que puede constituir una esperanza real en el futuro humano.

Por eso es que es tan importante para la historia de la lectura y la escritura literarias en México la aparición de Principio y fin, la quinta entrega de este rompecabezas que ya está completo.

Principio y fin

El último tomo de El libro de los héroes concentra un aprendizaje heroico para los personajes, para los lectores y para el propio autor, quien ha tenido el comportamiento ejemplar de autor de sagas al posicionarse completamente cercano a sus receptores, sus críticos y su contexto. Los cinco libros dan cuenta de una odisea en el plano anecdótico pero también en recursos narrativos y en temas que se van poniendo en el centro. Sin caer en el espóiler, puedo decir que este quinto libro da prioridad a la confianza que se genera a partir de las redes de apoyo y que hay temas de actualidad que se reflejan inteligentemente en cómo se resuelve la trama, como la participación de los personajes femeninos, que en los primeros libros se veía un poco difusa y ahora es determinante.

Ahora que está concluida, esta saga queda para los nuevos lectores y para la relectura de quienes ya terminamos también el viaje completo de acompañar a Sergio Mendhoza en su misión. Ya podemos comprar el paquete con los cinco libros y una vez terminada la última página, queda esta extraña sensación de que no hay una mano escribiendo lo que sigue, de que no queda más que resignarse a extrañar su universo y a quienes lo habitan, comenzando por Sergio, Brianda, Alicia, Jop, Farkas, Julio, Giordano Bruno y hasta los demonios, que la verdad es que son muy simpáticos a veces.

Quizá ése es uno de los grandes aprendizajes de ser lectores de una saga: que todo llega a su fin, sí, pero que el acompañamiento es invaluable, transformador y creador de vínculos irrompibles con la literatura, la comunidad lectora y con nosotros mismos. Si bien ya no podemos hacer el chiste de importunar a Toño Malpica en sus redes sociales con el ya clásico “¿y para cuándo el siguiente?”, se compensa con el agradecimiento inmensurable que le guardamos por este universo tan cuidadosamente creado al que podemos acudir cuantas veces queramos, emocionados siempre de formas distintas. Eso no nos lo quita nadie.

Aunque, pensándolo bien, tal vez sí nos quede un último recurso: el de importunar a Malpica, a Océano y a quien sea necesario con un “¿y para cuándo las películas?”.

La saga de El libro de los héroes está conformada por:

Siete esqueletos decapitados / Nocturno Belfegor / El llamado de la estirpe / El destino y la espada / Principio y fin, Antonio Malpica, Océano, México, 2009-2017.

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Alejandra Eme Vázquez es profesora y ensayista. Estudió en la UNAM la maestría en Letras Latinoamericanas.

 Twitter: @alejandraemeuve