Porter y Café Tacvba, las joyas mexicanas que no queremos que se extingan

Si hay algo que está de moda es regresar al pasado. Cuando nos reencontramos con aquello que tan buenos momentos nos hizo pasar, de repente sentimos que volvemos a vivir episodios que nos marcaron. La música tiene ese poder, por eso cuando escuchamos a esas bandas “viejitas pero bonitas”, no podemos evitar sentirnos atrapados en eso días de fiesta y de primeros amores de cuando éramos adolescentes.

El pasado 2 de junio, durante el Festival Pulso GNP, dos bandas nos hicieron regresar al pasado y nos recordaron porqué amamos la música: hablamos de Café Tacvba y Porter.

Café Tacvba: Tacvbos por siempre

De “Futuro” a “Paparupapa eh uh eh oh”, Café Tacvba ofreció un gran espectáculo. Sí, el audio quizá no ayudó pero lo que vimos durante su presentación fue a una vieja y querida banda haciendo lo que más le gusta. Porque es eso, el amor por lo que hacen se refleja cada que Rubén Albarrán y compañía toman el micrófono, sus guitarras y teclado para alegrarnos con sus siempre positivas canciones. 

Con ese tono chilango que todo el mundo reconoce bien, Rubén nos gritaba “¿Ustedes saben hacer el amor? ¿Saben hacer el amor cantando? Pues venga, muchachos. Hagámonos el amor”... y el amor se hizo. Miles de personas se convirtieron en el coro que acompañó con un “paparupapa” a los de Ciudad Satélite.

Café Tacvba ha evolucionado. Lo escuchamos en sus canciones y lo vemos en sus videos, a unos les gusta y a otros no, pero vamos a ser honestos, ¿quién se resiste a escucharlos en vivo? No sólo es su música, son ellos, su vibra y empatía lo que hace que, hasta hoy, sigan siendo una de las bandas más importantes en la historia de la música mexicana. ¿Ya se les olvidó cuando compraban sus discos?

Es la sencillez de todos la que hace que canciones como “Que no”, que es relativamente nueva, suenen de la misma manera romántica como “Eres” lo hizo hace 15 años (sí, que les duela en la edad), lo que nos hace preguntarnos, ¿realmente cambiaron?

Sí o sí, el tiempo pasa, pero Café Tacvba ha sabido surfear bien esas olas y ha conseguido mantenerse fiel a sí mismo luego de  casi 30 años de hacer música sin parar, el concierto del 2 de junio fue la prueba.

El antes y después de Porter

Mientras tanto, Porter, que lleva aproximadamente la mitad de tiempo que Café Tacvba en escenario y luego de la partida de Juan Son en 2013, demostró dos cosas: la primera, que Porter no es Juan Son y la segunda, que los cambios siempre son buenos.

Moctezuma, por ejemplo, es una prueba de que la transformación era necesaria. Sí, las letras ya no tienen ese sabor amargo que nos enamoró a inicios de los años 2000, sin embargo, ni Diego, ni Fernando, ni Juan y ni Víctor quitaron el dedo del renglón aún cuando todos creían que sin Juan ya no se podría. 

La llegada de David al grupo cambió drásticamente la dinámica y el sonido de Porter, pero, ¿realmente fue malo? El concierto que ofrecieron durante Pulso GNP 2018 nos dice que no.

La banda regaló un show lleno de energía. Ya no es el Porter de antes, es uno que ganó madurez. En escenario lo demostraron. Con Moctezuma, la agrupación se presentaba más fresca y con un nuevo discurso que nos adentraba a nuestras raíces. Ya de por sí considero que es un gran disco, pero éste se queda corto ante sus conciertos.

Canciones como “Murciélago” ya podemos decir que nos suenan a nuestro viejo y querido Porter. Joyas como “No sé si vienes de aquí o si vienes de allá. No sé si el camino que escogiste te lleve a la verdad o tal vez no aprendiste y ahora dar te cuesta más…” pusieron al público a brincar y aplaudir la genialidad con la que ejecutaron todo su setlist.

Y sí, habrá cosas que extrañaremos de hace 10 años, como el melodrama en escenario de Juan pero, seamos realistas, ¿no nos erizó la piel escuchar una nueva versión oscura pero muy fresca de “Host of a Ghost” o “Espiral”?

Sólo esperamos que pronto saquen ese tan esperado disco nuevo, mientras tanto, para quienes estuvieron en el Festival Pulso GNP, ¿qué les parecieron los conciertos?