Graham Coxon saca su lado más talentoso y multifacético en el soundtrack de TEOTFW

Si hay un artista musical talentoso, ese es Graham Coxon. Y es que además de trabajar junto con Damon Albarn en Blur, poco a poco ha ido curtiendo su camino, haciéndolo cada vez más prolífico. Prueba de ello son sus ocho discos en solitario, mismos que a la par de Blur fueron creciendo y haciéndole ganar más popularidad.

Para el último disco de Blur, The Magic Whip (2015), él se encargó de editar y producir la mayoría de los tracks. Según cuenta Damon en el documental The Magic Whip: Made in Hong Kong, no tenían muchas esperanzas de lo que habían grabado entre algunas visitas y otras al estudio. Sin embargo de la forma más rudimentaria salieron temas a los que Graham decidió tomar la responsabilidad de editar para tener como resultado un nuevo disco después de 12 años.

Luego de todo esto, Coxon comenzó a trabajar un nuevo proyecto. Incluso decimos que sí, trabajó en un nuevo disco. Todo esto gracias a The End of The F***ing Worl, la nueva serie de Netflix que desde su estreno el 5 de enero a la fecha, ha adquirido una gran popularidad no solo por las impresionantes actuaciones de los protagonistas —Jessica Barden y Alex Lawther—, sino también por un soundtrack que le da todo el sentido a esa historia en la que dos adolescentes problemáticos buscan escapar de su realidad y sumergirse dentro de sus propios anhelos.

El primer proyecto que Graham realizó para esta producción, fue el hecho de seleccionar o mejor dicho, curar el soundtrack que cuenta con canciones de Françoise Hardy, Janis Ian, Fleetwood Mac hasta Mazzy Star, Brenda Lee, Buzzcocks y Soko. Toda una belleza que te remite a los años 50 o 60 y que de la manera más inesperada, también te trae de regreso a la actualidad. Además está ese toque de melancolía, de sensibilidad que Coxon le impregna a cada tema elegido.

Después están las canciones, esas que escuchas durante cada capítulo de apenas 20 minutos. Ese sonido que te genera emociones pero que no las puedes explicar. Que conlleva las reacciones de la trama y que fueron creados por Graham Coxon. Ese disco —porque sí, es un disco— es lo que nos trajo hasta aquí.

Comencemos con que le da un giro de 180º al estilo que conocemos de Graham. Es decir, de ese britpop y folk, ahora pasa a hacer uso del country. A unos cuantos tracks les añade un poco de guitarras, banjo, bajo, armónica y sonido ambiental. También están los cortes un tanto western, con apenas unos cuantos acordes, armónica y el típico sonido como sacado de una película del Oeste.

En otros, por ejemplo, se oye un silbido o bien, algo más rock y elaborado con percusiones, guitarras y bajo. He ahí cuando escuchas “Bus Stop” —el más reciente single que ha lanzado Graham— y que incluso puede recordarnos a una canción de The Cure. 

Hay otras piezas más melancólicas, en las que la voz y letra de Graham las vuelve mucho más complejas, pues aunque la melodía suene simple, el sentimiento que evoca va mucho más allá. “In My Room” y “Saturday Night” son un ejemplo de esto.

También está un track de apenas 16 segundos llamado “Flashback” que es como si fuera un intro de una canción metalera pero que tiene toda esa fuerza para hacer a James recordar su turbio pasado.

En un comunicado de prensa, Graham habló sobre esto: “Hubieron días en los que escribía y terminaba tres o cuatro canciones nuevas. Estaba concentrado, jamás había trabajado en ese tipo de horario. Y este show en particular me provocó una apreciación por la música oscura y un sentido del humor negro. Lo sentí como una buena forma de encajar”.

A partir de lo anterior, Graham tuvo como resultado 16 canciones que te harán recordar momento o momentos precisos de The End of The F***ing World, y que te darán sorpresas, muchas, pero que también te dejará con un buen sabor de boca. He aquí esta belleza creada por Graham Coxon y que para deleite de los verdaderos fans, tendrá una versión en vinilo que estará disponible en marzo.