Cuando le hablas al 911 pidiendo ayuda; pero mejor te detiene ‘La Migra’

Wilson Rodríguez Macarreno descansaba en su casa con su familia cuando escucharon un intruso en su puerta. Una hora después, él estaba esposado y en camino a la oficina de Migración.

Esto sucedió en Tukwila, Washington, una pequeña ciudad cerca de Seattle. Rodríguez, un migrante hondureño que llegó a Estados Unidos en 2004, llevaba varias semanas escuchando que alguien rondaba su coche y su casa. La noche del viernes lo volvió a ver y decidió llamar al 911 para que agarraran al intruso ‘en la movida’sin pensar que viviría la “pesadilla” de cualquier migrante.

Cuando llegó el Departamento de Policía de Tukwila a la escena, decidieron que no había razones para arrestar al intruso y lo dejaron ir. Al que no dejaron ir, fue al señor Rodríguez. Después de obtener su nombre para levantar el reporte del caso, los policías decidieron buscar en la base de datos y encontraron que ‘La Migra’ lo buscaba y ahí empezó la aventura. Aunque los reportes indican que Wilson Rodríguez “no tiene ningún antecedente penal”, y la policía no puede ejecutar las órdenes de la oficina de migración; pero aún así, no se iban a quedar con la duda.

Como es un pueblo chiquito, resulta que el Departamento de Policía y la Immigration and Customs Enforcement (ICE o ‘la migra’ pues) están, literal, “de camino” y los buenos policías se ofrecieron a ‘darle un ride obligado’ al señor Rodríguez hasta la oficina de migración. 

De acuerdo a CNN, Wilson Rodríguez es carpintero y padre de tres hijos pequeños. Ahora, se encuentra detenido en Washington —el estado, no la ciudad— y está esperando su proceso de deportación. Y su abogado, Luis Cortés, está luchando para detenerlo argumentando que fue una detención ilegal, pero hay un serio problema: el abogado tampoco puede hacer mucho porque él mismo es un dreamer que corre riesgos si la cosa no se arregla pronto.

En esta historia, al señor Rodríguez le “salió más caro el remedio que la enfermedad”, literal.

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