Andrés Iniesta se despide del Barcelona, su último concierto

No hay más que decir, solamente: ¡Gracias infinitas, Don Andrés! Fue Andrés Iniesta (11 de mayo de 1984), el más cautivador al la hora de sacar los violines. Bajó sus pies, cada domingo, ocurrían milagros, se daba una fiesta de futbol, de ese futbol lírico que lo encumbró al lado de Zeus. Don Andrés, respetuoso siempre, despreció toda la vida las fronteras del espacio y del tiempo.  En cada jugada de este inmenso `Gasparín´ se interrumpía largamente la batalla, porque la gente rebobinaba y rebobinaba la maravilla que lanzaba desde su inacabable chistera…

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Era Omnipresente. Bailaba y volaba a la vez. Sí, eso es lo que hacía Andrés. Buscaba la pelota, al compañero, y jugaba al futbol. Tan simple y tan grande. El no pedía la pelota, siempre la tuvo. Sus zapatillas tenían un imán que lo acercaban al cuero redondo. Inmensamente altruista, su talento siempre estuvo al servicio de esta liturgia y del Barcelona. Messi es el reflejo del reflejo, pero Iniesta…¡Es punto y aparte! Tocaba el balón con su exquisita gracia, con o sin adversario. Era un 7 de copas, un ilusionista extraordinario, la lámpara mágica y el genio a la vez, el artista de Fuentealbilla, capaz de alegrar un comando moribundo.

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No había laberinto que Iniesta no pudiera descifrar. En su bolsillo, Andrés cargaba una lámpara y un vino tinto, y así iluminaba el camino del Barcelona cuando este equipo se metía en escabrosos túneles. Descuajaringo al futbol, de tal forma, que el Manchego siempre fue el protagonista de aquella sublime puesta en escena llamada: “El Barcelona de Pep”… 

¡Vaya Vitrina! Tal vez por ello hoy lo ha llamado Zeus para instalarlo en el Olimpo del futbol. Sí, este extraterrestre, no será una Leyenda, se muta en un D10S, y no pagano, más bien retórico, porque a sus pies  el Barça siempre brindó por el futbol… 

Ya lo decía Jorge Valdano: “En las despedidas se puede atestiguar que en el maravilloso mundo del futbol, a veces son borrosas las líneas que separan la alegría de la tristeza. ¿Que será de nosotros los fines de semana sin ti, querido Andrés? Serán muy pobres, pesados, interminables,muy aburridos. No hay duda…