Le apuntan a niños y periodistas: tres ataques en Afganistán dejan decenas de heridos

Malas noticias en el Medio Oriente. Una semana después de que un atentado de ISIS dejara más de 50 muertos afuera de un centro de registro electoral, el Estado Islámico volvió a ocupar los titulares con dos ataques distintos en Afganistán. El primero, un doble ataque con bombas en Kabul dirigido a periodistas y que cobró al menos 9 de sus vidas. El otro, en la ciudad sureña de Kandahar, terminó con la vida de 11 niños. Los dos atentados dejaron decenas de heridos.

Este lunes, 30 de abril, a las 8 de la mañana de allá, una bomba explotó en la capital del país. En este primer atentado, un terrorista hizo estallar una motocicleta cargada de explosivos a las afueras de una academia de inglés. Camarógrafos, fotógrafos y reporteros fueron a cubrir este evento, pero un miembro de ISIS acompañaba el convoy.

Según los reportes, con cámara al hombro y disfrazado de periodista, el terrorista explotó una segunda bomba en medio de los miembros de la prensa. Este segundo ataque dejó al menos 25 muertos. Entre ellos, el jefe de fotografía de AFP, Shah Marai.

Además de Marai, Radio Free Europe confirmó la muerte de tres de sus periodistas; Tolo News reportó que falleció uno de sus camarógrafos; y 1TV, de Afganistán, dijo que uno de sus reporteros y su fotógrafo perdieron la vida.

Horas después, en la ciudad sureña de Kandahar, otro kamikaze mató a once niños cerca del aeropuerto de la segunda ciudad más grande de Afganistán. Este ataque, otra vez organizado por el estado islámico, involucraba a un terrorista que manejaba un coche bomba. Según los reportes, el miembro de ISIS apuntaba hacia un grupo de soldados de la OTAN pero terminó impactando contra los alumnos de una escuela.

Además de los niños, otras 16 personas resultaron heridas. Entre ellas, había cinco soldados de la Alianza del Atlántico Norte y policías afganos. Según AFP, estos ataques vienen después de que el miércoles iniciara la ofensiva de primavera del Estado Islámico. 

Después del ataque contra los medios, un gran grupo acudió al lugar del atentado. “Si matan a una linea de periodistas reportando aquí, en cinco horas estaremos de regreso. La linea será más larga y la determinación más grande”, dijo un periodista a la BBC.

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