“Always Ascending”: así el intento de Franz Ferdinand por redireccionar su sonido

Fecha de lanzamiento: 9 de febrero 2018
Disquera: Domino Records

Han pasado 14 años desde Franz Ferdinand hizo su debut con su disco homónimo. Para ese entonces, en 2004, los de Glasgow echaron las cartas sobre la mesa y apostaron por un sonido bien balanceado entre “nuevo rock” y  “elegante pop”.

Su manejo de los ritmos ha sido, desde entonces, loable. Desde esa manera casi perfecta de meter en sintonía  los riffs de guitarra junto a los beats de la batería y luego vestirlo todo con una voz tan particular como la de Alex Kapranos… Pero quizá esta excelente primera entrega fue, al mismo tiempo, un autogol… o una maldición como es el caso de muchísimas bandas que se ven opacadas por sus debuts.

Para su segundo disco, You Could Have It So Much Better (2005), el rock se apoderó de los escoceses y aunque no fue un esfuerzo en vano, no alcanzó a ser tan aplaudible como Franz Ferdinand. Lo mismo para “Tonight: Franz Ferdinand”, el tercero de la agrupación y que dio a notar los roces entre los integrantes dejando como consecuencia, para quien escribe este texto, el peor de sus discos.

Y aunque Right Thoughts, Right Words, Right Action fue la reivindicación de Alex Kapranos, Bob Hardy, Nick McCarthy y Paul Thompson, y trajo de vuelta grandes piezas como “Love Illumination” y nos hizo recordar su época de jóvenes; todavía no dio en el clavo.

Always Ascending es entonces, este nuevo intento de la banda por encontrar el camino a seguir luego de casi 15 años; pero en esta ocasión sin la compañía de McCarthy, miembro fundador y una pieza clave en los ritmos de la guitarra y el teclado, pero con la integración de Dino Bardot y Julian Corrie.  ¿Las consecuencias? Una producción bien trabajada pero que se queda corta para alcanzar a reventar nuestros oídos y ponernos a bailar como FF solía hacerlo.

Sus mejores momentos continúan marcados por el gran manejo de sus compases que aún ponen a  mover nuestros pies; así como de la sensual e hipnótica voz de Kapranos que se ha topado con “la nueva era” de los sintetizadores (cortesía de Cassius). Y aunque Franz Ferdinand continúa explotando los ritmos repetitivos, podemos decir que, en general, es un buen disco pero se queda tibio y nos dejó sedientos de “algo más”.

En lo particular, los puntos más altos están a cargo de “Always Ascending”, la primera de la lista y que rememora los cambios drásticos de armonías que solemos escuchar en Franz Ferdinand. Otro más en una singular “The Academy Award”, una especie de crítica a las falsas vidas mostradas en redes sociales “We’re starring in the movies of white lies” podría explicarlo bien.

Por su parte, para quienes darán igual su voto a favor por este disco, quizáOff duty beauty, keeping it real…” (“Glimpse of Love”) se vuelvan las líneas más coreadas; mientras que “Feel The Love Go” probablemente se convierta en la más solicitada en los conciertos debido a los cambiantes ritmos (otra vez, cortesía de FF desde sus inicios) que bien sacarán a relucir algunos pasos de baile… sobre todo con esa intervención del saxofón que hace que valgan la pena los casi 5 minutos.

Si bien esos pueden ser los tracks que rescatamos, “Paper Cages” y “Lazy Boy” entran en la categoría de “no están mal pero te quedaste flojo”, esto pese a los destacables guitarrazos de la primera y los sintetizadores retros de la segunda.

Aunque Always Ascending logra en ocasiones atinar en su encuentro con nuevos sonidos, Franz Ferdinand todavía se ve opacado por su primer álbum y pese a los esfuerzos que hicieron con Right Thoughts, Right Words, Right Action, los escoceses todavía necesitan encontrar la fórmula adecuada para una de dos cosas: o regresar a lo que conocimos, o deleitarnos con algo fresco pero con su esencia.

En esta ocasión el intento se aplaude, pero nos gustaría ver un trabajo más completo y aterrizado de ese nuevo sonido que tratan de encontrar.