Pa’ no perder la costumbre: Los Grammy 2018 le apostaron a la vieja confiable

Los Grammys antes eran importantes. Y si “importantes” no es la palabra correcta, entonces podemos utilizar “objetivos”, “innovadores” y “arriesgados”. A lo que vamos es que desde hace un buen rato, esta ceremonia ha perdido la credibilidad que la hacía tan determinante dentro de la industria de la música.

Parece que la gente que elige a los nominados y les otorga los premios, son personas incapaces de reconocer a un artista innovador aunque se lo explicaran… y eso es lo que pasó, una vez más, en los Grammy 2018 que se celebraron anoche; sin embargo, y para que no todo sea tan fatalista, también debemos reconocer que hubo un par de cosas buenas.

En primer lugar, en esta ceremonia hubo toda una sopa de géneros musicales y artistas que nos dicen que la diversidad está presente y no le va a parar en un rato. En segundo lugar, (re)descubrimos que el género urbano, y nos referimos al rap y al hip hop, son los amos y señores de la industria de la música con dos discos de artistas pertenecientes nominados a Mejor Álbum de Año.

Nos referimos a 4:44 de JAY Z y DAMN. de Kendrick Lamar. Ambos parecían que se iban a llevar la verdadera contienda por ganar el Grammy que en algún momento se lo llevaron The Beatles por Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Sin embargo, la historia no fue así y el “gran jurado”, para no perder la costumbre, volvió a apostarle al contendiente más obvio: Bruno Mars con 24K Magic, un disco divertido, retro y exitoso que cumplió con su objetivo principal de poner a todos a bailar.

Ahora bien. El último álbum de rap en ganar en esta categoría se lo llevó Outkast hace 14 años con la llegada de Speakerboxxx/The Love Below en 2004.

El hecho de que Lamar o JAY no se llevarán el más importante de todos, no significa que el material de Mars sea malo o haya sido una decisión totalmente errónea. Nada de eso. Significa que es momento (urgente) de un cambio y de que reconozcan, como se debe, el trabajo de artistas que se han tomado la molestia de arriesgarlo todo. En otras palabras, la Academia debería seguir los pasos de esos artistas que nomina, pero no reconoce.

La historia se volvió a repetir como el año pasado cuando Adele con 25 le ganó a Lemonade de Beyoncé; o cuando 1989 de Taylor Swift barrió con To Pimp a Butterfly del mismo Lamar; Random Access Memories de los franceses Daft Punk venció a GOOD KID, M.A.A.D. City, otra vez de Lamar; o cuando Mumford & Sons con su folk en Babel dejaron en segundo término al álbum debut de Frank Ocean, Channel Orange; nos saltamos 2011 para pasar al 2010 con Fearless de Taylor Swift… Y así nos podemos seguir con la lista.

En tercer lugar, y aunque parezca un poco superficial, está lo que le sucedió a JAY Z anoche muy a pesar de sus ocho nominaciones: nunca se paró de su asiento, nunca subió al escenario. ¿Cuáles podrían ser las consecuencias? Que JAY Z no regrese a la ceremonia en un buen rato si por default sabe que se va a quedar sentado. Por esa razón es que grandes artistas como Drake o Kanye, decidieron irse a otro lado o quedarse en sus casa en lugar de tomarse la molestia de ir.

 

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