No hay manera de estar preparado para ver ‘Avengers: Infinity War’

Las expectativas crecieron conforme el anuncio de la más grande película de superhéroes, para la mayoría de los fanáticos de esta parte del cine, se acercaba. Cuando Marvel Studios comenzó toda una aventura cinematográfica hace 10 años con la salida de Iron Man de la mano con Robert Downey Jr. –que incluso marcó el regreso del actor a las grandes ligas de Hollywood–, los que siguieron cada uno de los filmes, sabían que el momento de Avengers: Infinity War tenía que llegar. Pero lo que nadie sabía, es que sería de esta manera…

En otras palabras, los hermanos Russo junto a un montón de grandes actores que de otra manera nunca habríamos visto juntos, hicieron lo imposible y convirtieron a las historias nacidas en un cómic, algo inimaginable que marcó la historia de la industria del cine. Esto último, para muchos directores de la vieja escuela, ha sido un malestar que crece conforme el tiempo pasa, todo lo contrario a las fórmulas que antes funcionaron y ahora ya no están.

Algo así ha sucedido con las películas que presentan futuros distópicos donde la humanidad no se ve nada favorecida, o bien, la ciencia ficción. Un género de nicho que se mantuvo apegado a historias muy específicas, pero que ahora ha llegado a definir qué es lo que va a ser un éxito más allá de la taquilla, y que se puede quedar en el olvido.

Las razones por las que los filmes de Marvel y esta última cinta en específico han roto con todo lo que conocíamos, sobran. Sobre todo si empezamos con la promesa de ver a todos los héroes juntos por primera vez interactuando de forma graciosa, pero al mismo tiempo sentimental con algunos lazos románticos que llegan más allá de un grupo de personas que buscan hacer lo correcto.

Pero eso ya lo sabíamos. Desde que salió el primer tráiler de la cinta, las emociones no se hicieron esperar y descubrimos que por ahí iban a aparecer los personajes principales acompañados de unos que se mantienen en un plano secundario. Sin embargo, lo que pocos saben y descubren al momento de estar frente a una pantalla inmensa y una guerra sin precedentes, es que por primera vez, a cada uno de los personajes, sin importar su participación en las otras ¿18 películas? –por si ya perdimos la cuenta–, se les hace justicia a cada uno, y con esto, la cosa está dicha.

Cada uno de los personajes de Marvel hace referencia a una de las formas más básicas de la personalidad de los hombres en sociedad. Mientras Star-Lord representa una actitud positiva frente a la tragedia, Groot se ve como algo mucho más grande que engloba bondad y solidaridad. Cuando Doctor Strange refleja sabiduría y conciencia, Thor da paso a la fuerza y voluntad; Hulk es un reflejo del sacrificio a costa de todo; Black Widow es valentía; Capitán América representa el liderazgo; Spider-Man, de una forma más pura, es inocencia, porque en los momentos difíciles, quizá, es cuando más se necesita…

Y así con cada uno de los cientos de personajes que salen aquí y los que se la perdieron. Sin embargo, la enorme diferencia entre las otras producciones y esta, es que al fin, todos simbolizan todo. En otras palabras: Drax es tan importante como Black Panther y Falcon es igual de determinante que Wong, Rocket Raccoon y la Bruja Escarlata. Y es precisamente esto donde radica la grandeza de Infinity War: no es la última guerra contra un Thanos todo poderoso y malvado que, de alguna manera, es similar y complejo como Erik Killmonger, sino que son todos los héroes en uno.

No hay manera de preparar al público para una cinta tan dinámica que de ninguna manera es perfecta, sobre todo con un final que deja a todos, incluso a los que no siguieron estos 10 años, con una emoción que pocas veces se ha visto en el cine y en las películas de superhéroes. Un final que no es final, la forzosa y necesaria “muerte” de algunos personajes, la gracia que se encuentra en medio de un conflicto, la interacción entre héroes que no parecen serlo, una serie de sacrificios que podrían conmover a cualquiera y el arrepentimiento.

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