Mundo

Guía para entender el conflicto de Siria

Siria está por cumplir 7 años de guerra, bombardeos y muertes. Cuando el pueblo se levantó en contra de los abusos del  presidente Bashar al Asad en el 2011, jamás se imaginaron que terminarían viviendo el peor y el más tortuoso infierno. Y es que a diferencia de otros países donde la prioridad es el pueblo, el mandatario sirio cuenta con tanto poder y alianzas, que no lo quitan de su posición por nada del mundo.

Hasta el 2016, más de 400 mil personas habían perdido la vida según cifras de la ONU, pero el Centro Sirio de Investigación en Políticas, calcula que el número de muertos supera los 470,000.  La guerra ha provocado pobreza extrema y que los sirios vivan en un constante terror. Es por ello que más de 5 millones de personas han decidido abandonar el país en busca de un futuro mejor. Los que decidieron permanecer, saben que lo último que les queda es luchar por un rayo  de esperanza entre las tinieblas.

El conflicto es tan sencillo y a la vez tan complejo, que vale la pena repasar cada una de las etapas que formaron el origen del mismo.

localización Siria
PxHere

Siria antes de la guerra

Para comprender el conflicto, es necesario partir del hecho de que Siria es un país étnicamente completo, en donde los suníes constituían una gran mayoría de la población total. El Partido Baaz Árabe Socialista ha estado en poder desde 1963, sus fundadores,  cristiano Michel Aflaq y el suní Salah al Din al Bitar, crearon un partido laico y progresista, dándole una orientación claramente izquierdista aunque sin acabar con el capitalismo, pero en 1970, el entonces ministro de Defensa, Hafez al-Assad, dio un golpe de Estado al que llamó “movimiento correctivo”, para afianzarse en el poder.

Bajo su batuta, Siria se lanzó a la guerra contra Israel en 1973 con el fin de recuperar el Golán, que había perdido seis años antes, y posteriormente envió las tropas a Líbano, para tratar de “pacificar” a dicho país que atravesaba una serie de sangrientas guerras civiles que no terminaron hasta 1990.

Hafez al-Assad gobernó durante casi 30 años con mano de hierro,  no permitía los cuestionamientos ni la disidencia.  Durante su mandato, Assad buscó tener un acercamiento con Estados Unidos, pero la injerencia de Israel abortó toda clase de intentos, tal vez, el  más visible haya sido tras la invasión de Irak a Kuwait en 1990, cuando Siria se sumó a la coalición militar occidental que liberó Kuwait a cambio de la promesa de Washington de emprender un proceso de paz con Israel, sin embargo, estos últimos nunca tuvieron la menor intención de abandonar el Golán, contando indirectamente con el respaldo norteamericano, por lo que tras la llegada de George Bush hijo a la Casa Blanca, Siria prefirió buscar alianzas con otros países que tuvieran una ideología contraria a la norteamericana, es decir, Rusia e Irán.

Hafez al-Assad murió en el año 2000, y en realidad, él quería que su sucesor fuera su hijo Bassel, quién falleció en un accidente automovilístico, por lo que no tuvo de otra, más que mandar llamar a su hijo Bashar, quién vivía en Reino Unido, para prepararlo en academias militares y dejarlo listo para la sucesión.  Entre dichos preparativos, se realizó una reforma al artículo 83 de la  Constitución, misma que impedía a los menores de 40 años acceder a la presidencia y el 10 de julio del año 2000, se celebró un referéndum con el que ganó con un 97% de los votos a su favor, convirtiéndose así en el sucesor de su padre.

El inicio del conflicto

El momento clave, se desarrolla en 2011, cuando inspirados por la Primavera Árabe grupo de adolescentes, pintaron consignas revolucionarias, en la pared de una escuela, los chicos fueron arrestados y torturados por las fuerzas de seguridad. Lo que desató el descontento de la población, marchas y mítines con aspiración a la democracia y derechos humanos, se propagaron por todo el país.

Para el 15 de marzo, diferentes movimientos recorrían diversos estados para llegar a la concentración más grande,  en la provincia de Damasco y Aleppo. La policía, respondió a las protestas abriendo fuego contra los manifestantes, lo que desencadenó en una protesta nacional, exigiendo la renuncia de Assad.

Desde entonces, diversos grupos decidieron salir a enfrentar a la policía, al gobierno y al presidente, con las manos empuñadas por armas.

Ejercito sirio con bandera
goodfreephoto

La declaración de guerra

Pero mientras la policía oprimía a la resistencia, los grupos manifestantes iban ganando más simpatizantes, mismos que estaban dispuestos a defenderse y expulsar a las fuerzas de seguridad de sus regiones.  El país entero luchaba por una revolución.

Mientras el conflicto se daba a conocer en el mundo, Bashar  al-Assad, optó por señalar a los manifestantes como “”terroristas apoyados por el exterior”, prometió “aplastar” a los participantes y restaurar el control del estado.

En 2012, prácticamente el enfrentamiento era entre aquéllos que apoyaban a Al Asad y los que se oponían a él. El Ejecutivo con el poder que poseía, utilizó artimañas para que el conflicto a ojos de los países aliados, se viera como un ataque de carácter religioso. Lo que provocó que los países vecinos creyeran que de verdad  estaban sufriendo los ataques de grupos terroristas, por supuesto, fue ahí donde el conflicto tomó otra dimensión.

ciudad siria destruida por guerra
Flickr

En el ojo del huracán

Conforme la disputa crecía, el grupo opositor a Bashar, fue ganando adeptos, pero muchos sectores aprovecharon el movimiento para filtrarse y poder operar desde un perfil anónimo, generando que la fuerza revolucionaria se fracturara y consigo el poder de la lucha.

Entre estos subgrupos, se encontraron fuerzas rebeldes tanto moderadas, como radicales, entre estas últimas destacaba la presencia de militantes del Estado Islámico (EI), o de la Frente al Nusra, grupo pequeño afiliado a Al Qaeda, así como grupos kurdos,  y lo único que propiciaron fue que países como Estados Unidos, Turquía y Arabia Saudí, prestaran atención al conflicto, no quitándoles la vista de encima.

Bashar Al Assad presidente de Siria
Bashar Al Assad, Presidente de Siria

El rol  de los países internacionales

Reino Unido, Francia, Estados Unidos y otros 6 países, se involucraron en la conflagración en 2014, pero de una forma muy tibia. Primero Estados Unidos brindó armas a los revolucionarios para después quitárselas, por temor a que cayeran en manos de los yihadistas.

En aquel entonces, Obama actuó con diplomacia, solicitando la renuncia del presidente sirio. Pero la cosa se intensificó cuando Donald Trump entró al poder, ordenando un ataque que involucró 58 misiles contra las fuerzas de Al Asad en 2017.

Hace unos días, Estados Unidos volvió a bombardear Siria, con el apoyo de los gobiernos inglés y francés, esta vez, argumentaron, en respuesta a un ataque con armas químicas contra la población civil de Douma.

Es posible que la presión internacional, hubiera podido solucionar el conflicto. Sin embargo, Al Assad tiene la última carta hasta el final: Rusia como aliado a cambio de proteger los intereses del Kremlin. Con el mismo propósito, Irán se sumó a la alianza, ya que Siria es el principal punto de tránsito de armamentos que Teherán envía al movimiento chiita de Hezbolá en Líbano, por consiguiente, este país también se sube al barco para proteger a Asad.

La ayuda se acaba

La ayuda humanitaria, está perdiendo fuerza. Por un lado, más de cuatro mil centenas de personas han perdido la vida en este conflicto bélico, dejando muy probablemente a miles de familias incompletas. Pero los que sobreviven, lo hacen en tal carencia que la ONU se vio forzada a pedir una tregua para llevar ayuda humanitaria y atención a los heridos.

De acuerdo con la ONU, cerca de 70% de la población no tiene acceso a agua potable ni a alimentos, el problema es tan grande que se sale de las manos,  según las estimaciones de Naciones Unidas, se necesitan US$3.200 millones de ayuda para los 13,5 millones de personas, incluidos seis millones de niños, que requieren asistencia humanitaria.

Los que pudieron salir del país, viven como apestados en regiones dónde los gobiernos ya no saben qué hacer con ellos. Pero la cruzada no se limita a Siria, Los países vecinos: Líbano, Jordania y Turquía, se han visto afectados y actualmente  están enfrentando una severa crisis tratando de dar asilo a la mayor cabida de personas.

camión de ayuda ONU
PxHere

La solución

Los expertos aseguran que la única forma de poner fin al conflicto, es por con persuasión por la vía pacífica-política.

El Consejo de Seguridad de la ONU pidió la implementación del Comunicado de Ginebra de 2012 en el que se contempla un organismo de gobierno de transición con amplios poderes ejecutivos “formado sobre la base de consentimiento mutuo”.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos internacionales, el gobierno sirio no da marcha  atrás, por lo que la única solución será acabar con Bashar al-Assad, y convocar a elecciones, con la esperanza de que un nuevo gobierno sea el que el país sirio merece. Sin embargo,  ese plazo, aún tiene fecha indefinida.

Comentarios