‘Tomb Raider’ con Alicia Vikander: el lado más humano de la acción

Ahora que entramos en una era post Weinstein en la industria de la música, la televisión, el cine y básicamente en todos lados, comenzaron a escucharse discursos que no eran nada nuevos, pero que por primera vez los estábamos escuchando con atención. Palabras dirigidas, en el cine, hacia la igualdad de género, la denuncia hacia el abuso de poder, acoso sexual y violaciones, inclusión, diversidad, y un sinfín de ideas que plantean un mundo –es justo decirlo– utópico.

Y con eso no queremos decir que cada una de estas palabras y su significado sean imposibles o que nunca los vamos a ver realizados, sino que requieren de tiempo, pero sobre todo, y más si nos enfocamos en el mundo del cine, de películas que presenten personajes femeninos reales, que representen a una mujer que sí existe, fuertes pero humanos

Tomb Raider (videojuego) presentó por primera vez en un universo llevado por hombres, a Lara Croft, una mujer protagonista demasiado sexualizada con senos en forma de pirámide que emprendía búsquedas de reinos perdidos ubicados en lugares exóticos como parte de una herencia aventurera por parte de su papá millonario.

Desde que salió el juego en 1996, se volvió un éxito al igual que la primera adaptación de la película Lara Croft: Tomb Raider protagonizada en 2001 por Angelina Jolie. Aunque pocos quieran admitirlo, esta cinta no es tan buena, nada buena, como pensábamos, y peor aún la secuela Lara Croft Tomb Raider: The Cradle of Life que salió dos años después del primer intento.

Ambas películas, como sabemos, salieron antes de que Christopher Nolan y Marvel Studios lanzaron los primeros filmes de héroes o superhéroes de acción que, de algún modo, valen la pena ver. En otras palabras, demostraron que todavía faltaba mucho para llegar a un género de acción que presentara personajes reales a pesar de toda la fantasía que gira a su alrededor.

La Lara Croft de Angelina Jolie es inhumana: un ser humano de otro mundo gracias a esos constantes derroches de extrema sensualidad que parece nunca cansarse, ni siquiera sangrar. Sumado a este papel poco creíble, hubo una historia plana y predecible que dejó mucho que desear y más si consideramos que la gran mayoría que vio estas películas, no conocía el videojuego.

Desde 2003, año de la última cinta con Jolie, el juego tuvo varios cambios en la historia y en la imagen de Croft: pasó de tener senos picudos –eran casi como un arma– a estar más redondeados. Luego, en 2013 se lanzó el reboot del juego titulado Tomb Raider donde todo dio un giro de 180 grados de forma positiva y adquirió un toque de realidad que puso en duda el éxito del juego; sin embargo, fue eso, esos senos redondos y unos shorts más largos lo que vio renacer a la saga y la nueva adaptación cinematográfica es un reflejo de eso.

Jolie pasó a la historia para dar paso a una dulce Alicia Vikander que nos dio a la heroína de acción que todos, o al menos la gran mayoría, estaban esperando… sin exagerar. Tomb Raider, nombre de la película, dirigida por el noruego Roar Uthaug, muestra a una Lara joven, simpática y hermosa, hija de un millonario muerto o desaparecido (no se sabe) obsesionado con reliquias viejas, mitos y  reinos perdidos.

Esta adaptación, que muy probablemente podría tener una segunda parte, introduce a nuestra heroína en la historia de Himiko, una “reina” japonesa que mataba todo lo que tocaba. Ante el miedo de la gente, es enterrada en una peligrosa y aislada isla de la zona para que no pudiera hacerle “daño” a nadie más. El papá de Lara, interpretado por un Dominic West con peinado de buki, obsesionado con Himiko, decide abandonar a su hija para nunca volver.

Hasta acá no hay ninguna novedad y los detalles son iguales que en 1996; sin embargo, Lara Croft es la clave de todo. Ella es una chica normal que vive de repartir comida en una bicicleta y enamora a todos los hombres que la conocen no sólo por su belleza o sutileza, sino porque puede citar a Shakespeare y es capaz de aceptar cualquier reto que la ponga a prueba a pesar de que lleve las de perder. No vive de la herencia de su papá, así que debe arriesgarse constantemente para conseguir dinero extra. En otras palabras, no es inhumana y la podemos comprender.

Poco a poco y sin apresurar las cosas, podemos ver cómo se envuelve en el mundo de los “saqueadores de tumbas” cuando se niega a pensar que su papá está muerto a pesar de llevar siete años desaparecido. Bajo la tutela de una mujer elegante llevada por Kristin Scott Thomas (¿alguien más?), decide dejar de lado la buena vida para comenzar lo que los fanáticos del videojuego esperaban.

Tomb Raider tampoco deja de ser Tomb Raider. La película presenta sus secuencias de acción elevadas al máximo nivel donde Lara, después de que cae a una velocidad impresionante, sólo se rasguña la cara y se encaja algo pequeño en el abdomen. Sí, también están los acertijos que resuelve en segundos, la lectura de mapas y las peleas a muerte… y todo eso tiene su encanto necesario.

Vikander, bajo la dirección de Uthaug y en compañía de West, Daniel Wu y Walton Goggins, logra regalarnos las dos caras de la misma moneda: una chica aventurera que es capaz de llorar y sentirse confundida cuando mata a alguien en defensa propia y una mujer que puede detener con su fuerza física e inteligencia a una conspiración siniestra internacional.

En resumidas cuentas, esta Lara Croft y esta Tomb Raider, en verdad, es lo que querían y esperaban y lo que la industria necesita para emprender un camino que va a llevar años construir. ¿Alguien dijo una de las mejores películas de acción del año? Definitivamente.

Por acá les dejamos la entrevista con Alicia Vikander:

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