‘La rojería’: el rostro de la izquierda mexicana del siglo XX

Por Óscar de Pablo

El marxismo asevera que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. De ser así, la historia de cualquier nación en el siglo XX puede reflejarse en el devenir de su movimiento comunista. Y una manera particularmente entrañable de relatar la vida del comunismo mexicano es seguir el rastro biográfico de sus protagonistas. ¿Quiénes eran las personas detrás de las siglas y los programas? ¿De dónde provinieron, qué sacrificios hicieron, qué errores cometieron?

En sus diferencias y claroscuros -en sus valentías y mezquindades- empujaron tanto la soberanía como el internacionalismo, los derechos para los trabajadores y las instituciones para controlarlos, las libertades individuales y los mecanismos que las sofrenaron. Ayudaron a definir, en suma, el rostro de la izquierda en el país y la idea misma de México.

Los casi 150 esbozos biográficos reunidos en La rojería. Esbozos biográficos de comunistas mexicanos pueden consultarse como entradas independientes de un diccionario o bien leerse como un relato continuo, poblado de batallas. En cualquier caso, el diálogo entre ellos ilumina una parte clave de nuestro siglo XX.

A continuación se presentan algunas de las primeras entradas de este provocador libro del poeta mexicano Óscar de Pablo.

ERMILO ABREU GÓMEZ

Decano de la literatura indigenista y uno de los principales impulsores de la obra de Sor Juana Inés de la Cruz en el siglo XX, Abreu fue también un militante comunista toda su vida.

Nació en Mérida, el 8 de diciembre de 1894. Muy joven comenzó a publicar narraciones en La Revista de Mérida. En 1919 estrenó la obra infantil La Xtabay.

Ese año se trasladó a la Ciudad de México. En 1920 se casó con la italo-mexicana Francesca de Chiara, con quien tendría dos hijos: Carmen, nacida en 1925, y Ermilo Joaquín, nacido en 1931.

A mediados de los años veinte publicó dos relatos de tema virreinal: El corcovado (1924) y La vida milagrosa del venerable siervo de Dios, Gregorio López (1925).

Invitado por Jaime Torres Bodet, en junio de 1928 participó en la fundación de la revista literaria Contemporáneos, dirigida por Bernardo Ortiz de Montellanos, con la que colaboró durante los siguientes tres años, escribiendo sobre todo ensayos sobre literatura novohispana. En 1931, rompió radicalmente con este grupo. En esa época ingresó al Partido Comunista Mexicano (PCM), entonces clandestino.

En los siguientes años escribió una serie de polémicas contra el grupo Contemporáneos, y especialmente contra Jorge Cuesta. Pese a que el PCM se reivindicaba internacionalista, lo que Abreu y otros intelectuales de su entorno defendían en el terreno del arte era sobre todo el nacionalismo.

En agosto de 1933 estuvo entre los fundadores de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), frente del PCM entre los intelectuales, a la que perteneció hasta su disolución en 1938.

En 1934 publicó su investigación Sor Juana Inés de la Cruz. Bibliografía y biblioteca, que contribuyó al redescubrimiento de Sor Juana en la cultura secular.

En 1937 murió su esposa Francesca.

En 1938 se integró a la redacción de la revista cultural izquierdista Ruta, dirigida por José Mancisidor. Ese año se casó con la escritora costarricense Ninfa Santos (1916-1990), quien sería apodada La Venus de Ermilo. Con ella tuvo una hija en 1939 a la que llamaron Juana Inés.

En 1940 publicó su célebre novela histórica Canek, sobre la rebelión maya de Cisteil de 1761.

Pese a su lealtad estalinista, en 1941 colaboró con los exiliados españoles Bartolomeu Costa-Amic y Julián Gorkin —marxistas disidentes afiliados al Partido Obrero de Unificación Marxista— en la fundación de Ediciones Libres.

En 1946 publicó una recopilación de ensayos titulada Sala de retratos. Al año siguiente se trasladó con su familia a Estados Unidos para proseguir su carrera académica, residiendo sobre todo en Washington DC. Ahí escribió la novela picaresca, Tata lobo (1952) y los relatos autobiográficos, “La del alba sería…” (1954) y “Duelos y quebrantos” (1958). Por su parte, su compañera Ninfa Santos, quien trabajaba en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, publicó en 1949 su poemario Amor quiere que muera sin reparo.

En 1958 se separó de Santos. En 1960 volvió a establecerse definitivamente en Ciudad de México y en 1961 publicó sus libros Diálogo del buen decir y Leyendas y consejas del antiguo Yucatán.

Para entonces era ya un escritor consagrado y en 1963 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua, ocupando el lugar del fallecido Artemio del Valle-Arizpe.

En esa época se casó con la poeta y militante guanajuatense Margarita Paz Paredes.

Durante los años sesenta el PCM aprovechó su prestigio para ponerlo al frente de la Comisión Nacional Ejecutiva Pro Libertad de los Presos Políticos. También colaboró asiduamente en la revista Política de Manuel Marcué Pardiñas, documentando las luchas que libraba el partido y las persecuciones que sufría.

En 1966 viajó a la China de Mao.

En 1968 publicó el que sería su último libro, la monografía Martín Luis Guzmán.

En agosto de ese año, cuando la policía allanó la sede del PCM y arrestó a la redacción de La Voz de México, Abreu, de 72 años, formó parte del equipo encargado de publicar la edición clandestina, junto con Mario Gill, Edmundo Jardón y Hugo Ponce de León.

En julio de 1970 recibió del gobierno de Yucatán la medalla Eligio Ancona.

Murió de cáncer en Ciudad de México, el 14 de julio de 1971, a los 75 años.

DIEGO AGUILLÓN

El paso de este mecánico tranviario por el Partido Comunista fue fugaz, pero su papel en el ala izquierda del movimiento sindical de 1919 lo hace representativo de la primera generación de cuadros obreros del movimiento comunista mexicano.

No tengo datos de su vida personal. Es probable que naciera hacia 1895.

Tranviario de oficio y residente de Ciudad de México, durante el gobierno de Carranza trabajaba en la Compañía de Tranvías de México S. A. En 1918 fue electo para ocupar la secretaría general de la Federación de Obreros y Empleados de esta empresa, que contaba con miles de agremiados en la ciudad. En esa época, el socialista guanajuatense Nicolás Cano era su principal asesor político.

En el otoño de 1918, cuando Luis N. Morones, dirigente principal de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), empezó a aproximarse al dirigente sindical proimperialista estadounidense Samuel Gompers, el sindicato de tranviarios dirigido por Aguillón, los sindicatos de cocheros y harineros, dirigidos por Leonardo Hernández, y el sindicato de panaderos, dirigido por Genaro Gómez, rompieron con la CROM y el 7 de noviembre de ese año fundaron un nuevo organismo sindical más radical centrado en Ciudad de México, el Gran Cuerpo Central de Trabajadores. Aguillón fue electo su secretario general. Durante sus escasos meses de vida, el Gran Cuerpo sería la organización dominante en el movimiento sindical de la ciudad y ayudaría a dirigir huelgas y paros de trabajadores textiles, harineros y tranviarios.

Además de dirigir el Gran Cuerpo, a principios de 1919 Aguillón ayudó a fundar una organización de propaganda, los Hermanos Socialistas Rojos, cuya dirección compartía con el carpintero Eduardo Camacho y el mecánico José Allen.

El 29 de abril de 1919, en su calidad de secretario general del Gran Cuerpo, participó en una reunión en la estación de Indianilla, en apoyo a una huelga ferrocarrilera. Como en su discurso atacó al gobierno de Carranza, a la salida fue aprehendido por la policía. Entonces se le alistó por la fuerza en el ejército federal y fue enviado a Torreón para participar en la campaña contra los restos del villismo. Gracias a las gestiones de su camarada José Allen, el impresor Vicente Ferrer Aldana y otros militantes ante la Cámara de Diputados, a finales de mayo fue dado de alta y pudo volver a Ciudad de México. En el contexto de represión de esos meses, sin embargo, el Gran Cuerpo se desintegró.

Para mediados de 1920, con el auge sindical de ese año, se integró al PCM, entonces dirigido por Allen y Manuel Díaz Ramírez. El 1 de octubre, cuando el partido se reorganizó con locales en varias ciudades, fue asignado a dirigir el recién fundado local del DF, junto con el estudiante Eduardo Torres Vivanco y el salvadoreño Luis Felipe Recinos.

A principios de 1921 se separó del partido y se trasladó a Guanajuato, donde ese 1 de mayo participó en la fundación del Partido Comunista Revolucionario de México (PCRM), dirigido por Nicolás Cano, que se distinguía del PCM por aceptar la táctica parlamentaria. En él ocupó el cargo de secretario del exterior.

Al poco tiempo rompió con el comunismo. En noviembre de 1924 asistió en representación del sindicato tranviario a la VI Convención de la CROM, celebrada en Ciudad Juárez, donde intervino a favor de la exclusión de los comunistas.

No tengo datos de sus actividades posteriores.

JOSÉ ALLEN

José Allen estuvo entre los fundadores del PCM y fue su primer secretario general. Dado que los demás cuadros fundadores abandonaron el país o la militancia, él fue único vínculo entre la fundación del partido, en noviembre de 1919, y su desarrollo posterior. Además, según los indicios revelados por la investigación histórica, fue un informante de la embajada estadounidense.

Nació en Ciudad de México el 8 de julio de 1885, nieto de un ingeniero militar estadounidense que llegó a México durante la invasión de 1847. Mecánico electricista de oficio, en su juventud trabajó instalando motores en minas y ranchos. Estuvo casado con la hija de un general obregonista de apellido Cruz. Probablemente gracias a la influencia de su suegro, a principios de 1918 entró a trabajar como mecánico al Departamento de Establecimientos Fabriles Mexicanos. Ahí, el coronel R. M. Campbell, agregado militar de la embajada estadounidense, lo reclutó para que informara sobre el desarrollo de la industria militar mexicana.

En noviembre de 1918, cuando se fundó el Gran Cuerpo Central de Trabajadores, Allen participó y, junto con el tranviario Diego Aguillón y Eduardo Camacho, impulsó su organización de propaganda, llamada Hermanos Socialistas Rojos, Jóvenes Socialistas Rojos o Cien Jóvenes Socialistas.

Para ese punto, el coronel Campbell fue sustituido como agregado militar por el coronel Harvey W. Miller, quien en adelante recibiría los informes de Allen.

En abril de 1919 participó en un mitin de la huelga ferrocarrilera en el que se declaró bolchevique. Ahí, Aguillón fue arrestado por insultar al presidente Carranza y alistado por la fuerza en el ejército. Entonces Allen, junto con el impresor Vicente Ferrer Aldana y otros militantes, dirigió a la Cámara de Diputados una petición para que fuera liberado, cosa que se logró al cabo de unas semanas.

Representando a los Hermanos Socialistas Rojos, Allen participó en el Congreso Nacional Socialista inaugurado en Ciudad de México el 25 de agosto. En la primera sesión fue elegido presidente de debates. En los siguientes días, se sumó a la corriente del indio Manabendra Nath y el estadounidense Charles Phillips. Al final del congreso fue elegido secretario general del Partido Nacional Socialista, que en realidad nunca llegó a funcionar.

Durante los siguientes meses participó en el semanario probolchevique El Soviet. En esa época vivía con su esposa en una casa propia en el suburbio de Tacubaya.

El 24 noviembre la docena de militantes que componía su grupo resolvió adoptar el nombre de Partido Comunista Mexicano. Como secretario general, fue quien redactó y firmó la carta formal a Angélica Balabanov, entonces secretaria de la Internacional Socialista (Comintern, por sus siglas en inglés) solicitando la admisión del recién fundado PCM.

En esos días, la recién reclutada Elena Torres se mudó a la casa del matrimonio Allen en Tacubaya, desde donde se hizo cargo del nuevo órgano del PCM, El Comunista.

A finales de diciembre, los principales cuadros extranjeros que habían fundado el partido partieron para Europa. Durante los siguientes meses, los demás cuadros renunciaron para sumarse al obregonismo triunfante o simplemente para dejar la militancia. Así, para junio, Allen había quedado prácticamente solo en el PCM.

Hacia medidos de 1920, había comenzado el auge huelguístico que coincidió con el interinato de De la Huerta. En junio se mudó a Ciudad de México el veracruzano Manuel Díaz Ramírez, quien se sumó al PCM y se alojó en casa de los Allen, donde se instaló una imprenta. Con ella, el 8 de agosto Allen y Díaz Ramírez pudieron lanzar un nuevo órgano de prensa, el Boletín Comunista, seguido una semana después de la revista Vida Nueva. En esos días, el PCM impulsó la fundación de una Federación Comunista del Proletariado Mexicano para coordinar a la izquierda sindical de la capital.

Ese verano tuvieron lugar unas elecciones federales en las que el Partido Comunista se abstuvo de participar. Fue Allen quien redactó el artículo del Boletín Comunista donde explicaba su posición abstencionista, contrariando las resoluciones del II Congreso de la Comintern. De esa época data la descripción que José C. Valadés haría de Allen:

Tenía Allen unos 35 años de edad, de mediana estatura, un poco encorvado, de enormes ojos verdes tras enormes espejuelos, perfectamente afeitado y con una voz ronca y sorda, de hablar tan lento que a veces su palabras se perdían. Siempre llevaba una mano en el pantalón y al hablar movía mecánicamente la cabeza, bien en sentido positivo o bien en negativo.

En enero de 1921 informó a la embajada estadounidense del regreso a México de Phillips y de los preparativos del arribo del comunista japonés Sen Katayama. El 2 de febrero, informó que pronto tendría lugar una conferencia nacional del PCM y que esperaba ser elegido nuevamente secretario general. No fue así. En esos días, efectivamente, se celebró una reunión del partido, pero en ella se resolvió suprimir la secretaría general y sustituirla por un comité de tres miembros, en los que además de Allen estarían Manuel Díaz Ramírez y José C. Valadés. Así terminó la gestión de Allen como secretario general del PCM.

El 10 de febrero, durante un evento político, Allen tuvo un altercado con Linn Gale, que dirigía un grupo comunista rival. Desenfundó la pistola y amenazó con matarlo, por lo que al día siguiente, la policía lo citó a declarar. A raíz de esto, en los siguientes días prefirió mantener un perfil político más bajo, separándose de hecho de la dirección del partido.

Cuando a finales de mes tuvo lugar el congreso que daría lugar a la Confederación General de Trabajadores (CGT), él participó como representante de la revista Vida Nueva y al final se le integró a la comisión de programa. El 15 de marzo viajó a Pachuca, donde se celebraba un congreso obrero del Partido Laborista de Morones, para informar a la embajada estadounidense.

A principios de abril, cuando supo que el resto de la dirección del PCM había decidido, sin consultarle, enviar a Díaz Ramírez a Rusia para el III Congreso de la Comintern, se ofendió y abandonó aun más sus funciones en el partido. Al día siguiente se entrevistó por única vez con Katayama, cosa que informó inmediatamente a la embajada. El 21 de abril informó que Díaz Ramírez había pasado por Laredo y se dirigía a Nueva York para embarcarse ahí rumbo a Rusia.

El 16 de mayo, el gobierno obregonista hizo arrestar a Charles Phillips y otros militantes extranjeros. Entonces, Allen se sumó a la comisión de la CGT que en vano se entrevistó con el presidente Obregón para solicitar la liberación de los presos. Dos días después el propio Allen fue arrestado mientras bajaba de un tranvía. Al no poder demostrar su nacionalidad mexicana, fue deportado a Estados Unidos.

Al día siguiente, él y el sindicalista Walter Foertmeyer, fueron trasladados a Laredo, donde llegaron el día 21, y fueron entregados al Departamento de Estado estadounidense que, a su vez, entregó a Allen a la Inteligencia Militar (según diría él, para que se investigara si había evadido la conscripción durante la guerra, aunque más probablemente para identificarse como informante de la embajada). Mientras se resolvía su caso, se le permitió alojarse en el campamento militar de McIntosh, donde lo vieron otros militantes deportados. Finalmente se le concedió permiso de quedarse en Estados Unidos.

A lo largo de junio trabajó como mecánico para la firma Allis Chalmers en distintas ciudades de la costa de Texas. Cuando terminaron las obras para las que había sido contratado, buscó trabajo en San Antonio y El Paso, pero, al no encontrarlo, el 27 de julio regresó clandestinamente a México.

No hay indicios de que en adelante restableciera su contacto con la embajada estadounidense. Pero por el momento tampoco se reintegró a la dirección en el PCM, limitándose a traducir documentos para su prensa. En septiembre asistió como simple observador al Primer Congreso de la CGT. El 10 de septiembre fue detenido nuevamente como extranjero pernicioso, pero esta vez pudo demostrar que era ciudadano mexicano y evitó la deportación.

El Primer Congreso del PCM, celebrado durante la última semana de 1921, ya no lo incluyó en la dirección. En el informe que Luis Fraina escribió sobre el estado del partido ni siquiera mencionó a Allen.

El 17 de marzo de 1922 participó en un mitin del sindicato inquilinario en la glorieta de Salto del Agua que fue disuelto por la policía. Ahí, recibió un balazo en una pierna y fue aprehendido.

En mayo volvió a trabajar como mecánico para la Secretaría de Guerra y Marina y bajo las órdenes del general José Fernando Ramírez ayudó a establecer la primera emisora radial del ejército mexicano.

En septiembre de 1922 redactó para el partido un largo informe donde narraba su versión de la historia del PCM.

Aunque en abril de 1923 el II Congreso del PCM tampoco lo incluyó en su Comité Nacional, en julio este comité lo cooptó como secretario de finanzas.

Así, junto con Díaz Ramírez, Rosendo Gómez Lorenzo, Diego Rivera y Rafael Mallén, formó parte del Comité Nacional Ejecutivo que en septiembre de 1923 resolvió concederle apoyo electoral al candidato más popular en las elecciones del siguiente año condenando como “traición” la actitud abstencionista. En ese punto estalló una lucha en el interior del Comité Nacional entre Díaz Ramírez, quien afirmaba que el candidato más popular sería Adolfo de la Huerta, y Diego Rivera, quien asesorado por Bertram Wolfe pedía apoyar al candidato oficialista Plutarco Elías Calles. Allen apoyó a Díaz Ramírez.

En diciembre, cuando estalló la rebelión delahuertista, las finanzas del partido estaban reducidas casi a la nada, por lo que Allen fue destituido de su puesto, y cuando se negó a devolver la documentación fue expulsado del partido.

Aunque nunca volvió a la dirección del PCM, en 1926 participó en proyectos como el Comité Manos Fuera de Nicaragua y la Liga Antiimperialista de las Américas. En noviembre de 1948 publicó un artículo sobre la fundación del PCM en La Voz de México.

Desconocemos las circunstancias de su muerte.

Aunque sus contemporáneos sospechaban de él, su papel como informante de la embajada quedó demostrado en los años ochenta, gracias a historiadores como Paco Ignacio Taibo II y Barry Carr.

MANUEL ALMANZA GARCÍA

Almanza fue uno de los principales dirigentes del PCM en el estado de Veracruz durante los años veinte, así como mentor político del líder campesino Úrsulo Galván.

Hijo de emigrantes españoles, nació el 15 de mayo de 1888 en el poblado de Elotepec, municipio de Huatusco, Veracruz. Siendo adolescente, sus padres quisieron enviarlo al seminario católico, pero él se negó y se estableció por su cuenta en el puerto de Veracruz, donde aprendió el oficio de carpintero.

Trabajando en la carpintería de Everardo Souza —en la planta baja de la casa donde vivía el poeta Salvador Díaz Mirón—, conoció a Úrsulo Galván (cinco años menor que él y originario de la misma región) a quien enseñó el oficio de carpintero.

En 1913 se casó con Rafaela Aguirre, con quien tendría seis hijos.

Entre 1913 y 1917 formó parte del Ejército Constitucionalista y combatió en la campaña de El Ébano. Tras ser licenciado, en 1918, recorrió con Galván la región de la Huasteca. En Tampico, ambos participaron en una huelga petrolera de la ciudad, y en el pueblo del Ojital ayudaron a organizar un sindicato campesino.

De vuelta en el puerto de Veracruz, a principios de 1919, ambos se sumaron a un círculo de estudios para obreros que había fundado Manuel Díaz Ramírez, y en abril participaron con él en la fundación del grupo Evolución Social, después rebautizado Antorcha Libertaria. Ese octubre, Almanza se encargó de editar el periódico quincenal del grupo, El Irredento.

En agosto de 1920, cuando Díaz Ramírez se mudó a Ciudad de México para dirigir el PCM, Almanza, Galván y Barrios ingresaron al partido y formaron el local del partido en Veracruz.

A finales de 1921 el PCM celebró su Primer Congreso nacional. En él aprobó una línea agraria que condenaba el reparto legal y en cambio favorecía la lucha sindical de los jornaleros y apuntaba a la colectivización. No hay registro de que Almanza haya participado en la discusión, pero lo cierto en que un año después él impulsaría una línea agraria muy diferente.

En febrero de 1922, al estallar el movimiento inquilinario del puerto, estuvo entre sus dirigentes y en junio se encargó de editar Frente Único, periódico conjunto del local comunista y el Sindicato Inquilinario. Ése fue el único diario que tendría el partido.

Cuando la huelga de pagos empezó a decaer en enero de 1923, Almanza propuso que el Sindicato Inquilinario y el local del PCM enviaran una comitiva a organizar comunidades campesinas por el interior del estado. En efecto, la comitiva se organizó y partió dirigida por Úrsulo Galván. Junto con Galván, Almanza desarrolló una posición favorable a la lucha por el reparto agrario legal, distinta de la línea aprobada por el PCM en su Primer Congreso. Cuando en el mes de marzo Galván fue invitado por el coronel radical Adalberto Tejeda, entonces gobernador de Veracruz, a organizar una liga agraria a nivel estatal con apoyo gubernamental, Almanza lo convenció de aceptar la propuesta. Así, en mayo, se fundó en Jalapa la Liga de Comunidades Agrarias de Veracruz (LCAV), bajo la dirección de Galván y con el apoyo del gobernador Tejeda. Almanza se integró a su dirigencia como encargado de prensa.

Entre diciembre de 1923 y febrero de 1924, participó en la resistencia armada contra la rebelión militar delahuertista.

En mayo de 1924, la II Conferencia Nacional del PCM lo eligió miembro suplente del Comité Ejecutivo Nacional. En noviembre, el II Congreso de la LCAV lo eligió secretario. Además, resolvió enviarlo a Moscú como representante de la Liga ante el II Congreso del Consejo Internacional Campesino (Krestintern por sus siglas en ruso), que se celebraría en abril del año siguiente. También pudo participar en V Pleno Ampliado del Comité Ejecutivo Internacional de la Comintern, que se celebró en marzo en Moscú.

Al volver a México se instaló en Jalapa, donde ese octubre fundó el periódico de la LCAV La Voz del Campesino. Junto con Galván y Díaz Ramírez participó en la lucha interna contra la dirección nacional del partido que comenzó del verano de 1925 y se extendió hasta mayo de 1926, cuando, bajo la presión de la Internacional, el IV Congreso Nacional del partido llegó a una solución de compromiso.

Ese mismo congreso resolvió lanzar una organización campesina nacional, por lo que en los siguientes meses Almanza viajó por el país como parte de la comisión organizadora de la Liga Nacional Campesina, cuyo congreso fundacional se inauguró el 20 de noviembre de ese año. Curiosamente, Almanza participó como delegado por Sinaloa.

En las elecciones del verano de 1928, fue electo diputado federal.

La orientación “agrarista” del PCM terminó abruptamente en abril de 1929, después del alzamiento escobarista, cuando el partido exigió a sus cuadros romper tajantemente con todos los caudillos burgueses. Al negarse a romper su alianza con el gobernador Tejeda, Úrsulo Galván fue expulsado del partido el 22 de mayo. En el Pleno de junio, donde se formalizó el giro izquierdista del PCM, Almanza y los demás líderes de la LCAV también fueron expulsados. Nunca volverían al Partido Comunista.

Tras la muerte de Galván, en julio de 1930, Almanza fue elegido su sucesor al frente de la LCAV. En 1932 fue electo senador, postulado por el partido de Tejeda. Al año siguiente, este partido se reorganizó como Partido Socialista de las Izquierdas (PSDLI), con Almanza como su presidente y Tejeda como su inspirador político.

En 1934, el PSDLI postuló a Tejeda como candidato a la presidencia, en contraposición tanto al oficialista Lázaro Cárdenas como al comunista Hernán Laborde. Durante el cardenismo, sin embargo, el PSDLI se reconcilió con Cárdenas y se integró a la política oficial. En 1936, Almanza apoyó a Miguel Alemán (el futuro presidente) en su campaña para la gubernatura de Veracruz.

En 1952 el gobierno de Veracruz lo comisionó para escribir una historia del agrarismo en el estado, pero el manuscrito quedó inconcluso al morir Almanza el 7 de marzo de 1954, poco antes de cumplir 75 años.

GRACIELA AMADOR SANDOVAL

La primera esposa de Siqueiros fue una talentosa promotora del teatro infantil, letrista e investigadora de la música folklórica, así como la primera administradora del periódico El Machete. Al lado de Siqueiros, Amador desarrolló una intensa militancia cultural y política dentro del PCM y llegó a dirigir el trabajo femenino de la Confederación Obrera de Jalisco. Pese a su indudable talento, sin embargo, se mantuvo a la sombra de su celoso marido y tras su divorcio se distanció de la militancia.

Nació en Villa de Cos, Zacatecas, en 1894. Fue una de los 22 hijos que tuvo el historiador y político liberal Elías Amador.

Siendo niña se trasladó con su familia a Ciudad de México, donde terminó la primaria, estudió inglés y francés y tomó lecciones de música con Manuel M. Ponce.

Durante la Revolución, muchos de sus hermanos tomaron las armas y combatieron en las distintas facciones de la guerra civil. Uno de ellos, Octavio, combatió en el Ejército Constitucionalista, donde conoció al joven pintor José Alfaro Siqueiros. En enero de 1918 se lo presentó a Graciela, quien inició un romance con él. Fue ella quien le puso el nombre de pila “David” (en referencia a la escultura de Miguel Ángel) que él usaría en adelante en lugar de José. En agosto se casaron.

Ese año, Amador ganó un concurso de cuento del diario El Universal por el que obtuvo 50 pesos.

A finales de 1918 la pareja se embarcó a Europa para establecerse en París y después en Barcelona, donde residiría hasta 1921.

De vuelta en Ciudad México, la pareja se estableció en una pensión de la colonia Doctores y luego en un apartamento de la calle Uruguay. En esa época vino a vivir con ellos el adolescente Jorge Piñó Sandoval, que había sido adoptado por la familia Amador.

En 1922 Amador colaboró con Siqueiros, Diego Rivera y Xavier Guerrero en la fundación del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores. Junto con ellos, a principios de 1924 ingresó al PCM y en marzo estuvo entre los fundadores del periódico El Machete, del Sindicato de Pintores, ocupando el puesto de administradora. El título de la publicación se debe a un poema colectivo que se le atribuye principalmente a ella, y que aparece en el primer número de la publicación, correspondiente al mes de marzo de 1924:

El machete sirve para cortar la caña,

para abrir las veredas en los bosques umbríos,

decapitar culebras, tronchar toda cizaña

y humillar la soberbia de los ricos impíos.

Desde el primer número de El Machete (fechado el 13 de marzo de 1924), y a lo largo del siguiente año, Amador fungió como administradora del periódico y publicó en sus páginas diversas contribuciones literarias (en general fragmentos de piezas teatrales de contenido social) bajo el pseudónimo Silveria Sierra. Sólo abandonó el puesto en mayo de 1925, cuando el PCM, tras su III Congreso, adoptó El Machete como su órgano oficial.

En esa época, Amador dio lecciones de música al hijo del ministro de agricultura Ramón P. de Negri (hijo que en el futuro se haría célebre como periodista con el nombre Carlos Denegri).

En 1926, Amador se trasladó, junto con su esposo Siqueiros y los militantes José Díaz, Amado de la Cueva y Roberto Reyes Pérez, al estado de Jalisco. Ahí, con la anuencia del gobernador izquierdista José Guadalupe Zuno, en los siguientes años realizarían una intensa labor de organización sindical entre los mineros. Ese verano, tras una huelga exitosa en la compañía Cinco Minas, dirigió la fundación de un centro cultural de mujeres en el pueblo de Hostotipaquillo. Ese diciembre ayudó a fundar en Guadalajara el periódico minero El Martillo, que se describía como “hermano de El Machete”. En febrero de 1927, la labor de este grupo de comunistas se tradujo en la fundación de la Confederación Obrera de Jalisco, en cuya dirección participó Amador como responsable del trabajo femenino.

Ese año retomó sus contribuciones literarias a El Machete, sobre todo con narraciones breves y letras de corridos políticos.

Para el 7 de noviembre de 1927 (décimo aniversario de la Revolución de Octubre) viajó a Ciudad de México para participar en el Congreso de Amigos de la URSS, que dio origen a la organización del mismo nombre.

A principios de 1928 se integró a la dirección de la sección mexicana del Socorro Rojo y en la primavera viajó a la Unión Soviética para representar, junto con Siqueiros, a la Federación Obrera de Jalisco en el IV Congreso de la Internacional Sindical Roja, ocupando un lugar en su mesa directiva. También participó, como representante mexicana del Socorro Rojo, en una reunión con la revolucionaria alemana Clara Zetkin, en el Instituto Lenin. Volvió a México junto con Siqueiros hacia el mes de agosto. En el viaje de vuelta, la pareja coincidió con Diego Rivera, quien desde 1927 había vivido en la URSS.

En enero de 1929, cuando se fundó la Confederación Sindical Unitaria de México (CSUM) y Siqueiros fue nombrado su secretario general, la pareja dejó Jalisco para establecerse nuevamente en Ciudad de México. Ahí Amador volvió a emplearse como profesora particular de música. En marzo inició una columna regular en El Machete titulada “Los cuentos del Machete”, en la que alternaba sus propias narraciones con traducciones de cuentos de la literatura universal, siempre con alguna enseñanza social.

En mayo, Siqueiros viajó a Sudamérica, donde inició una relación con la escritora uruguaya Blanca Luz Brum, quien lo acompañó de vuelta a México en agosto. Eso marcó el final de su relación con Amador. Sin embargo, como la dirección del partido desconfiaba de Brum, Siqueiros tuvo que mantener en secreto su relación con ella y siguió viviendo con Amador, para guardar las apariencias, hasta principios de 1930.

Tras romper finalmente con Siqueiros, Amador se retiró de la militancia directa (al inicio de la época de clandestinidad del partido), aunque siguió simpatizando con sus campañas. Así, en 1935 estuvo entre las fundadoras del Frente Único Pro Derechos de la Mujer, impulsado por el PCM.

A partir de los años treinta se dedicó sobre todo al teatro de títeres. En 1932 fundó la Unión Mexicana de Titiriteros y en 1936, junto con el poeta Germán List Arzubide, la compañía de teatro guiñol El Periquito, con la que se fue de gira a Estados Unidos en 1937-1938.

Murió en Ciudad de México en 1951, a los 57 años de edad.

En 1967 Raquel Tibol publicó una compilación póstuma de sus contribuciones literarias en El Machete, con un prólogo de Juan de la Cabada.

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Óscar de Pablo (Cuernavaca, 1979) es politólogo y poeta. Ha escrito los poemarios El baile de las condiciones (2011) y De la materia en forma de sonido (2013), así como la novela El hábito de la noche (2011) y el relato histórico El capitán Sangre fría. Conversación con el fantasma de Rosendo Gómez Lorenzo (2016). Fue coautor del guion cinematográfico Soldados de Guadalupe, que en 2009 obtuvo el premio Alejandro Galindo. También ha publicado diversos ensayos y artículos de cortehistórico y político en publicaciones como Memoria y la Revista de la Universidad. Desde 2015 colabora con la Brigada para Leer en Libertad, asociación civil dedicada a la promoción de la lectura.