Conciertos

¡Female power en el GRRRL Noise! Así se puso la primera edición del festival

Anoche, la pista del Auditorio BlackBerry se vistió de toda la vibra femenina. En el escenario rodaron 6 grandes de la música nacional e internacional, demostrando que las mujeres tienen talento de sobra para poner a temblar al público.

La primera en aparecer fue Girl Ultra, la promesa del R&B mexicano, quien con temas como “Mala” e incluso un cover de uno de los éxitos de Miguel Bosé, “Morena Mía” -una dulce interpretación que provino de una muy buena voz-, se llevó se llevó los aplausos de sus seguidores (evidentemente esta mujer se ha hecho de un gran público fiel).

Para ponerle un poco de sabor, los hermanos Sotomayor prendieron la noche con su mezcla de ritmos embarrados de una poderosa cumbia que levantó a muchos de sus asientos para ponerse a bailar al ritmo de “Deja salir la luz que llevas dentro”.

Entrados en calor, los ánimos crecieron ante la llegada de la caribeña Carolina Camacho, invitada especial de la banda que dejó encantados a todos con sus movimientos de cadera y su poderosa voz.

El público no dejaba de llegar, la cerveza corría y uno que otro prendía su porro mientras esperábamos pacientes por los californianos de Best Coast.

De pronto, en una invitación a recordar a los amores fallidos, el público comenzó a cantar junto a Bethany Consentino “I wanna see you but I know I can’t, cause you’re not home, you’re never home…”

Los momentos más álgidos de su show se notaron durante las interpretaciones de sus más famosas canciones como “Crazy for you” y “Our deal”. ¿Quién no quiso llamar a su ex para cantarle “I wish you would tell me how you really feel, but you never tell me cause that’s not our deal…”

“No me gusta esta canción, pero la amo porque ustedes la aman”, comentó Consentino previo a cantar “Boyfriend” y, justo como ella lo sabía, se llevó los gritos de las poco más de 1000 personas que ahí estábamos.

Terminada su presentación, la gente corrió al frente lo más que pudo acercarse, pues las próximas en continuar eran las chicas de Warpaint, quienes evidentemente eran las más esperadas.

Una vez con Theresa, Emily, Jenny y Stella sobre el escenario, la noche se puso salvaje y el female power se dejó caer en el venue.

“Elephants” fue de las primeras en sonar y robó las gargantas del público que parecía hipnotizado por el poder que el cuarteto transmitía.

Derrochando toda su sensualidad, Emily comenzó a bailar mientras tocaban “Heads Up”. La gente enloqueció.

Seguidos en el viaje, Warpaint pisó un poco el freno mientras echaron a andar “Billie Hollyday”, una de las canciones de su EP debut Exquisite Corpse. Los cuerpos del público asemejaban a columpios con un vaivén que bailaba al ritmo de la canción.

“Love is to die, love is to not die. Love is to dance. Love is to dance and dance…” fue de las más coreadas y aplaudidas. En el público comenzaron a llamar a Jenny, quien se mantuvo la mayor parte del tiempo al fondo deshaciéndose con su bajo.

La obvia para su cierre fue “New Song”, la canción más popera de la banda pero cargada de esa esencia oscura que las caracteriza. Entre brincos y mucho baile de parte de las integrantes del grupo, dejaron un recordatorio al público de porqué deben voltear a ver a las mujeres que hacen música en el mundo.

Sudados, cansados y sedientos terminamos el viaje con Warpaint para transbordar a otro definitivamente más profundo con la llegada de Cat Power.

Acompañada sólo por su guitarra y piano, Chan Marshall se encargó de despedir el GRRRL Noise demostrando porqué es una de las mujeres más importantes dentro de la música. La intérprete de “The greatest” puso la piel chinita de todos, pues consiguió transformar la atmósfera y sumergirnos en su presentación.

Un broche de oro para una noche atípica en la Ciudad de México durante el Women’s Weekend Citibanamex.

La primera edición del GRRRL Noise fue sin duda un recordatorio para no dejar de mirar y apoyar a las mujeres dentro de la industria musical en todo el mundo. Si el objetivo del festival era demostrar el poder de las mujeres, lo lograron.

Las intérpretes no sólo nos pusieron a bailar, a cantar o a llorar, sino que consiguieron demostrar que son dignas representantes de sus géneros y no hay nada que le pidan a nadie para convertirse en íconos de la música.

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