Buzzcocks, Gang of Four y The Drums la rompieron en el Festival Marvin 2018

Un festival se define, además de las bandas que presenta, por el concepto que tiene. Algunos tienen grandes escenarios dispersos dentro de un gran terreno, otros juntan los escenarios y van turnando las presentaciones a manera de que los asistentes tengan una perspectiva perfecta. Marvin se define, además de su amplio cartel de artistas, por desarrollarse dentro de dos colonias (Roma-Condesa). Los venues que hay en ellas están adaptados tanto para recibir a los headliners, como para actos mucho más íntimos, esto, genera la sensación de que estás en un festival artístico extranjero, pues además de la música hay stand ups, ponencias, conferencias y proyecciones de documentales. Toda una diversidad que lo convierten en una propuesta interesante que mínimo la tienes que vivir una vez en la vida.

Buzzcocks, Gang of Four y The Drums la rompieron en el Festival Marvin 2018

A partir de esto y para su octava edición, el Festival Marvin nuevamente generó grandes expectativas al traer de regreso a artistas y agrupaciones que no habían venido a México desde hacia varios años pero también, presentó nuevas propuestas musicales -siempre hay una o dos bandas que terminan por gustarte para añadirlas a tu repertorio- tanto extranjeras como nacionales y bueno, un sinfín de cosas más.

También estuvieron los headliners que, más allá del tiempo que hayan tardado -o no- en venir, fueron los exponentes dentro de su género y generación mismos. Acá te contamos qué tal estuvieron estas tres bandas que a su manera, congregaron un gran número de asistentes en El Plaza Condesa.

Buzzcocks, Gang of Four y The Drums la rompieron en el Festival Marvin 2018
Tito de Molotov.

Buzzcocks

Si hay algo qué decir de una banda como esta, es que jamás, jamás te decepciona. No solo porque el tocar instrumentos, cantar las canciones y hacer perfectas ejecuciones de sus temas es algo que ya se les da de forma natural, sino porque saben lo que a la gente le gusta, saben prenderla y sacar ese baile frenéticamente enloquecido al punto de derramar chorros de sudor, de quitarse las playeras y estar todos con el mismo propósito: divertirte con tu música favorita. Esto, a grandes rasgos, es el efecto Buzzcocks como el primer acto protagónico dentro del Festival Marvin 2018.

A pesar de que iniciaron con un ligero retraso y el venue todavía no estaba lleno, en ningún momento Pete Shelley, Steve Diggle, Chris Remington (bajo) y Danny Farrant (batería), dejaron de tocar sus respectivos instrumentos como si no hubiera un mañana y de, a su manera, interactuar con el público. Desde que platicamos con Steve previo a su presentación en Marvin, aseguró que estaba muy emocionado de regresar a nuestro país y cabe decir que lo demostró con creces. Desde que terminaron las primeras tres canciones él, con un español muy bien hablado, decía una y otra vez: “Amigos, amigas, hola México, gracias”. Estas frases y palabras se convirtieron en el rezo que Steve repetía entre canciones incesantes, repletas de riffs distorsionados, de carraspeos a las guitarras mientras al fondo del escenario únicamente se cambiaban los colores de una tela que tenía escrito “Buzzcocks”.

Buzzcocks, Gang of Four y The Drums la rompieron en el Festival Marvin 2018
Pete Shelley.

De todos los integrantes, el que más parecía disfrutar lo que hacía era Steve, que con un pantalón de mezclilla blanco y una sudadera negra, bebía y escupía champagne entre canciones. Pete fue un poco más tímido, no tomó protagonismo y se dedicó a hacer lo que hacía mejor: introducir las canciones, cantarlas y tocar la guitarra.

Buzzcocks sabe lo suyo, sabe lo que le gusta a la gente y lo que quieren oír. Su música, más allá de poner a bailar a los fans, es de protesta, de demostrar cómo la sociedad está tan jodida pero a pesar de eso puedes reírte y moverte frenéticamente. Ellos lo saben, los asistentes lo supieron e hicieron oda a ello. No por nada los vasos de cerveza volaban tanto como los cuerpos que eran cargados en bolitas que se arremolinaban a los pies del escenario o mejor dicho, cuando se armó el slam. Todos gritaban, todos decían: “Este es el mejor maldito día de mi vida”, “El Marvin está chido, pero esta es la banda por la que realmente quise venir al festival”, “Todavía tocan bien”.

Buzzcocks, Gang of Four y The Drums la rompieron en el Festival Marvin 2018
Steve Diggle.

Los originarios de Manchester no perdieron el ritmo, la secuencia de tocar una canción y luego otra y luego otra. Así sin parar. De atascar las guitarras, de tocar la batería y el bajo mientras hacían caras a la gente de “Dame más, necesito ver más y que te destruyas, porque a eso venimos”. En algún punto de este éxtasis colectivo, Steve se detuvo para agradecerles a todos por su presencia y de invitarlos a revelarse contra la política, contra la situación actual de la sociedad pero sobre todo de ser conscientes de lo que los rodea.

Algunos de los temas que se escucharon fueron: “Why Can’t I Touch It”, “Boredom”, “Fast Cars”, “Harmony In My Head”, “Orgasm Addict”, “Autonomy”, “Get on Our Own”, “Sick City Sometimes”, “Noise Annoys”, “Love You More” y “Why Do I Get?”, que efectivamente, como era de esperarse, fue uno de los puntos más altos tanto como el segundo encore con la última rola de la tarde: “Ever Fallen In Love (With Someone You Shouldn’t’ve)”. Aquí todos brincaron como robots y el piso del Plaza cimbró como nunca antes. 

Buzzcocks, Gang of Four y The Drums la rompieron en el Festival Marvin 2018

A pesar de que hubo varias fallas de sonido, especialmente cuando la banda dejaba de tocar, Buzzcocks logró su principal cometido: dejarnos todos extasiados, demostrar que el punk está más vivo que nunca y que sin importar el paso de las generaciones, es un género que revolucionará el mundo y dejará a todos sordos.

Gang of Four

Ir a ver a una banda a un festival, cualquiera que esta sea, es como lanzar una moneda cargada al aire. No estamos hablando de un concierto personal donde se va a seguir la misma línea, sino de un montón de sonidos a lo largo de un día –o días, en algunos casos– con una duración que, si va bien, es poco más de un ahora. Sin embargo, muchos estamos dispuestos a correr el riesgo; además, la mayoría de las veces es la única oportunidad que hay de ver a alguna banda que, de alguna otra manera, no vendría sola.

Ese fue el caso de Gang of Four en el Festival Marvin 2018 y su primera vez en la Ciudad de México. Cuando Marvin anunció que esta banda del post-punk ochentero, junto a Buzzcocks, vendría a México como lo más alto de su line up, las exepectativas crecieron; sin embargo, a la hora de la hora, la emoción fue bajando y terminó en una presentación de poco más de 40 minutos donde el público estaba distraído como consecuencia, en gran medida, de las horribles fallas de sonido.

O al menos esas fueron las únicas impresiones cuando la gente comenzó a voltearse y alguien dijo por ahí que esos no eran Gang of Four, que más bien parecía una alineación tributo a aquella banda de finales de los 70 que marcó un antes y un después para la música y grandes bandas que ahora definen el ritmo que sigue la industria. En realidad, dependerá de los gustos, porque tampoco faltaron los que no dejaron de bailar y ver sobre el escenario, aunque parecieran covers, un repertorio musical en el que los músicos se entregaron con todo y al final de cada canción daban las gracias en español y, lo más importante, prometieron volver.

Quizá a muchos se les olvidó que el Gang of Four de ayer –con grandes músicos, de eso no hay duda–, no es el Gang of Four que Ian Curtis mencionó alguna vez en una entrevista con la alineación que lo comenzó todo y se convirtió en una de las bandas más citadas por músicos como referencia directa para lo que hicieron después o en lo que se convirtieron. Se les olvidó cuando sonó lo más reciente como “Where the Nightingale Sings” de What Happens Next de 2015 y, lo último y más político como “Ivanka (Things You Can’t Have)” del EP Complicit de 2018, que nos enfrentamos a una banda que se separó, se reunió otra vez, se volvió a separar y renació para mostrar una evolución que siempre será necesaria y más bajo las historia de Gang of Four.

La “nueva” voz de la banda, acompañada por el sentido más punk con la presencia de Andy Gill, también se fueron hasta 1979 y 1981 con algunas canciones del disco debut Entertainment! –obviamente– y Solid Gold, como “Natural’s Not In It” y “What We All Want”, respectivamente.

En pocas palabras, Marvin hizo un muy buen trabajo al traer, de un jalón y en una misma tarde, a dos de las bandas del post-punk más importantes hasta la fecha. Tanto Buzzcocks como Gang of Four, con todo y unas horribles fallas de sonido en el lugar, o bien, la presencia de un solo miembro fundador, nos recordaron por qué la buena música, en la actualidad, les debe tanto…

The Drums

Si seguiste un poco del festival Marvin sabes que este ambiente no es de protagonismo y justo así tomaron el escenario del plaza The Drums. Casi por sorpresa, como no quiere la cosa, comenzaron el acto sin mayor ceremonia. Esta fue la primera vez que sentí que la tierra y el suelo se movían en este venue. Y no es para alarmarlos, simplemente fue tal su energía que pusieron a todos a moverse.

The Drums fue un acto que tenía el carácter de esas bandas que nos encanta ver: tocaron y entregaron todo como si fuera la primera vez, dándose totalmente al público, pero con el previo conocimiento de lo que nos gusta y a lo que venían. Y por supuesto, no decepcionaron. Desde que entrevistamos a Jonny Pierce y le preguntamos qué canciones tocaría para su presentación en Marvin, aseguró que serían puros éxitos pues, eso es lo que la gente quiere escuchar y no se equivocó.

Buzzcocks, Gang of Four y The Drums la rompieron en el Festival Marvin 2018

“I don’t think if it weren’t for you we would be making music”, dijo Jonny que, después de dedicarnos estas palabras que se sintieron tan sinceras, tocó canciones que ya bien conocemos. No dejaron nada a la imaginación y a todos nos encantó mientras coreábamos “Oh mama, I wanna go surfing” o “but I still love you, I love you, I still do!”, fueron el ejemplo perfecto de que los clásicos y los consentidos de una banda querida en México, nunca se desgasta.