Activistas alertan riesgos en Ley General de Biodiversidad, minuta ya fue avalada por diputados

La falta de quórum no es problema cuando los legisladores tienen ganas de chambear. Ejemplo lo sucedido el pasado 22 de marzo con la aprobación “ilegal” de la minuta de la ley General de Biodiversidad en la comisión de medio ambiente en la Cámara de Diputados. ¿Por qué ilegal? Ahh pues porque a los legisladores les valió gorro el hecho de que únicamente eran 15 y que ni siquiera se había realizado la consulta que solicitaron organizaciones y las comisiones de Asuntos Indígenas. Se prevé que hoy la minuta pueda ser presentada al pleno para su aprobación.

Promovida por representantes del Partido Verde y del PRI, esta ley podría significar la privatización de recursos naturales en nuestro país, según alertaron integrantes de la Coalición Ciudadana ante la Ley General de Biodiversidad (LGB). De ahí su llamado a la realización de una consulta pública, mismo que fue ignorado a la hora de pasar la minuta en el pleno de la Cámara. “No cumplió con el quórum necesario, se realizó a puerta cerrada, sin grabación de la misma y pasando por alto el tiempo reglamentario de 30 minutos para integrar el mencionado quórum”, denunció Adelita San Vicente, de la organización “Semillas de Vida”, ante la aprobación del proyecto.

Pero bueno… ¿de qué va la Ley General de Biodiversidad? En teoría, la Ley pretende su expedición para incorporar el Protocolo de Nagoya a la legislación mexicana; integrar las disposiciones de biodiversidad en un solo ordenamiento; fortalecer y actualizar las disposiciones de la Ley General de la Vida Silvestre y conservar la biodiversidad de México. Para ello, se presenta una serie de artículos que abrogan la Ley General de Vida Silvestre y derogan el Título Segundo de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la  Protección al Ambiente. “Todo ello dentro del marco constitucional de derechos humanos, conforme lo mandatado por el Artículo 1° de la Carta Magna”, señala el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda).

Sin embargo, grupos ambientalistas apuntan que la ley pone en riesgo las grandes áreas naturales protegidas del país, las cuales – a su vez – ofrecen condiciones para el resguardo de especies nativas y ecosistemas vírgenes del país. Con la nueva legislación, estas zonas podrían estar sujetas a explotación minera y energética, alertan. “De aprobarse tendría serias consecuencias a la biodiversidad de México, para regular muchos temas desde temas genéticos, desregulación de áreas naturales protegidas y explotación minera”, explicó Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica.

En conferencia de prensa, representantes de la Coalición, la cual reúne a cerca de 200 organizaciones, señalaron que contra la LGB también hay expresiones de las fracciones de Morena y PRD, mientras que en el PAN se ha planteado la idea de cambiar la minuta de ley, ya que ésta es “incompatible con la protección del medio ambiente”.  Incluso desde el Congreso de Oaxaca se llegó al acuerdo de pedir a su simil federal que la legislación sea sometida a un proceso de consulta con los pueblos y comunidades que resultarían afectadas con su implementación.

Adelita San Vicente, de la organización “Semillas de Vida”, apuntó que tras la aprobación de la LGB habría intereses económicos de industrias de generación de energía, extractiva, farmacéutica, cosmética y de alimentos. “Se quieren apropiar, a través de esta ley, de los recursos energéticos que no sólo son de los pueblos originarios, sino del país; si ya hemos perdido soberanía con Pemex, con esto vamos a perder prácticamente todo”, advirtió al respecto Carlos Ávila Bello, de la Universidad Veracruzana. En más detalle, en la conferencia se señaló que la ley permite el patentamiento de genes, plantas alimenticias y medicinales que las comunidades indígenas han preservado por siglos. Además, en la redacción inicial de la iniciativa se permite que especies como la tortuga marina puedan ser objeto de caza, esto debido a la abrogación de la Ley General de la Vida Silvestre.