El destino alcanzó a Miguel Herrera y él acepta el fracaso

Cayó el gol de Jesús Isijara y la banca lagunera se vació para celebrar, pues el derechazo significaba el pase la final porque América necesitaba hacer cuatro goles en seis minutos. Miguel Herrera fue testigo en primer fila, pero tomó aire y continuó con su chamba.

Cuando la oncena azulcrema se supo eliminada, a Miguel Herrera aún se le vio repartiendo instrucciones, como si quedaran 89 minutos aún para remontar. Darse por vencido no es su estilo, pero el destino ya estaba escrito.

En silencio se fue rumbo al túnel de los vestidores, pero se quedó un rato justo en el inicio del gusano inflable para esperar a su oncena. “El partido de ida fue el que nos perjudica”, aceptó poco después de finalizar el juego. “El equipo jugó bien e intentó”, así se consoló.

Miguel Herera
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Después pronunció las palabras que la prensa esperaba tras su eliminación: “Así es la exigencia en el América: si no quedas campeón, es fracaso”.

Herrera, quien hace una semana reía en su banca mientras Pumas terminaba de desangrarse en la vuelta de los cuartos de final, creyó en la remontada cuando su equipo había marcado dos goles antes de 25 minutos.

Necesitaba sólo uno más en los 65 minutos restantes para calificar a la final, pero hubo errores, esos malditos errores que obligan a planear las vacaciones. “Santos fue certero en nuestros errores, sobre todo en la defensiva: cada que nos equivocábamos ellos anotaban”.

Miguel Herrera
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Lo que sigue también es el planear el futuro, pues el plantel requiere cambios, dar de baja a algunos y pedir los fichajes de otros. “En la semana que me siente a platicar con Santiago Baños sacaremos conclusiones”, pero lo que es seguro es su continuidad. “Tengo dos años más de contrato”. También debe planear el Mundial, porque mientras el Ame se va de vacaciones, él le hará de analista en la televisora dueña de su equipo.

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