Donald Trump quiere que Oprah quiera ser presidente para vencerla… ah, ok

Si Estados Unidos fuera una enorme y bonita vecindad, el personaje que interpretaría Donald Trump sería el de Quico: un niño rico medio mimado, chistoso sin querer y vengativo. Sin embargo, el parecido más grande con este personaje es que ambos son de los clásicos que se llevan y no se aguantan. Tal cual.

Hay muchas pruebas que no nos dejarán mentir desde que se convirtió en presidente y la última fue ayer en la noche cuando Trump intentó desafiar y ‘ofender’ a la conductora de 64 años a través de su red favorita, Twitter, después de un episodio de su programa 60 Minutes.

En este episodio aparece Oprah Winfrey con un grupo de partidarios de Trump haciéndoles preguntas sobre su primer año como presidente, así como su opinión sobre el liderazgo… al parecer, las respuestas no fueron tan positivas como Trump hubiera pensado.

Después de que se presentara este episodio, Trump se fue a Twitter y le dijo a Winfrey que debería intentar ser presidente para que, finalmente, pudiera ser “expuesta y derrotada”. “Acabo de ver a una Oprah Winfrey insegura, a quien en algún punto conocí muy bien, entrevistar un panel de personas en 60 Minutes. Sus preguntas fueron tendenciosas, con información incorrecta. ¡Espero que Oprah sea candidato para que sea expuesta y derrotada como los otros!”.

Ya había sucedido algo así en septiembre cuando en el mismo programa, Oprah realizó una especie de mesa de debate con el mismo tipo de personas y preguntas. Además, la conductora ya había dicho que no tenía la intención de ser presidente porque “no le interesa” y “no tiene sangre para eso”.

Todo esto viene después de que Trump, en varias ocasiones, haya rechazado hablar del verdadero problema (la venta de armas) que gira en torno al tiroteo de Parkland, Florida del pasado 14 de febrero, el número 18 en lo que va del año.

Este pequeño circo al que Trump se presta con regularidad, es una prueba más de que a las celebridades y personajes de la farándula como Oprah y Donald, respectivamente, hay que dejarlas ser eso y no invitarlas a que participen de forma activa y ‘formal’ en un puesto que necesita más cualidades que dinero, bondad o personalidad inspiradora.