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La trampa que avergüenza a Australia

¡Australia está en estado de Shock! Olvídense del mundial. Y es que para Australia, el Cricket, es como una concha al café, como un bolillo al tamal, o como unas vacaciones a Semana Santa, de tal forma que el capitán de la selección nacional de Cricket, es el segundo puesto de trabajo más importante de la isla, tan sólo detrás de el de Primer Ministro, por lo que la confesión de Steve Smith, actual capitán de la selección australiana, quién aceptó haber hecho trampa en un partido frente a Sudáfrica se ha convertido en una verdadera ofensa nacional.

Smith, reconoció el domingo haber hecho trampa, para alterar el estado de la pelota y así modificar su trayectoria durante el partido que sostuvieron contra Sudáfrica en Ciudad del Cabo. 

Así, con la ayuda de su compañero Cameron Bancroft,  utilizó una cinta adhesiva para recoger partículas abrasivas del campo y frotar la bola con ellas para así rasparla y hacer que su trayectoria fuera impredecible para el equipo rival, sin embargo, hubo un pequeño problema y es que las cámaras de televisión lo pescaron en flagrancia. 

Cuando los jugadores se dieron cuenta de que estaban siendo enfocados por la televisión, únicamente trataron de guardar la cinta adhesiva en sus calzones, donde esperemos que no se les hayan pegado otro tipo de bolas, porque OOOUCH! 

Tras el escándalo, Smith tuvo que reconocer los hechos, provocando la indignación de millones de australianos, incluyendo al primer ministro de la nación, Malcolm Turnbull, quién reconoció estar “conmocionado” y haber sufrido una ‘amarga decepción’:  

Es completamente imposible asumir que el equipo australiano esté involucrado en una trampa», aseguró. Sin embrago sus declaraciones  no son más que el reflejo del impacto de una nación.

La sociedad australiana, exige que se expulse a Bancroft y Smith por igual, pero mientras que la Federación Australiana de Cricket lo considera, son los patrocinadores los que están poniendo marcha atrás, pues aseguran que tolerar la trampa de un jugador, es tolerar la trampa de todos los australianos.

Y es aquí, donde uno no puede hacer otra cosa más que imaginar de lo que sería de nuestro fútbol, de nuestro deporte y de nuestro país, si en vez de aplaudir el colmillo, o el saber aprovechar las circunstancias, fuéramos simplemente justos y honestos para reconocer, señalar y castigar las trampas.

Y es que como bien dicen por ahí, tolerar las trampas de uno, es tolerar las trampas de todos. 

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