‘White Light/White Heat’ de The Velvet Underground cumple 50 años

Muchos pensarían que la música, al ser una de las bellas artes, no puede ser revolucionaria o caótica; sin embargo, eso es un error. La música, al ser una de las máximas expresiones artísticas-humanas (quizá es lo mismo), puede ser tan agresiva y disruptiva como la persona responsable de crear una pieza que proyecte esas características.

Los ejemplos sobran y podríamos mencionar un montón de artistas, discos o canciones que proyectan esto. Pero si realmente queremos entenderlo, entonces podríamos mencionar una de las bandas más influyentes y menos “exitosas” de la música: The Velvet Underground.

Liderada por Lou Reed y John Cale logró, desde su primer disco en 1966, convertirse en una de las agrupaciones más experimentales para la época que con el tiempo y el poco reconocimiento comercial han llegado a ser considerados como una banda de culto que trajo a nosotros música inspirada en la filosofía del pop art de Andy Warhol, disruptiva, caótica, experimental y con un mensaje que iba más allá de hacer música por el simple hecho de hacerla.

Un año después de su debut con The Velvet Underground & Nico, con la participación de la cantante alemana (quien ya había colaborado con grandes del rock como Brian Jones) comenzaron a grabar su segundo material, White Light/ White Heat, un disco que hoy cumple 50 años de salir a la luz con poquitas canciones, pero suficientes para crear un statement que ha trascendido el tiempo y las millones de propuestas comerciales que han salido desde 1968.

Compuesto por un conjunto de sonidos extraños, escenarios psicodélicos, tensión sexual, partes instrumentales e individualismo que raya en el nihilismo, este disco es uno de los reflejos más fieles del verdadero significado que Reed y Cale quisieron proyectar desde un principio, así como el objetivo primero de The Velvet Underground: una banda que utiliza la música para hacernos sentir lo que el sexo puede lograr, que es una montaña rusa de miedo, nervios, indiferencia, placer y, sobre todas las cosas, amor y odio.

White Light/White Heat fue un desafío hacia los amantes del rock de la década de los 60 que bien podría ser el antecedente más claro del punk que adquiere cierta importancia y fuerza si lo escuchamos hoy, 50 años después, con todo lo que sabemos ahora.

La experimentación en este disco es evidente, si no nos creen, basta escuchar “I Heard Her Calling My Name”, pero el disco va mucho más allá de poder hacerlo por la época o el momento. Se trató, más bien, de definir a la banda al desafiar al mismo rock que se tocaba desde la llegada de The Beatles a la industria de la música. White Light/White Heat es un álbum crudo, corto y sincero que se quedó con uno de los toques avant-garde de Nico y sentido de movimiento de Warhol a pesar de que estos dos ya no estuvieron presentes en la creación del mismo.

Las seis canciones que lo componen bien podrían establecer los principios del dark wave, un género que tomó fuerza una década después por su sonido complejo y el dramatismo de los escenarios, y no hay nada más dramático (no telenovelesco) que los poco más de 17 minutos de “Sister Ray” o “The Gift”, una verdadera joya de la música y hasta la poesía.

“Two months, and all he had to show was three dog-eared letters and two very expensive long-distance phone calls. True, when school had ended and she’d returned to Wisconsin, and he to Locust, Pennsylvania, she had sworn to maintain a certain fidelity. But lately Waldo had begun to worry. He had trouble sleeping at night and when he did, he had horrible dreams. He lay awake at night, tossing and turning underneath his pleated quilt protector, tears welling in his eyes as he pictured Marsha, her sworn vows overcome by liquor and the smooth soothings of some neanderthal, finally submitting to the final caresses of sexual oblivion. It was more than the human mind could bear”.

Amantes jóvenes separados por la distancia y la ausencia del sexo, el fondo musical llevado por la guitarra, es una de las mejores metáforas del disco y de las que en un principio mencionamos qué se trataba The Velvet Underground. Ni qué decir de “Lady Godiva’s Operation” y la transexualidad; “Here She Comes Now”, la canción más corta y normal del disco… palabras más, palabras menos: la mejor manera de comprender con palabras, aunque te quedes en el intento, este disco, es escuchándolo: