Un turista ebrio escaló una montaña de 2 mil 400 metros y nadie sabe cómo lo logró

¿Quién no ha tenido tropiezos con la bebida? Una peda mide el nivel de diversión dependiendo a las hazañas realizadas. Los momentos épicos de esa borrachera seguro son los que no recuerdas pero son esos mismos que tus amigos te recordarán toda la vida. Tú bailando, tú marcándole a tu ex o tú vomitando el carro de la persona que te gusta… pero, ¿imaginas a alguien escalando una montaña de 2 mil 400 metros, BORRACHO? ¡Peda É-PI-CA!

Pavel es un hombre de 30 años que, según narra El País, estaba pasándola bien en un bar en los Alpes, pero luego de unas copas de más, el turista decidió que era buena idea irse a dormir… con lo que no contaba era con que se fuera a perder en medio de la nieve, vistiendo mocasines y un abrigo nada calientito.

Un turista ebrio escaló una montaña de 2 mil kilómetros
Foto: El País

Nadie sabe cómo, pero al parecer Pavel salió del bar, caminó y, en un punto, comenzó a escalar la montaña, superando una pendiente de 400 metros. Una vez que terminó de subir, este hombre encontró un restaurante, “Igloo”, mismo que confundió con su hotel. Tras unos minutos tratando de abrir la puerta, lo consiguió y, como todo buen borracho, buscó un lugar cómodo y fue ahí donde pasó la noche.

Al día siguiente, el cocinero y meseros subieron en sus motos al restaurante y, cuando entraron, encontraron a Pavel acostado. Nicoletta Giordano, quien es la dueña del local, contó a El País que no saben cómo es que logró hacer tan largo recorrido.

“No sabemos con qué fuerzas físicas consiguió subir ni qué camino pudo coger”

Además, para las condiciones de Pavel, fue una gran hazaña no hundirse en la nieve.

“Tuvo mucha suerte de no salirse de las pistas. Hubiera arriesgado su vida”

Un turista ebrio escaló una montaña de 2 mil kilómetros
Foto: El País

De acuerdo a la policía, Pavel pudo haber llegado al restaurante entre las 2 y 3 de la mañana, pero siguen sin saber cómo. Giordano dice que, cuando lo encontraron, él no recordaba nada, pero lo único que hizo fue pedir disculpas… ya ni queremos imaginar su cruda moral. 

Una vez pasado el alboroto, Pavel volvió a subir a la cima de la montaña, esta vez bien abrigado y en una moto, esto para agradecerles a los encargados su amabilidad. Incluso hasta se tomó una foto con ellos.