Como cuando te despiertas y ya eres millonario, así les pasó a los de WhatsApp

Y todo gracias a tu jefe el buena onda que pensó en ti cuando decidió hacer sus negociaciones. ¡Dreamjob!

En 2014, el “Prince of the Entrepreneurland”, a.k.a Mark Zuckerberg, compró la compañía más popular de mensajería: WhatsApp.

A partir de ese día y según el diario El Economista, los 50 empleados que trabajaban en ese momento salieron beneficiados de la junta que mantuvo Zuckerberg junto a Jan Koum y Brian Acton (los meros meros de WA).

De acuerdo al portal, Mark desembolsó la nada desagradable cantidad de 19 mil millones de dólares para adquirir WhatsApp, de los cuales 4 mil millones se abonarían en efectivo, mientras que el resto se iría en acciones de Facebook, que en ese entonces se cotizaban en 67 dólares y hoy en 180 dólares. ¡Casi el triple!

Como un gesto que todos querríamos ver en nuestras oficinas, los dueños de la aplicación de mensajes no dudaron en pensar en sus empleados y otorgaron 3 mil mdd en acciones a sus 50 empleados.

Peeero como obviamente aquí el papelito habla, en el establecimiento Facebook solicitó que esas acciones fueran entregadas luego de 4 años en la empresa, los mismos que este año se cumplen.

Cuentan que una vez hecho el trato, Koum se dirigió a sus empleados con el siguiente mensaje:

“Dejen todo lo que están haciendo durante unos minutos porque les voy a dar dos noticias: una buena y una mala. La primera es que cada uno de ustedes recibirá 60 millones de dólares en acciones de Facebook tras la venta de la compañía a nuestro nuevo dueño; la mala es que para recibir la millonada deberen permanecer en Whatsapp y seguir haciéndola grande durante los cuatro próximos años, es decir, hasta febrero de 2018”.

Y no se preocupen por Facebook, porque el monto del total que darán en acciones es apenas un 0.3% de su lanita.

Ha de estar bien gacho haber entrado después y que todos tus amigos en la oficina te presuman “su bono” de fidelidad. Es como cuando llegas tarde y no te juntaron para pedir las chelas del viernes. En fin, ¿quién no querría jefes así?