La PGR confirma que restos hallados en Nayarit son de agentes secuestrados por CJNG

Ayer por la tarde, mientras partidos políticos se repartían candidaturas, la Procuraduría General de la República (PGR) dio a conocer que los restos humanos hallados el pasado 14 de febrero en Xalisco, Nayarit, corresponden a los agentes de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que presuntamente fueron “levantados” por el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) el pasado 5 de febrero.

Para determinar que, efectivamente, los cuerpos eran los de los agentes Octavio Martínez Quiroz y Alfonso Hernández Villavicencio, las autoridades realizaron estudios de genética forense en coordinación con Servicios Periciales. Esta información fue confirmada por medio de la cuenta Twitter de la Procuraduría, agregando que los restos ya fueron entregados a los familiares de las víctimas, a quienes se les ha estado dando acompañamiento psicológico.

Muy bien… ¿y justicia para los agentes? Ehhh, bueno, pues sí… así como hasta ahora se ha hecho, la PGR continuará haciendo como que investiga para después entregar nulos resultados… digo, se coordinará con otras instituciones de Seguridad, para seguir con las indagatorias que lleven a dar con los responsables del crimen que las autoridades califican como “deplorable suceso”.

Este caso cobró relevancia luego que los agentes aparecieron en una grabación difundida por las redes sociales, criticando los operativos que se han desplegado por diversos estados de la Republica por orden de secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida. Según las palabras dichas por el agente Alfonso Hernández, su secuestro habría sido como represalia por la forma en que actúan los agentes en dichos operativos: “han dado la orden a todas las dependencias de gobierno, en especial al grupo de investigación de la SEIDO, Ejército y Marina, que hagan negativa toda captura de cualquier objetivo, sea o no sea delincuente, y desaparecer todo rastro de las operaciones que realicemos, así como permiso abierto de hacer lo que queramos con ellos, que es lo que hemos estado haciendo en conjunto con la Marina”.

Además de lo anterior, los altos mandos abrían luz verde a los agentes de “hacer lo que quieran” con los detenidos. Esto implica actos de tortura, robo, secuestro, etcétera, “sin respetar respetar mujeres, niños y personas mayores, siendo ellos las principales víctimas”.

Lo denunciado por Hernández (obligado por las circunstancias, claro está) hace recordar a lo revelado en una investigación de Riodoce a raíz de un supuesto enfrentamiento entre personas armadas y miembros de la Marina, que es lo que oficialmente se reportó que ocurrió en Culiacán, Sinaloa y que dejó cuatro civiles muertos. Sin embargo, el semanario recabó testimonios y grabaciones que apuntan algo diferente: miembros de la Marina irrumpieron a una fiesta, amenazaron invitados (mujeres y niños, entre ellos) para después presuntamente ejecutar extrajudicialmente a los jóvenes. “A las mujeres las arrinconaron en el baño, a los niños en un rincón por allá, a los hombres los iban pasando uno por uno a interrogar, luego los regresaban, y en ese inter se escucharon de manera esporádica disparos, tres, cuatro disparos (…) Los marinos llegaron a matar y a robar, ya tenían esposadas a las víctimas, los pusieron contra la pared, estaban de espaldas a la pared y gritaban por su vida, lloraban; hasta adentro del salón se escuchaban los llantos”.

En el video en el que se ve por última vez a Hernández y su compañero Octavio Martínez se hace una advertencia: “seguirá pasando a todos nuestros compañeros integrantes de otras corporaciones, que se dedican a lo mismo: robar, secuestrar y violar, escondiéndose detrás de una placa de gobierno y usando el uniforme como escudo para sus atrocidades”. Sin duda debería urgir a las autoridades aclarar, tanto la muerte de los agentes como la denuncia hecha en el video.