Beckenbauer: Recordando México 70 y cómo se convirtió en héroe mexicano

En una guerra de titanes, el partido del siglo,(Italia Vs. Alemania), una leyenda prefirió mutarse en un hombre para aliviar uno de los recuerdos más dolorosos de Alemania, Franz Beckenbauer. El día que en el Estadio Azteca, Italia ejecutó a la Mannschaft en los tiempos extras, y les quitaron la posibilidad de llegar a una inmensa final, ante el colosal Brasil de O’Rei Pelé. Era México 1970.

El futbol, un deporte bipolar, trazó en pleno cisma alemán, una de sus más grandes memorias: Franz Beckenbauer. Sin miedo “a la muerte”, ‘El Kaiser’, fue capaz de desafiar los límites de la realidad en aquel México Mundialista. Fue una insurrección al dolor, Beckenbauer se dislocó el hombro en un choque de trenes. Giacinto Facchetti, un lateral italiano, con cuerpo de toro y que corría 100 metros en menos de 11 segundos, llegó tarde y lo embistió.

Franz Beckenbauer con el hombro dislocado
Foto: Youtube

Este golpazo hubiera sido sin duda un Knock Out para un mortal cualquiera, no para un partisano de los tamaños del Alemán. Franz, se revolvió en el césped unos instantes, pero era tiempo de ser un héroe sin capa ni antifaz. Se puso de pie con la necedad de un futbolista que no quiere perder el tiempo en nimiedades.

Se tomó el hombro y calmo a sus compañeros. Decidió seguir para no dejar a su equipo con un hombre menos. Su equipo ya había hecho los dos cambios que por entonces, en la prehistoria del futbol, permitía el reglamento. Y así, con un trapo haciendo las veces de venda, jugó. Sí, ni Hércules lo hubiera podido hacer mejor. El partido se fue a tiempos extras con el 1-1.

Foto: Youtube

Cinco minutos después, envalentonados por la muestra de valor de su compañero, Gerd Müller, el ‘Torpedo’, dinamitó las redes italianas. Otros cuatro más y Tarcisio Burgnich empataba el encuentro. A los 104 minutos de juego, Luigi Riva ponía a los italianos arriba y a los 110′, Müller anotaba otra vez para el empate.

Pero el gasto había sido demasiado. Los alemanes corrían con uno menos pese a que el ídolo seguía jugando como mejor podía. A los 111′ minutos de juego Gianni Rivera ponía el 4-3 definitivo en esa batalla de batallas que catapultó a Beckenbauer como el hombre con el hombro biónico. Un revolucionario de futbol.

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