En medio de una pelea con el Vaticano, China controla hasta las biblias que se venden

La libertad de religión en China no es algo sencillo. Aunque el país —y el partido en el poder— afirman que son ateos, mantienen los ojos muy cerca de las creencias de sus habitantes. Un ejemplo, es la situación actual con la religión católica, China y el Vaticano no se llevan nada bien. Entonces, la venta de biblias está controlada por el gobierno y ahora, gracias a una investigación de The Independent, nos enteramos que ni siquiera en línea las pueden encontrar. 

El país asiático, desde los años 50, ha mantenido muy vigilada la compra de las biblias, de hecho, solo podían ser impresas y distribuidas por iglesias afiliadas al gobierno. Estas iglesias forman la Asociación Católica Patriótica, un grupo religioso que no tiene ninguna relación con el Vaticano. 

Sin embargo, los chinos católicos, que se calcula que son como 6 millones, habían encontrado la forma de conseguirlas vía online. Lo malo, su compra digital se les terminó.

La investigación publicada este jueves, 5 de abril, descubrió que cuando buscas por la Biblia en las plataformas de comercio digital solo tendrás una respuesta: “sin resultados”. Según The Independent, ninguna de las grandes plataformas chinas permite encontrar alguna versión de esta publicación. Ni Taobao, ni Jingdong, ni DangDang; es más, ni Amazon te dará resultados si quieres buscar una Biblia en China.

Lo importante aquí —además de la extraña desaparición de libertad religiosa, obvio—, es que la aparente eliminación de la Biblia en el mercado llega justo cuando las tensiones entre China y la Iglesia Romana están llegando a un punto crítico. Eso sí, el problema no es nuevo.

En 1951, China rompió relaciones con el Vaticano, o sea que el pleito lleva casi 70 años. En aquella ocasión, el problema comenzó cuando hubo un intento de asesinato a un líder del gobierno Chino por parte de un sacerdote. Entonces, desde esa lejana época el Partido Comunista Chino toma a la Iglesia Católica como una fuerza hostil y la cosa no ha mejorado.

Sin embargo, estos días son claves: China y el Vaticano llevan varias pláticas y hasta se regalan piezas de arte en la última intentona por arreglar su situación. El lado malo, Pekín insiste en tener el control de los obispos y los romanos mantienen que solo el Papa puede tener esa autoridad.

Ahora, si estaban justo en medio de arreglar el añejo pleito, suponemos que la noticias de que prácticamente no puedes comprar una Biblia en China, no sentarán muy bien en la mesa de negociación.

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