6 veces en que la suerte no nos hizo ni cosquillas

A tan solo #100DíasDelMundial con emoción, a todo vapor y teniendo como hecho que Islandia, Bélgica y México, sí ¡México! Como selecciones que pueden dar la sorpresa en Rusia, no podemos esperar a que la fiesta grande del futbol comience: se nos cuecen las habas, hay mucha anticipación, muchos preparativos y mucha incertidumbre por los convocados y la preparación de nuestros seleccionados para llegar al cien a este evento que cada 4 años pone los ojos de todo el mundo en un solo lugar: la cancha de futbol.

Pero, además del lado competitivo de la contienda, hay algo que nos encanta ver cada cuatro años en la disputa mundial. El sentimiento nacionalista y patriota que sale de nuestro ronco pecho cuando el Tri pisa la cancha no tiene igual en nuestro país , y es que cada vez que se canta y se celebra un gol, vemos reflejado el esfuerzo con el que todos los mexicanos llevamos nuestro día a día.

Cuando juega la selección, no juega la suerte: juega la garra, el empuje, el esfuerzo, la preparación, el corazón, por eso cuando celebramos, no celebramos ‘encontrar’ el gol. Lo que celebramos es hacerlo, es buscarlo, es ver meses de trabajo dar frutos en una celebración que nos unifica. Por eso, preparándonos para este Mundial, acá van nuestras celebraciones favoritas en donde luchamos por conseguir el gol:

1.El ‘Abuelo’ y su amor por el Tri

El gol que Francisco Javier Cruz marcó a Canadá en 1993, permitió al Tri jugar el Mundial en EE.UU. un año después. El ‘Abuelo’ tenía el ligamento de la pierna izquierda roto y así, siguió en la cancha para marcar la histórica anotación. ¡Un ejemplo de valor y amor por la camiseta!

 

2.El ‘Matador’ que salió en hombros por una faena

Luis Hernández era un auténtico ‘Matador’ a la ofensiva, México enfrentaba a una Holanda que pudo meterle cinco goles en Francia 1998, pero en cambio, se enfrentó a un Tri respondón, que no se amilanó y con una maravillosa jugada, el mexicano silenció a la ‘Naranja Mecánica’ en el 94’ para lograr un empate inesperado y conseguir el pase a la siguiente ronda.

3. El Cuau y su olfato goleador único

¡El mejor ejemplo del desfronterizado en la cancha! No tenía el mejor físico, no era el más hábil, no era el más alto, pero #MiCuau tenía ese olfato de gol único que solo los ‘cracks’ poseen. Un error que derivó en un contragolpe llevó al Cuauhtémoc a recortar un defensa y meter el gol que le dio su primer título grande a México en su historia, nada más y nada menos que contra Brasil en 1999.

 

4. Oribe, ejemplo de dedicación en la cancha

Portar la camiseta azulcrema, no cualquiera. Desde su llegada en 2014, Oribe ha demostrado que la pasión Águila corre por sus venas, es el referente en el ataque y nunca baja los brazos en la cancha. Es un ejemplo a seguir, con trabajo y dedicación, marca la diferencia en la cancha con los goles y su emotivo festejo dedicado a la afición americanista.

5. Un ‘pistolero’ llamado Raúl Jiménez

Con calidad de exportación, Raúl Jiménez llegó al Benfica en 2015 gracias a la potencia de sus disparos, un pistolero que creció en la cantera azulcrema, dio el brinco al Atlético y fue cedido al equipo portugués para demostrar el ‘crack’ que lleva dentro cada que pisa el césped. Su pierna derecha es un cañón, arma que define su mejor habilidad y con la que demuestra que no es cuestión de suerte, sino de esfuerzo cada gol que anota.

6 .El incansable Aquino que luchó por un lugar

¡Nadie le regaló nada a Javier Aquino! Desde que jugó en la Tercera División con el Cruz Azul Laguna, luchó por ganarse una oportunidad en Primera División. Su calidad lo ubicó como extremo, no fue suerte, sino trabajo duro lo que lo llevó a España al Villarreal, después al Rayo Vallecano y ahora en Tigres, favoritos para llevarse el título en cada torneo. ¡Grande Aquino!

 

Con esto queremos unirnos a la ‘celebración del gatito’ en la que Cerveza Corona reconoce que #LaSuerteNoJuega para lograr el éxito, sino juega el esfuerzo y la dedicación de Chucky Lozano, Raúl Jiménez y Miguel Layún y todos aquellos que se han preparado para una gran actuación. Y es que ¿quién mejor que ellos para justificar que la suerte no es la que hizo la diferencia en el marcador?

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