Música para después del desastre: Godspeed You! Black Emperor en México

Hace un par de años, cuando surgió la pequeña pero potente explosión de grupos post rock,  muchos voltearon a ver a una banda canadiense que fue capaz de hacer el soundtrack del fin del mundo, en el que guitarras crean atmósferas densas y desoladoras, en el que las percusiones emulan marchas bélicas y los violines emiten el desesperado lamento de la humanidad. La banda era Godspeed You! Black Emperor y el disco era el glorioso Lift Your Skinny Fists Like Antennas To Heaven.

Foto: Mario Hernández.

Ya pasaron 17 años de eso y aunque seguían activos, parecía lejano el día en que GY!be tocara en nuestro país. El milagroso anuncio se dio, pero no sería tan fácil y los eventos previos a la llegada de la agrupación bien podrían haberse musicalizado con alguna de sus épicas composiciones: una semana antes de la fecha en que originalmente se celebraría el Festival Aural -del que GY!be fueron invitados de lujo-  ocurrió el terrible terremoto del 19 de septiembre. Como era de esperarse, el concierto de los canadienses fue pospuesto y entre los fanáticos no se descartó una cancelación. Sin embargo, con Godspeed no sucedió lo mismo que con la también esperada banda de Kim Gordon, Body/Head, y la presentación simplemente fue reprogramada. Así, casi tres meses después, -por fin- Godspeed You! Black Emperor llegó a México.

Pero bueno, eso queda en lo anecdótico, como también la larga fila que se dejó ver antes de que se abrieran las puertas de la Sala Corona y las muchas personas que desesperadamente buscaban un boleto. Todo señal de que algo grande e histórico estaba por ocurrir.

Foto: Mario Hernández.

Pocos minutos después de las 10 de la noche, mientras en la pared se intentaba dejar ver la palabra “Hope”, escalofriantes sonidos salieron de guitarras, bajo, contrabajo, violín y las baterías manipuladas por los ocho músicos, quienes con su sola presencia enmudecieron todo el recinto. Un ejercicio llamada “Hope Drone”, que sirvió como angustiante entrada de “Bosses Hang”, segundo movimiento del Luciferian Towers, nuevo álbum con el que GY!be llegó a nuestro país. Así, de lo abstracto en imágenes y sonido, se pasó a algo más concreto. La melodía cobró fuerza, mientras detrás de la banda se proyectaban poderosas arquitecturas. Como si cada remate de las percusiones fuera una suerte de pilar de los edificios revisitados. The dust traces it’s contours like a radiograph”.

Foto: Mario Hernández.

Luego, “Anthem for No State”, que por más de 20 minutos dejó en fulminante trance al público, en el que unos seguían furiosamente la melodía (cuando así se podía), mientras que otros admiraban cómo las imágenes proyectadas servían de animada partitura en la que los cambios de ritmo eran contenidos en la pierna izquierda de Efrim Menuck, la cual no dejaba de moverse, como si estuviera desesperado por no alcanzar a interpretar todas las notas que en imágenes se le ofrecían. Pero si de desesperación bien encaminada se trata, no hubo mejor ejemplo que la increíble ejecución de “Undoing a Luciferian Towers”, en la que Thierry Amar dejó el contrabajo para tomar el saxofón y dirigir de manera frenética a todo el combo. Evidentemente, GY!be tocó en su totalidad su nuevo disco, dejando espacio sólo para dos composiciones más: “Moya” y “BBF3”.

Siete composiciones divididas en variedad de movimientos, con sonidos que parecían dolorosas ráfagas de luz intentando descubrir lo que hay en la oscuridad. Curiosamente, al final y en la parte más luminosa y estruendosa de la presentación, lo que se veía era el desastre: hordas de gente corriendo, aves sin poder volar, incendios como suerte de infierno terrenal. Quizás por eso muchos prefieren permanecer en la oscuridad, con un poco de esperanza, al ver delante de sí la desoladora realidad.

Foto: Mario Hernández.

 

Carlos Marks

Mención especial merece el increíble cuarteto Carlos Marks que con su mezcla de sonidos y poderosa forma de manipular sus instrumentos, estuvieron “así” de robarse la noche. Sin duda, una muestra de la forma en la que se pulió este año el Festival Aural, al que todavía le quedan unas noches y amenaza con estar igual de fregón que ayer con GY!be.

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