Hollywood, Tarantino y la ‘cacería de brujas’

¿Existe lo “políticamente correcto” o es un término que toma cierta relevancia con base en la experiencia de cada persona?, ¿qué es correcto y qué no?, ¿hasta dónde llega esa delgada línea entre una y otra?

Desde que salió todo el escándalo de Harvey Weinstein, Kevin Spacey y todos los que le han seguido en la lista negra, las cosas han ido cambiando para bien: igualdad de género, la capacidad de las mujeres para levantar la voz, denuncias y un vistazo a lo que está sucediendo sin las cifras de instituciones que muchas veces maquillan lo que sucede en verdad. Eso es una realidad.

Noviembre 4 de 2017: Un efigie de Harvey es quemada como parte de una celebración. Getty Images

Sin embargo, la otra cara es que hay menos “tolerancia” y cualquier situación, palabra o reacción cruza esa línea hacia lo negativo. No hay que malinterpretarlo. Algo muy distinto, hasta cierto punto ridículo, es lo que dijo Matt Damon (palabras más palabras menos) “una cosa es una nalgada y otra una violación, ¿cierto?”. A veces es mejor guardar silencio. Y otra muy distinta que ya no exista el respeto a la experiencia propia y a los puntos de vista.

Por esas palabras, Damon, un gran actor y guionista, ganador de un Oscar por su trabajo en el guión de Good Will Hunting en 1997, estuvo a punto de ser “vetado” cuando comenzaron a circular peticiones para que lo sacaran de la película Ocean’s 8. ¿Realmente esas debían ser las consecuencias?

La misma pregunta se podría hacer con Quentin Tarantino, quien ha estado en la mira de todos desde que comenzó el escándalo. Primero lo señalaron por ser no sólo el protegido de Weinstein desde que empezó su carrera, sino por saber lo que hacía (atacó a su ex novia Mira Sorvino) y no haber hecho nada. Sin embargo, no fue el único. Gwyneth Paltrow también fue víctima del productor y se lo contó al que fue su novio en ese momento, el actor Brad Pitt. Tampoco se hizo nada.

Quentin Tarantino y Mira Sorvino en 1997. Getty Images

Durante la ceremonia de los Golden Globes, Oprah dio un discurso poderoso, fuerte y real que dividió las críticas. Por una parte, estaban los que aplaudieron sus palabras y tomaron más fuerza; por el otro, los que la acusaron de hipócrita por ser muy amiga de Harvey durante años y decir que supuestamente no sabía nada.

La realidad es que todos lo sabían porque algunos lo hicieron, otros tantos lo vivieron, unos han sido señalados y muchos más guardaron silencio: James Franco, Stan Lee, Michael Douglas, Rose McGowan, Mira Sorvino, Salma Hayek, Kevin Spacey, Aziz Ansari, Gene Simmons, Dustin Hoffman, Danny Masterson, T.J. Miller, Bryan Singer, Sylvester Stallone, Lupita Nyong’o, Melanie Martinez, Mario Testino, Uma Thurman, Natalie Portman, Casey Affleck, Seal, Johnny Depp, Ed Westwick, Geoffrey Rush, Louis C.K., James Toback, Woody Allen, Roman Polanski

Tarantino sabe cuáles podrían ser las consecuencias (¿innecesarias?) de sus declaraciones aunque tengan 15 años de antigüedad. El ejemplo perfecto es Woody Allen, quien fue acusado de abuso sexual por su hija adoptiva hace unos años, pero hasta ahora enfrenta los problemas y cruda realidad: su carrera ya terminó. Su último filme con Amazon, A Rainy Day in New York con Selena Gómez, Timothée Chalamet, Jude Law y Elle Fanning, podría nunca estrenarse después de que varios actores que han trabajado con él comenzaran a rechazar su trabajo e, incluso, donar las ganancias que recibieron.

Woody Allen y Mia Farrow. Getty Images

Ahora nadie, con la excepción de Diane Keaton y Alec Baldwin, quiere trabajar o que se les relacione con Allen. Al parecer, todos están obligados a decir algo en contra del director. Justin Timberlake, Kate Winslet, Blake Lively, por mencionar algunos, han sido señalados por no decir nada. Pero, ¿deben hacerlo? 

Si las cosas siguen de la misma forma y Tarantino, desafortunadamente, corre la misma suerte, las cosas se pondrían más tensas para cualquier actor, productor, guionista, director, cualquier persona que alguna vez, aunque haya sido de broma, haya dicho algo “políticamente incorrecto”.

Todos conocen la actitud y la forma de pensar de Tarantino desde antes de que surgiera este audio. En realidad, desde 1992 con la llegada de Reservoir Dogs. Lo conocemos a través de su trabajo, las historias que cuenta, la forma en la que lo hace, los temas que toca, el vocabulario, las imágenes… así como se sabía, o al menos no era un secreto, que Allen sentía cierta obsesión hacia las más jóvenes. Manhattan (1979) no nos dejará mentir, tampoco Husbands and Wives (1992).  

Pero Woody no es el único al que señalaron alguna vez y no le dijeron nada. Roman Polanski recibió un Oscar, un BAFTA, un César, un Goya, un Polish Film Award y otros reconocimientos en 2003 por su trabajo en El Pianista cuando ya llevaba muchos años viviendo en el exilio después de que en 1977 lo acusaran de violar a una niña de 13 años.

Aquí llega otra cuestión que es similar a Allen: la película protagonizada por Adrien Brody es uno de los mejores filmes del director y de la historia del cine, de eso no hay duda. Cada uno de esos premios está bien merecido; sin embargo, la pregunta que ahora todo mundo se hace es por qué siguieron apoyando a Polanski a pesar del crimen que había cometido.

Al menos esa es la misma pregunta que muchos se han hecho desde 2014 cuando Dylan Farrow acusó a Allen de abuso sexual. Desde ese año, el director ha hecho cinco películas y una serie: Crisis in Six Scenes, Café Society, Irrational Man, Magic in the Moonlight, Wonder Wheel y la última, A Rainy Day in New York.

Si contamos las de Roman Polanski desde 1977 cuando fue declarado culpable, nos vamos a confundir más. De entre todas destaca Tess, Bitter Moon, The Pianist, Carnage, La Venus de las pieles y la última, Basada en Hechos Reales.

Londres, 20t de octubre de 1970. Getty Images

Todos esos filmes de Polanski forman parte del cine, su historia y explican por qué lo consideramos un arte y a ellos unos artistas. ¿Tarantino debería dejar de hacer películas? No. ¿Deben sacar a Matt Damon de Ocean’s 8? No. Polanski es un gran director, lo mismo con Allen. Las preguntas complicadas serían: ¿Polanski y Allen deben dejar de hacer películas?; o bien, ¿Tarantino debe pagar, por unas palabras, el mismo precio que todos los demás?

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