35 años de ‘Power, Corruption & Lies’, el disco que marcó la historia de New Order

El 2 de mayo de 1983, New Order lanzó su segundo material de estudio, Power, Corruption & Lies, el cual fue nombrado así en honor al graffiti que el artista Gerhard Richter pintó con spray en el exterior del museo de arte Kunsthalle, en Hamburgo, Alemania, durante una exhibición en 1981. Para acompañar el nombre del disco, el diseñador gráfico de Factory Records, Peter Saville, eligió la pintura del artista francés, Henri Fantin-Latour “A Basket of Roses”, como portada. Ahora todo esto es recordado en impresiones de playeras, bolsas y un sinfín de contenido comercial que tiene a estas flores que, más allá de ser bellas, son la representación de ese disco que marcó a New Order para siempre y que ahora los ha convertido en leyenda.

¿Por qué lo decimos? Porque más allá de haber sido una de las pocas bandas en saltar al éxito después de que su vocalista — Ian Curtis— se suicidara cuando todavía eran Joy Divsion, New Order encontró ese camino dentro del synthpop, marcó las pautas para las nuevas generaciones al crear su propio sello discográfico, al abrir un lugar para los raves —The Haçienda— y actualmente son un referente musical. 

35 años de ‘Power, Corruption & Lies’, el disco que marcó la historia de New Order

Con Power, Corruption & Lies, New Order retoma esos sonidos que encontraron justo antes de la muerte de Curtis. Tomaron el krautrock de Kraftwerk para darle su propio toque al introducir más sintetizadores. Los prioriza. Además, en este disco realmente se siente cuando ya todo tomó forma. Es el álbum sucesor de Movement, un disco que todavía podría haberse hecho pasar de Joy Divison, pero que se tomó como el material debut de Bernard Sumner y compañía. Especialmente de Bernard, quien en PC&L se consolida como el nuevo frontman.

En contraste a los singles sucesores, es decir “Blue Monday” y “Confusion”, los cuales fueron liberados también en 1983, las canciones de Power, Corruption & Lies tienen un tempo ligeramente más lento. Sus ritmos hacen que quieras escucharlo en tu casa o después de una noche agitada de fiesta. 

35 años de ‘Power, Corruption & Lies’, el disco que marcó la historia de New Order

“Your Silent Face” es perfecta para ese momento, cuando la resaca apenas te sobreviene y disfrutas de los primeros sonidos del amanecer, de sus primeros colores y de esa frescura que no volverás a sentir sino hasta dentro de 24 horas. El loop en esta canción es interminable, y para darle algunos cambios se le introducen sintetizadores junto con cajas de ritmo y las estrofas de Sumner: “A thought that never changes. Remains a stupid lie. It’s never been quite the same. No hearing, no breathing, no movement, no colors just silence”. 

“Ultraviolence” y “The Village” son un poco más rápidas, pero a la vez conservan ese beat que te hace moverte sin que estés consciente de ello. Ambas geniales, ambas con elementos como batería, bajo y guitarras para acompañarlas o mejor dicho, para complementarlas y hacerlas una verdadera joya musical ochentera. 

También es importante mencionar a “5-8-6”, una canción que va justo a la mitad y que en un principio comienza muy lenta —incluso podría decirse que raya en el ambient—, pero que conforme avanza, especialmente a partir del minuto 2:30, tiene ese beat bastante similar al de “Blue Monday”. ¿La diferencia? Otro loop a la par, baterías y bajo que le dan su propia reversión. 

“Age of Consent”, como es de esperarse, no puede faltar dentro de este texto pues, además de ser una de las canciones más conocidas de New Order, es la encargada de abrir el disco y de sacar toda la pulpa tanto en los sintetizadores, batería apenas perceptible por los discos y la voz de Bernard, quien casi en una súplica pide a la otra persona que lo entienda y no lo deje ir sin embargo, ya es muy tarde. 

Pero nunca es tarde para volver a escuchar un disco como Power, Corruption & Lies, para analizarlo de pies a cabeza, para oírlo, cantarlo y bailarlo tanto al derecho como al revés. Este disco entró dentro de los mejores 100 álbumes en los 80 tanto por Rolling Stone como por Pitchfork. Así que su mérito, su historia y su logro, bien merecido lo tiene.  

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